17/06/2026
“¡𝑮𝒓𝒂𝒄𝒊𝒂𝒔 𝑺𝒆ñ𝒐𝒓!“ fue las palabras que salieron cuando ya la cabecita estaba naciendo luego de trabajar tan fuerte durante su proceso de parto.
El proceso de parto de esta primeriza empezó exactamente a su semana 40 y 1 día. De inicio contracciones sutiles e irregulares que avisaban que ya el proceso estaba empezando. Unas horas más tarde, ya empezando el parto activo, rompe fuente. En este punto ya las contracciones eran más corridas, más intensas y más largas.
Ella se acostaba, se ponía en “manos y rodillas”, caminaba, se duchaba, hacía cuclillas, se arrodillaba, hacía “lunges” y diferentes posiciones para promover progreso y buscar comodidad en medio de la intensidad del proceso. El progreso se fue dando de manera espontánea y fluida.
Cuando empezó a sentir los pujos espontáneos siguió teniendo libertad de cambiar de posiciones constantemente. 2 horas y un poco más de pujos al ritmo de sus contracciones y de su cuerpo. Normal para una primeriza que el proceso del descenso de bebé tome su tiempo. La pelvis, influenciada por las hormonas del parto, va abriendo espacio. La cabecita de bebé poco a poco va amoldándose y acomodándose para nacer. Juntos, mamá y bebé siendo un gran equipo a lo largo del proceso de parto. Las parteras a su alrededor apoyándola, recordándole que lo podía hacer, que lo estaba haciendo y que cada vez su bebé estaba más y más cerca de llegar a sus brazos como ella lo había visualizado.
Luego de ir viéndose progreso en muchas de las posiciones que iba explorando, fue en cuclillas apoyada de Diana que se vio el mayor progreso que avisaba que ya bebé nacería y en esa posición la cabecita nació. Un descanso entre contracciones, un recordatorio de respirar en esa espera. Luego, una nueva contracción y con ella el resto del cuerpo nació.
De inmediato lo subimos para que pudiera llegar al pecho de mamá en donde fue llenado de interminables besos y de todo el amor que su mamá le había estado guardando por tanto tiempo.