22/05/2026
¿No se ajusta a los valores y normas de Israel?
Eso no es cierto. Atengámonos a los hechos.
Mientras cientos de activistas de la Flotilla Global Sumud, detenidos ilegalmente por Israel, regresan a sus países, los presos palestinos seguirán sufriendo abusos indescriptibles. Israel tiene un largo historial de encarcelamiento de palestinos sin cargos ni juicio. El uso sistemático de la detención administrativa —detener a palestinos sin cargos ni juicio— es un pilar del sistema de apartheid israelí. La tortura y otros malos tratos a los presos palestinos han sido una cruel realidad durante décadas y se han intensificado en los últimos tres años. Más de 9.000 palestinos, entre hombres, mujeres y niños, se encuentran actualmente en prisiones israelíes. Más de 1.000 son de Gaza y han sido víctimas de desaparición forzada o mantenidos incomunicados en instalaciones militares, sin acceso a abogados ni contacto con sus familias.
Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos han documentado sistemáticamente un patrón de tortura y otros tratos o castigos crueles, inhumanos o degradantes infligidos por las autoridades israelíes a los palestinos, incluyendo la negación de medicamentos, alimentos, ropa y descanso, palizas continuas, esposamiento y vendaje de ojos, ataques de perros, violaciones y otras formas de violencia sexual, entre otros abusos. En otra muestra más de doble moral, terceros Estados han permanecido impasibles ante los reiterados llamamientos a actuar para poner fin a los abusos de Israel contra los palestinos bajo custodia. Esto debe terminar.