16/08/2026
"En Puerto Rico, mantener un negocio abierto se ha convertido en un acto diario de resistencia. No hablamos de lujos ni de privilegios; hablamos de poder contar con agua, luz y condiciones básicas para trabajar.
Cuando no hay agua, las cisternas se vacían, se dañan los motores y se cancelan eventos. Cuando se va la luz, las plantas trabajan sin descanso y sus reparaciones se convierten en otra factura más. A eso se suman los altos costos de operación, los alimentos cada vez más caros y la dificultad de conseguir y retener buenos empleados con salarios dignos.
A pesar de todo, aquí seguimos: abriendo las puertas, cumpliendo compromisos, cuidando nuestro equipo y atendiendo a nuestros clientes. Pero que sepamos resolver no significa que tengamos que aceptar esta situación como normal.
Los comerciantes de Puerto Rico no pedimos favores. Pedimos lo básico: servicios confiables que nos permitan trabajar, crear empleos y servir a nuestro país. Detrás de cada negocio hay familias, empleados, suplidores y sueños que merecen una oportunidad real de crecer.
Puerto Rico merece más." Sic Manuel Rodríguez