16/06/2026
¡Bendecido martes!
Nuestra vida comienza con experiencias de sufrimiento, pues el nacimiento es uno de los procesos más críticos. Pero, de igual manera, nuestras madres soportan el dolor del alumbramiento y una vez nacemos las contracciones, la angustia, el cansancio, la incertidumbre son removidas por la alegría de haber sido capaces de completar el propósito del proceso y la esperanza de vernos crecer.
En las Escrituras se nos muestra los beneficios de los procesos o pruebas que confrontamos, desarrollar:
⚪️perseverancia
⚪️entereza de carácter
⚪️esperanza
Para prevalecer en medio del sufrimiento, angustia y persecuciones, Dios nos ha dado a Su Hijo Jesucristo y junto con Él la gracia, el favor inmerecido de tener la fuerza para sujetar nuestros impulsos y emociones hasta llegar a completar el proceso.
Es decir, aunque sientes que no puedes más sigues adelante. Cuándo estás justificado para rendirte o detenerte, encuentras fuerzas en el Señor, en Su ejemplo y somos impulsados por Su amor y bondad a mantenernos haciendo lo correcto.
Esa perseverancia nos lleva a tener un carácter firme, probado, íntegro. Dispuesto a padecer y soportar la prueba sin quitarse, aún a pesar de sí mismo, dando ocasión a que la verdad sea conocida y ayude a otros a afirmarse en fé, en hacer lo bueno, en no ceder al mal o arrepentirse del camino torcido por el cuál iban.
“En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de Él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.”
Romanos 5:1-4 NVI