23/06/2026
MANA del Lunes
APRENDER A LIDERAR SIRVIENDO
Por Rogério Alves
En el mundo laboral hablamos mucho sobre liderazgo. Sin embargo, en realidad, gran parte de nuestra vida diaria gira en torno al servicio: donde trabajamos, en nuestros hogares con nuestras familias, en nuestros vecindarios, con aquellos de quienes somos responsables y en las iglesias a las que asistimos. En muchos casos, esto implica rutinas interminables en las que organizamos y aprendemos a optimizar nuestras actividades para poder gestionar todo de manera eficaz. A esto es a lo que algunas personas llaman «liderazgo de servicio».
¿Dónde encontramos esto en práctica? Podemos comenzar con la Biblia, que ofrece muchos ejemplos de servicio a los demás. El más grande de todos es Jesús, quien elevó el servicio a un estándar de excelencia para cualquiera a quien estuviera sirviendo. Además de las enseñanzas de la Biblia, Sus acciones han inspirado muchas obras literarias que han aplicado estos principios al lugar de trabajo y al liderazgo, especialmente en el servicio al cliente.
En el libro The Servant Leader, de James C. Hunter, Jesús es presentado como el arquetipo perfecto del liderazgo sacrificial, que prioriza eliminar obstáculos y satisfacer las necesidades de los demás con humildad y una autoridad
moral genuina. Inspira no una obediencia forzada, sino una influencia voluntaria y una lealtad duradera, un ejemplo vivo de cómo el servicio construye relaciones transformadoras en la vida empresarial cotidiana.
Jesús vino con un propósito: la salvación de todos. Esa misión produjo resultados maravillosos; uno de ellos fue la excelencia en servir a los demás, uno de Sus roles aquí en la tierra. «Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos» Marcos 10:45 (NVI).
Jesús tuvo éxito en cada situación, enseñando y sirviendo como ejemplo para Sus discípulos y para todos los que lo escuchaban predicar.
Así como Él tuvo un propósito entre nosotros, en el momento en que decidimos seguirle, debemos considerar a aquellos a quienes servimos como consideraríamos a nuestro Señor, dando siempre lo mejor de nosotros, ya sea en una labor remunerada o no remunerada: «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no
como para nadie en este mundo»Colosenses 3:23 (NVI).
Jesús puso a aquellos a quienes servía por encima de Sí mismo: «Porque, ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que está sentado a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como uno que sirve» Lucas 22:27 (NVI).Y siempre lo hizo con humildad. «Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros» Juan 13:14 (NVI).
Un verdadero creyente que practica las enseñanzas de Jesús debería ser el mejor empleado o proveedor de
servicios en cualquier área de trabajo, teniendo éxito dondequiera que sirva. Sin embargo, más de 30 años de
experiencia profesional —en el comercio, el ámbito jurídico y el transporte— me han mostrado que la realidad puede ser algo diferente. ¿Qué es lo que falta? Observemos el ejemplo de Joshua, quien fue elegido para guiar a los israelitas hacia la Tierra Prometida: «Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes!
Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas» Josué 1:9 (NVI).
Él dependía del Señor. Al creer en Jesús, podemos poner nuestra completa confianza en Él; cada tarea puesta en
tus manos ha sido confiada por Él. Eso significa que todas nuestras responsabilidades deben llevarse a cabo conforme a las enseñanzas de Jesús si queremos alcanzar el verdadero éxito. No debemos olvidar que Dios siempre
estará con nosotros en todo lo que hagamos. Esta es una fórmula infalible. Te dejo con una pregunta: ¿Qué contratista o empleador no estaría complacido de tener a un fiel y humilde «siervo de Dios» a su servicio?
© 2026. Rogério Alves es abogado asociado de un despacho jurídico en São Paulo, Brasil. Se graduó en Centro Universitário Nov e de Julho y es especialista en derecho público por la Escola Paulista de Direito. También participa como conferencista en el Departamento de Cultura y Eventos de la Asociación de Abogados de Brasil – Sección São Paulo (OAB/SP), colabora con diversas publicaciones jurídicas, es pastor asociado y miembro de CBMC Brazil.
Preguntas para reflexión y diálogo
1. Cuando escuchas la palabra «liderazgo», ¿qué es lo primero que viene a tu mente? Compárala con la
palabra «siervo». ¿Te parece natural que ambas ideas vayan juntas? ¿Por qué sí o por qué no?
2. ¿Puedes pensar en alguien que haya ocupado una posición de liderazgo y que te haya demostrado el
concepto de liderazgo de servicio, mostrando un genuino deseo de servir a las personas que dirigía? Si es
así, ¿cómo se manifestaba esto? ¿Qué impresión te dejó esa persona?
3. Cuando lees la afirmación de Jesús de que Él «no vino para ser servido, sino para servir», ¿cuál es tu
reacción? ¿Te resulta fácil considerar a Jesús en el papel de siervo? Explica tu respuesta.
4. Muchas veces no es fácil servir a los demás, especialmente cuando no parecen mostrar ni expresar aprecio
por lo que hacemos por ellos. Cuando servir a otros parece inconveniente o incluso una carga, ¿cómo crees
que podemos cultivar una actitud correcta de servicio, independientemente de cómo respondan los demás?
Nota: Si tienes una Biblia y deseas profundizar más en este tema, considera leer los siguientes pasajes: Lucas 22:25-27; Juan 6:38; 1 Corintios 3:9; Gálatas 5:13-14; Filipenses 2:3-8.
Desafío para esta semana
La Biblia dice que debemos «seguir sus pisadas» (1 Pedro 2:21). Esta semana sería bueno dedicar un tiempo para evaluar personalmente qué tan bien lo estás haciendo, incluyendo la manera en que sirves a los demás.Dedica tiempo a conversar con un amigo cercano, un mentor, un consejero de confianza o tu grupo pequeño sobre cómo tú —y ellos— pueden aprender a convertirse en líderes siervos de manera más constante y eficaz,
independientemente de sus respectivos roles y responsabilidades.