22/04/2026
Apocalipsis 3:20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Reflexión: Jesús nos llama a regresar a Él. Los mensajes a las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3, nos ayudan a entender ese llamado.
Hay momentos en la vida en los que todo parece estar en orden por fuera, pero algo en el interior ya no es igual. Podemos seguir cumpliendo, funcionando, incluso haciendo lo correcto… y, sin embargo, sentir que hemos perdido algo esencial.
La iglesia de Éfeso refleja esa condición: hacer lo correcto, pero haber perdido el amor que le daba sentido. Por otro lado, Tiatira muestra que no todo lo que parece amor es suficiente si no está acompañado de verdad y discernimiento.
El ejemplo de Esmirna introduce otra dimensión aún más desafiante. Nos recuerda que el valor de una vida no se mide por lo visible, el éxito o el reconocimiento, sino por la autenticidad interior. Aun en medio de la dificultad, es posible vivir con integridad. Y, aun en medio de la aparente estabilidad, es posible estar desconectado de lo esencial.
Más que perfección, lo que Jesús busca en nosotros es honestidad. Más que apariencia, integridad. Y más que rutina, una decisión consciente de volver a empezar, si es necesario y serle fiel a Él.
Oración: Padre celestial, danos la valentía de mirarnos con honestidad. Despierta en nosotros un corazón sensible, capaz de corregir el rumbo sin miedo, y de volvernos a ti, que eres lo esencial. Y si nos hemos perdido en el camino, enséñanos a volver. En el nombre de Jesús, amén.