07/09/2026
1 Corintios 7:29-31: Lo que quiero decir, hermanos, es que nos queda poco tiempo. De aquí en adelante los que tienen esposa deben vivir como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran algo, como si no lo poseyeran; los que disfrutan de las cosas de este mundo, como si no disfrutaran de ellas; porque este mundo, en su forma actual, está por desaparecer.
Reflexión: Pablo nos recuerda una verdad que fácilmente olvidamos: todo lo que forma parte de nuestra vida presente es temporal. Nuestra manera de vivir debe reflejar que nuestra esperanza definitiva no está aquí, sino en Dios.
Dios nos permite disfrutar del matrimonio, la familia, las amistades, el trabajo, los logros y los bienes materiales. Podemos recibirlos con gratitud y disfrutarlos plenamente. El problema comienza cuando alguna de esas cosas ocupa en nuestro corazón el lugar que le corresponde a Dios.
Pablo no está diciendo que el casado viva indiferente a su matrimonio, que quien llora ignore su dolor o que quien posee bienes actúe irresponsablemente. Nos está enseñando una manera diferente de relacionarnos con lo temporal: amar profundamente, disfrutar con gratitud y administrar responsablemente, pero sin aferrarnos como si nuestra vida dependiera de ello.
Oración: Padre amado, gracias por cada bendición que has puesto en nuestra vida. Enséñanos a recibirlas con gratitud, disfrutarlas con sabiduría y administrarlas con responsabilidad, sin permitir que ocupen el lugar que solamente te pertenece a Ti. Ordena nuestras prioridades y dirige nuestra mirada hacia lo eterno. Que nuestra mayor alegría, nuestra seguridad y nuestra esperanza siempre estén en Ti. En el nombre de Jesús, amén.