31/08/2026
MANÁ del Lunes
*CUANDO TODO SE HAYA DICHO Y HECHO*
Robert J. Tamasy.
Ya sea que apenas estés comenzando o que te acerques al final de tu trayectoria laboral, ¿cuál es tu visión para tu carrera? Si pudieras escribir por anticipado un resumen de lo que esperas haber logrado cuando termine tu vida laboral, ¿qué incluiría?
Todos afrontamos nuestros trabajos y carreras desde perspectivas diferentes, con una diversidad de metas y objetivos. Para algunos, el dinero es la prioridad: quieren ganar tanto como sea posible durante el mayor tiempo posible. Otros tienen un objetivo similar, pero con la intención de ganar y ahorrar lo suficiente para poder jubilarse cómodamente y dedicarse a lo que realmente desean hacer. Su principal motivación en el trabajo es llegar al día en que puedan dejar de trabajar.
Algunas personas buscan crecer profesionalmente, ya sea ascendiendo en la estructura corporativa o iniciando y desarrollando una empresa exitosa. Buscan tanto el éxito como el reconocimiento. Otros trabajan porque realmente disfrutan lo que hacen y encuentran satisfacción en su profesión. Están experimentando lo que observó el autor del libro de Eclesiastés: _«Es bueno que la gente coma, beba y disfrute del trabajo que hace bajo el sol durante el corto tiempo de vida que Dios le concedió, y que acepte su destino»_ (Eclesiastés 5:18 NTV).
Sean cuales sean tus metas y objetivos profesionales, persíguelos con un plan que te permita alcanzarlos. Sin embargo, cuando todo se haya dicho y hecho acerca del trabajo que realizaste, ¿qué permanecerá? Esta es una pregunta que ha planteado Patrick Morley, autor y conferencista reconocido por su trabajo en temas relacionados con los hombres. Esta semana, mientras revisaba algunos archivos, encontré la siguiente reflexión que Morley publicó hace algunos años en las redes sociales:
> «Esta mañana trataba de recordar el nombre de aquel empresario enormemente exitoso y reconocido filántropo de Tampa, Florida, que alguna vez fue dueño de los Tampa Bay Buccaneers, un equipo profesional de fútbol americano. Su nombre aparecía constantemente en las noticias. Era mucho más conocido de lo que tú o yo jamás seremos, pero diez años después de la última vez que escuché su nombre, no puedo recordarlo. Y hay muchos más como él».
Yo tampoco recuerdo el nombre de aquel hombre. Es posible que haya hecho mucho bien con sus recursos económicos y su influencia, pero la popularidad y la fama son pasajeras. Ya sea que se trate de un artista famoso, un músico talentoso, un destacado director ejecutivo, un reconocido cirujano, un abogado prestigioso o un atleta excepcional, tarde o temprano su tiempo bajo los reflectores terminará y será reemplazado por alguien más que disfrutará de su «momento de gloria». Así que esta es la pregunta que plantea Morley: ¿Quién recordará tu nombre diez años después de que mueras? Puede que no sea fácil responderla, pero es una excelente pregunta para establecer las prioridades de tu vida.
Dios utilizó al profeta Isaías para llamar al pueblo de Israel al arrepentimiento. Aunque los israelitas solían ser obstinados y desobedientes, el Señor nunca olvidó las promesas de su pacto con ellos. Por medio del profeta dijo: _«No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú… Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé…»_ (ver Isaías 43:1-4).
Primero, es importante no olvidar jamás que Dios nos ha llamado a servirle y a participar en sus propósitos eternos. Segundo, no existe una inversión mayor que dedicar nuestra vida a otras personas, presentándoles a Jesucristo y ayudándolas a crecer en su fe, para que ellas puedan hacer lo mismo con otros. Como exhortó el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo: _«Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros»_ (2 Timoteo 2:2 NTV).
*Preguntas para reflexionar y dialogar*
1. Si tuvieras que resumir ahora mismo lo que esperas haber logrado a través de tu vida y tu trabajo cuando esta llegue a su fin, ¿qué pensamientos vienen a tu mente?
2. Piensa en algunos ejemplos de personas que alguna vez fueron «nombres conocidos por todos», pero que con el tiempo han quedado relegadas a las páginas de la historia. Por ejemplo, ¿quién ganó el Óscar al mejor actor en 2012? ¿Quién fue nombrado jugador más valioso de tu deporte favorito en 2006? ¿Quién fue elegido «persona del año» por una revista reconocida en 1997?
3. ¿Cuál sería tu respuesta a la pregunta: «¿Quién recordará tu nombre diez años después de que mueras?»?
4. ¿Qué pasos podríamos dar para asegurarnos de dejar una huella positiva e imborrable que perdure mucho después de que termine nuestra carrera profesional o nuestra vida en la tierra? ¿Qué significa mantener una perspectiva eterna de nuestra vida?
NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Eclesiastés 3:11; Mateo 28:19-20; 1 Corintios 4:1-2; Filipenses 4:9; 2 Timoteo 1:13, 4:2.
*Desafío para esta semana*
Muchas personas exitosas en el ámbito empresarial y profesional han reconocido: «Subí por la escalera corporativa, solo para descubrir que estaba apoyada contra la pared equivocada». En otras palabras, aquello que esperaban alcanzar y que pensaban que les daría satisfacción no resultó ser lo que imaginaban.
Esta semana podría ser provechoso buscar a un colega, asesor o grupo pequeño con quien puedas conversar sobre sus respectivas metas y expectativas profesionales, para evaluar si están avanzando en la dirección correcta desde una perspectiva de largo plazo, incluso desde una perspectiva eterna.