21/06/2026
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.»
Salmo 103:2
Ayer recibimos con alegría la noticia de que la seminarista Verónica Ramos ha recibido la aprobación final para su ordenación al ministerio de Palabra y Sacramento. Como Iglesia, nos unimos a la celebración y damos gracias a Dios por este importante paso en su camino vocacional.
Sin embargo, mientras compartía la alegría de esta noticia, vino a mi memoria una persona cuya labor muchas veces permanece lejos de los reconocimientos públicos, pero cuya presencia ha sido significativa en la formación de quienes hemos sido llamados al ministerio.
Pienso en el Reverendo Willie Aponte.
Hace tres años, cuando llegué a Puerto Rico para realizar mi internado, el pastor Aponte fue mi supervisor. A él agradezco sus enseñanzas, su acompañamiento, su tiempo compartido y la sabiduría pastoral que puso al servicio de mi formación. Mi ordenación al ministerio de Palabra y Sacramento lleva también la huella de ese acompañamiento generoso.
Antes de mí, el hoy pastor W***y Muñiz también recibió su supervisión durante su proceso de internado. Y ahora, al celebrar la aprobación de Verónica Ramos, vemos una vez más el fruto de un ministerio comprometido con la formación, el acompañamiento y el discernimiento de nuevas vocaciones para la Iglesia.
Por eso hoy quiero hacer una pausa y dar gracias a Dios por la vida y el ministerio del pastor Wilfredo Aponte. Doy gracias por su vocación pastoral, por su disposición para enseñar, por su testimonio de fe y por la manera sencilla y fiel con que ha acompañado a quienes hemos tenido el privilegio de aprender a su lado.
Sé que él mismo diría que todo lo hace para la gloria de Dios. Precisamente por eso, hoy corresponde también dar gracias a Dios por las personas que Él llama, forma y utiliza para acompañar a otros en el camino del servicio.
Mientras celebramos la aprobación de Verónica Ramos, quiero expresar públicamente mi gratitud por la vida, el ministerio y las enseñanzas del pastor Willie Aponte. Que Dios continúe bendiciéndole y sosteniéndole en los años venideros, para que siga siendo instrumento de gracia, guía y esperanza para su Iglesia.
Pastor. Ignacio Estrada C.
Iglesia Evangélica Luterana Sinodo del Caribe - Caribbean Synod