04/02/2025
En los últimos tiempos, hemos visto en redes sociales cómo, en distintas situaciones, algunas personas se dirigen inicialmente con educación y elocuencia a nuestros uniformados, solo para luego increparlos de manera desproporcionada. En muchos casos, pareciera que el objetivo es provocar al policía para que cometa un error, con el fin de hacer alegaciones que les permitan evadir la justicia o salirse con la suya. Incluso, en ocasiones, llegan a faltarles el respeto y ofender al ser humano que está cumpliendo con su deber.
Ante esto, los policías se ven obligados a soportar múltiples situaciones bajo el argumento de la libertad de expresión. Sin embargo, es importante que la ciudadanía comprenda que vivimos en un país de ley y orden. Así como cada ciudadano tiene derechos que deben ser protegidos, el policía también tiene la responsabilidad de hacerlos cumplir. Nuestros agentes están debidamente entrenados y cuentan con un sistema de supervisión en cada intervención para minimizar cualquier incidente que pueda salirse de control.
Dicho esto, hay algo que, bajo ningún concepto, debe permitirse en una intervención policial: el irrespeto. ¿Debe un policía ser objeto de insultos y ofensas bajo la excusa de la libre expresión? ¿Puede la ciudadanía cruzar la línea de la dignidad y presionar a los agentes sin consecuencias? ¿Es correcto increparlos en cada una de sus intervenciones?
Nuestros compañeros en la calle no salen con la intención de perjudicar a nadie, ni mucho menos de violar derechos civiles. No vivimos en un mundo perfecto; si así fuera, no serían necesarios los policías. Pero mientras sigamos inmersos en la vorágine de las redes sociales y respaldemos conductas que atentan contra aquellos que trabajan para nuestra seguridad, la situación solo continuará deteriorándose.
El respeto es fundamental y, como tal, debe ser recíproco.
Tnte. José I. Pérez Nieves 7-18604