Ministerio Al Rescate de la Fe

Ministerio Al Rescate de la Fe Ministerio Católico dedicado a la propagación de la fe en las diferentes comunidades y familias del p

Ministerio Católico dedicado a la propagación de la fe en las diferentes comunidades y familias del pueblo de Isabela.

07/09/2026

🔴 LA LITURGIA NO ES PROPIEDAD DEL SACERDOTE NI SE CELEBRA “A GUSTO DEL CELEBRANTE”

Existe una idea que debemos corregir con caridad y claridad:
“Como el sacerdote es quien celebra, puede hacer la Misa como quiera.”

❌ Esto no es correcto.

La Santa Misa no es propiedad privada del sacerdote, ni de una parroquia, ni de un grupo, ni de una comunidad.

✝️ LA LITURGIA ES DE LA IGLESIA.
La liturgia es la acción de Cristo y de su Iglesia.

Por eso, cuando el sacerdote preside la Eucaristía, no está celebrando algo que le pertenece personalmente.

Está ejerciendo un ministerio que ha recibido dentro de la Iglesia y celebrando según el orden litúrgico que la misma Iglesia ha establecido.

📖 La Constitución Sacrosanctum Concilium, del Concilio Vaticano II, enseña:

“Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia.”
📚 Sacrosanctum Concilium, 26.

Esta afirmación es fundamental.
La Misa no es “mi Misa”.
Es la Misa de la Iglesia.

🙏 ¿SIGNIFICA ESTO QUE EL SACERDOTE NO TIENE NINGUNA LIBERTAD?

No.

El sacerdote sí tiene funciones y facultades propias dentro de la celebración.

Pero una cosa es ejercer legítimamente la función de quien preside y otra muy diferente es modificar la liturgia según el gusto personal.

El sacerdote no es un simple espectador: preside la celebración y tiene responsabilidades concretas.

Pero tampoco es el dueño de la liturgia.

📖 La Instrucción General del Misal Romano afirma en el número 24:
“El sacerdote tenga presente que es servidor de la sagrada liturgia y que a él no le está permitido, por su propia iniciativa, añadir, quitar o cambiar cosa alguna en la celebración de la Misa.”

⚠️ ¡Qué enseñanza tan importante!
Servidor de la sagrada liturgia.

No propietario.

No inventor.

No dueño.

Servidor.

📖 ¿POR QUÉ NO PODEMOS CAMBIAR LA MISA A NUESTRO GUSTO?
Porque la liturgia no es una obra que cada generación o cada celebrante pueda reinventar.

La Iglesia recibe la liturgia, la custodia, la celebra y la transmite.

Por eso existen:

📖 el Misal Romano;
📖 los libros litúrgicos;
📖 las normas de la Iglesia;
📖 las funciones propias de cada ministerio;
📖 los tiempos y signos litúrgicos;
📖 las oraciones y gestos establecidos.

Todo esto no pretende quitar belleza o espontaneidad a la celebración.

Busca proteger algo mucho más importante:

❤️ QUE LA MISA SEA REALMENTE LA CELEBRACIÓN DE LA IGLESIA Y NO LA EXPRESIÓN PERSONAL DE QUIEN LA PRESIDE.
⚠️ “PERO SIEMPRE LO HEMOS HECHO ASÍ…”

Esta frase tampoco convierte una costumbre en norma litúrgica.
Una práctica parroquial puede ser hermosa y legítima.

Pero también puede ser simplemente una costumbre que no corresponde a lo que la Iglesia establece.

Por eso, cuando existe una duda, la pregunta no debería ser:

❌ “¿Cómo lo hacemos aquí?”

Sino:

✅ “¿Qué establece la Iglesia?”

Y después debemos aprender a celebrarlo con fe, dignidad y amor.

👨‍🦱 ¿Y QUÉ DECIMOS DE LOS SACERDOTES?
Esto no es una catequesis contra los sacerdotes.

¡Al contrario!

Es una catequesis para valorar la grandeza de su ministerio.

El sacerdote que preside la Eucaristía tiene una responsabilidad enorme:

no hacer de la Misa una extensión de su personalidad, sino ponerse al servicio del misterio que la Iglesia le ha confiado.

La grandeza del celebrante no está en hacer cosas diferentes.

Está en celebrar fielmente, con fe, reverencia y amor, aquello que la Iglesia le encomienda.

👥 ¿Y LOS FIELES?
Los fieles tampoco somos dueños de la liturgia.

No podemos decir:

“Como esta es nuestra parroquia, hacemos la Misa como nos gusta.”

La liturgia tampoco pertenece al público.

Todos somos servidores de ella.

Por eso, sacerdotes, diáconos, lectores, acólitos, ministros de la música y toda la asamblea debemos aprender a celebrar según la Iglesia.

📖 La IGMR, en el número 91, nos recuerda un principio precioso:

“Cada cual, ministro o fiel, al desempeñar su oficio, hará todo y sólo aquello que le corresponde.”

¡Qué hermoso principio!

TODO lo que corresponde.
SÓLO lo que corresponde.
🔥 LA LITURGIA NO ES UN ESCENARIO PARA NUESTRAS IDEAS

La Misa no es:
🎭 un espectáculo;
🎤 un concierto;
👨‍💼 una conferencia;
🗣️ una reunión improvisada;
🎨 un espacio para experimentar.

La Misa es el culto público de la Iglesia, en el que Cristo está verdaderamente presente y actúa en favor de su pueblo.

Por eso, nuestra creatividad debe estar al servicio de la liturgia, y no utilizar la liturgia como instrumento de nuestra creatividad.

✝️ UNA FRASE PARA RECORDAR.
“La liturgia no es del sacerdote, ni del sacristán, ni del coro, ni del grupo de servidores, ni de la comunidad: la liturgia es de Cristo y de su Iglesia.”

Por eso:
🙏 El sacerdote debe celebrarla fielmente.

🙏 Los servidores deben servirla fielmente.

🙏 El coro debe acompañarla fielmente.

🙏 Los fieles deben participar activa y conscientemente.

🙏 Y todos debemos recibirla con humildad.

❤️ PORQUE EN LA MISA NO VENIMOS A HACER “NUESTRA CELEBRACIÓN”.

VENIMOS A ENTRAR EN LA CELEBRACIÓN DE CRISTO Y DE SU IGLESIA.

📚 Para profundizar:
• Sacrosanctum Concilium, nn. 7, 22 y 26.
• Instrucción General del Misal Romano, nn. 24, 91 y 352.
• Código de Derecho Canónico, cc. 834-838.



07/09/2026

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06/09/2026

✨ Son reglas básicas, pero cuando todos las vivimos, el servicio del coro cambia por completo.

🙏 Porque un coro unido no solo canta juntos… también aprende a servir juntos.

¿Agregarías alguna otra regla que consideres importante? 👇🎶

06/09/2026

📖✨ SEPTIEMBRE, MES DE LA BIBLIA ✨📖
Nuestro párroco, Padre Santos, nos invita a vivir este mes de una manera especial: acercándonos más a la Palabra de Dios por medio de los Círculos Bíblicos. 🙏❤️
La invitación es a escuchar, meditar, vivir y anunciar la Palabra, compartiendo en familia y con nuestros vecinos los Evangelios de los cuatro domingos de septiembre.
🏡📖 Hagamos de nuestras casas espacios donde la Palabra de Dios sea escuchada, meditada y puesta en práctica. Que este Mes de la Biblia nos ayude a encontrarnos con Jesús y a llevar su mensaje a más corazones.
“Señor, danos vida con tu Palabra.” 🙏💚
Con alegría y disposición, vivamos juntos este hermoso mes.
Con caridad pastoral: Padre Santos.





06/09/2026

Millones de católicos han pronunciado el Credo de los Apóstoles desde niños.

«Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra…»

Las palabras pueden resultar tan familiares que corremos el riesgo de decirlas sin detenernos a comprender todo lo que estamos profesando.

Porque el Credo no es simplemente una oración para recitar de memoria.

Es una profesión de fe.

Cuando un católico dice «creo», no está expresando simplemente una opinión personal. Está adhiriéndose a las verdades fundamentales de la fe cristiana.

El Credo de los Apóstoles es una antigua fórmula de fe que resume elementos esenciales de la fe cristiana y está estrechamente relacionada con la tradición bautismal de la Iglesia.

Sus doce artículos presentan, de manera resumida, la fe en Dios Padre, en Jesucristo su Hijo, en el Espíritu Santo y en las realidades centrales de la vida cristiana.

Y cada frase tiene un peso enorme.

Cuando decimos «Creo en Dios, Padre todopoderoso», afirmamos que Dios es el Creador y Padre.

Cuando proclamamos que Jesucristo es «su único Hijo, nuestro Señor», confesamos quién es Jesús y su relación única con el Padre.

Después vienen acontecimientos esenciales de nuestra salvación: la concepción virginal de Jesús, su nacimiento, su pasión, muerte y sepultura, su descenso a los infiernos, su resurrección y su ascensión al cielo.

No estamos ante una lista de ideas abstractas.

Estamos ante la historia de la salvación condensada en una profesión de fe.

Y luego aparece una afirmación especialmente importante: «Creo en el Espíritu Santo».

La fe cristiana no es simplemente creer que Dios existe.

Es entrar en el misterio del Dios uno y trino.

El Credo continúa hablando de la Iglesia, de la comunión de los santos, del perdón de los pecados, de la resurrección de la carne y de la vida eterna.

Es decir, cuando rezamos el Credo estamos también proclamando qué creemos que Dios está haciendo con nosotros y hacia dónde se dirige nuestra esperanza.

Hay una razón por la que conviene recuperar el significado de estas palabras.

Porque es posible recitar una profesión de fe sin dejar que sus afirmaciones cuestionen nuestra vida.

Decimos que creemos en Dios, pero podemos vivir como si todo dependiera de nosotros.

Decimos que esperamos la vida eterna, pero podemos actuar como si esta existencia fuera lo único que importa.

Decimos que creemos en el perdón de los pecados y, sin embargo, podemos negarnos a perdonar.

Decimos que creemos en la Iglesia, pero podemos tratarla únicamente como una institución humana y olvidar que confesamos en ella una realidad querida por Cristo.

El Credo no es un examen de memoria.

Es una invitación a reconocer la verdad que sostiene nuestra existencia.

También conviene recordar que el Credo de los Apóstoles no pretende sustituir toda la riqueza de la fe católica. Es un resumen fundamental. La Iglesia posee otras profesiones de fe y credos, como el Credo Niceno-Constantinopolitano, que desarrolla con mayor amplitud determinadas verdades.

Pero la brevedad del Credo de los Apóstoles es precisamente una de sus grandes riquezas.

Puede acompañar al cristiano durante toda la vida.

Un niño puede aprenderlo.

Un adulto puede descubrir nuevas profundidades en él.

Una persona anciana puede repetirlo en un momento de enfermedad y encontrar en esas palabras la esperanza que necesita.

Y quizá por eso vale la pena detenerse de vez en cuando en una sola frase.

«Creo en Dios».

«Creo en Jesucristo».

«Creo en el Espíritu Santo».

«Creo en la vida eterna».

No como palabras automáticas.

Como una respuesta personal a Dios.

La próxima vez que recites el Credo de los Apóstoles, intenta hacerlo más despacio interiormente.

No necesitas pronunciarlo más lentamente que los demás.

Solo necesitas escuchar lo que tú mismo estás diciendo.

Porque cada vez que profesamos el Credo, la Iglesia pone en nuestros labios una síntesis de la fe que recibimos y que estamos llamados a vivir.

Y detrás de cada «creo» hay una decisión silenciosa:

Confiar mi vida a Dios y caminar hacia Él.

06/09/2026
06/09/2026

📖✨ ¿SABÍAS QUE LA BIBLIA CATÓLICA TIENE 73 LIBROS? ✝️
Muchas veces tenemos una Biblia en casa, pero… ¿sabemos cómo está organizada? 🤔
📜 ANTIGUO TESTAMENTO: 46 libros
✝️ NUEVO TESTAMENTO: 27 libros
➡️ ¡73 libros en total!
Y cada parte tiene algo especial que enseñarnos:
📚 Pentateuco → nos habla de los comienzos y de la alianza de Dios.
👑 Históricos → cuentan la historia del pueblo de Dios.
💡 Sapienciales → nos enseñan a vivir con sabiduría.
🔥 Proféticos → llaman a la conversión y anuncian la esperanza.
❤️ Evangelios → nos presentan la vida y el mensaje de Jesús.
🕊️ Hechos → nos cuentan el nacimiento y expansión de la Iglesia.
💌 Cartas → enseñan cómo vivir la fe cristiana.
👑 Apocalipsis → anuncia la victoria definitiva de Dios.
❤️ La Biblia no es solamente un libro para leer… es Palabra de Dios que nos invita a encontrarnos con Él.
📖 Léela. Medítala. Ora con ella. ¡Vívela!
💬 ¿Cuántos libros pensabas que tenía la Biblia?
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🔄 Comparte esta publicación con alguien que quiera conocer mejor la Biblia.

06/09/2026
06/09/2026

🔔 ¡Campanazo de Fe! 📖
Aprendamos a vivir la Santa Misa con fe y devoción. Escuchemos la Palabra de Dios y respondamos con el corazón: “Gloria a ti, Señor Jesús.” 🙏
✨📖🙏

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