02/03/2026
📌¡Cuidado con los puntos ciegos!
•
Los puntos ciegos no solo existen en el retrovisor de un automóvil, también están en nuestra mente, en nuestras relaciones y en la forma en que entendemos el mundo. Cuando conducimos, hay un ángulo que no vemos aunque miremos los espejos. En la vida ocurre algo parecido, no todo lo que existe frente a nosotros es visible desde nuestra posición.
•
Son aquellas creencias, prejuicios o limitaciones que no reconocemos en nosotros mismos. Pensamos que somos objetivos, pero nuestras experiencias, educación y emociones influyen en nuestra percepción. Lo más difícil del punto ciego es que no sabemos que está ahí.
•
En nuestro caminar espiritual también existen estos puntos ciegos. Creemos ver con claridad porque llevamos un estilo de vida religioso, pero el corazón humano es más profundo de lo que imaginamos. En ocasiones, no vemos cómo nuestras palabras afectan a otros. O no podemos notar patrones repetitivos en nuestras relaciones. También, podemos justificar nuestras acciones mientras señalamos fácilmente los errores ajenos.
•
A veces pensamos que estamos avanzando, cuando en realidad repetimos rutinas sin transformación interior. Podemos hablar de amor, pero guardar resentimiento. Predicar humildad, pero buscar reconocimiento. El mayor punto ciego espiritual es creer que ya hemos llegado, no siempre es pecado evidente, a veces es autosuficiencia, juicio silencioso o falta de compasión. Y mientras no lo reconocemos, limita nuestro crecimiento.
•
Reconocer que tenemos puntos ciegos es un acto de humildad. Implica aceptar que nuestra visión no es completa y que necesitamos otras perspectivas para crecer. Escuchar, preguntar y permitir que alguien nos muestre aquello que no vemos puede ser incómodo, pero también transformador. Tal vez el verdadero crecimiento comienza cuando dejamos de defender nuestra visión y empezamos a ampliarla.
•
Pastora Marilynn Santiago
•