CBMC Puerto Rico

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Somos una organización sin fines de lucro dedicada a llevar mensajes de esperanza, ética y valores bíblicos a los entornos laborales con el fin de crear ambientes de respeto y bienestar.

31/08/2026

MANÁ del Lunes
*CUANDO TODO SE HAYA DICHO Y HECHO*
Robert J. Tamasy.

Ya sea que apenas estés comenzando o que te acerques al final de tu trayectoria laboral, ¿cuál es tu visión para tu carrera? Si pudieras escribir por anticipado un resumen de lo que esperas haber logrado cuando termine tu vida laboral, ¿qué incluiría?

Todos afrontamos nuestros trabajos y carreras desde perspectivas diferentes, con una diversidad de metas y objetivos. Para algunos, el dinero es la prioridad: quieren ganar tanto como sea posible durante el mayor tiempo posible. Otros tienen un objetivo similar, pero con la intención de ganar y ahorrar lo suficiente para poder jubilarse cómodamente y dedicarse a lo que realmente desean hacer. Su principal motivación en el trabajo es llegar al día en que puedan dejar de trabajar.

Algunas personas buscan crecer profesionalmente, ya sea ascendiendo en la estructura corporativa o iniciando y desarrollando una empresa exitosa. Buscan tanto el éxito como el reconocimiento. Otros trabajan porque realmente disfrutan lo que hacen y encuentran satisfacción en su profesión. Están experimentando lo que observó el autor del libro de Eclesiastés: _«Es bueno que la gente coma, beba y disfrute del trabajo que hace bajo el sol durante el corto tiempo de vida que Dios le concedió, y que acepte su destino»_ (Eclesiastés 5:18 NTV).

Sean cuales sean tus metas y objetivos profesionales, persíguelos con un plan que te permita alcanzarlos. Sin embargo, cuando todo se haya dicho y hecho acerca del trabajo que realizaste, ¿qué permanecerá? Esta es una pregunta que ha planteado Patrick Morley, autor y conferencista reconocido por su trabajo en temas relacionados con los hombres. Esta semana, mientras revisaba algunos archivos, encontré la siguiente reflexión que Morley publicó hace algunos años en las redes sociales:

> «Esta mañana trataba de recordar el nombre de aquel empresario enormemente exitoso y reconocido filántropo de Tampa, Florida, que alguna vez fue dueño de los Tampa Bay Buccaneers, un equipo profesional de fútbol americano. Su nombre aparecía constantemente en las noticias. Era mucho más conocido de lo que tú o yo jamás seremos, pero diez años después de la última vez que escuché su nombre, no puedo recordarlo. Y hay muchos más como él».

Yo tampoco recuerdo el nombre de aquel hombre. Es posible que haya hecho mucho bien con sus recursos económicos y su influencia, pero la popularidad y la fama son pasajeras. Ya sea que se trate de un artista famoso, un músico talentoso, un destacado director ejecutivo, un reconocido cirujano, un abogado prestigioso o un atleta excepcional, tarde o temprano su tiempo bajo los reflectores terminará y será reemplazado por alguien más que disfrutará de su «momento de gloria». Así que esta es la pregunta que plantea Morley: ¿Quién recordará tu nombre diez años después de que mueras? Puede que no sea fácil responderla, pero es una excelente pregunta para establecer las prioridades de tu vida.

Dios utilizó al profeta Isaías para llamar al pueblo de Israel al arrepentimiento. Aunque los israelitas solían ser obstinados y desobedientes, el Señor nunca olvidó las promesas de su pacto con ellos. Por medio del profeta dijo: _«No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú… Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé…»_ (ver Isaías 43:1-4).

Primero, es importante no olvidar jamás que Dios nos ha llamado a servirle y a participar en sus propósitos eternos. Segundo, no existe una inversión mayor que dedicar nuestra vida a otras personas, presentándoles a Jesucristo y ayudándolas a crecer en su fe, para que ellas puedan hacer lo mismo con otros. Como exhortó el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo: _«Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros»_ (2 Timoteo 2:2 NTV).

*Preguntas para reflexionar y dialogar*
1. Si tuvieras que resumir ahora mismo lo que esperas haber logrado a través de tu vida y tu trabajo cuando esta llegue a su fin, ¿qué pensamientos vienen a tu mente?

2. Piensa en algunos ejemplos de personas que alguna vez fueron «nombres conocidos por todos», pero que con el tiempo han quedado relegadas a las páginas de la historia. Por ejemplo, ¿quién ganó el Óscar al mejor actor en 2012? ¿Quién fue nombrado jugador más valioso de tu deporte favorito en 2006? ¿Quién fue elegido «persona del año» por una revista reconocida en 1997?

3. ¿Cuál sería tu respuesta a la pregunta: «¿Quién recordará tu nombre diez años después de que mueras?»?

4. ¿Qué pasos podríamos dar para asegurarnos de dejar una huella positiva e imborrable que perdure mucho después de que termine nuestra carrera profesional o nuestra vida en la tierra? ¿Qué significa mantener una perspectiva eterna de nuestra vida?

NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Eclesiastés 3:11; Mateo 28:19-20; 1 Corintios 4:1-2; Filipenses 4:9; 2 Timoteo 1:13, 4:2.

*Desafío para esta semana*
Muchas personas exitosas en el ámbito empresarial y profesional han reconocido: «Subí por la escalera corporativa, solo para descubrir que estaba apoyada contra la pared equivocada». En otras palabras, aquello que esperaban alcanzar y que pensaban que les daría satisfacción no resultó ser lo que imaginaban.
Esta semana podría ser provechoso buscar a un colega, asesor o grupo pequeño con quien puedas conversar sobre sus respectivas metas y expectativas profesionales, para evaluar si están avanzando en la dirección correcta desde una perspectiva de largo plazo, incluso desde una perspectiva eterna.

25/08/2026

MANÁ del Lunes
*ESCUCHAR TAMBIÉN ES LIDERAR*
Erenia Mendoza.

Vivimos en una generación que ha aprendido a responder con rapidez. Al mismo tiempo, ha olvidado cómo escuchar con profundidad. En reuniones, conversaciones e incluso en nuestras relaciones, muchas veces escuchamos apenas lo suficiente para preparar nuestra próxima respuesta. Pero la Biblia nos muestra un camino diferente. Nos enseña que la verdadera influencia no comienza cuando hablamos, sino cuando hacemos que alguien se sienta visto, comprendido y valorado.

En el Nuevo Testamento, Santiago 1:19 nos exhorta: _«Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse»_ (NTV). Jesús practicó constantemente este principio de escuchar con atención. Quizá una de las características más poderosas de su liderazgo fue precisamente la manera en que escuchaba a las personas. Al observar la vida de Cristo, nos damos cuenta de que no solo enseñó estos principios: los vivió. Veamos algunos ejemplos:

1. *Escuchar sin interrumpir*. En Lucas 24 leemos que, camino a Emaús, dos discípulos caminaban frustrados y decepcionados después de la crucifixión. Jesús resucitado se acercó a ellos y les preguntó: «¿Qué vienen discutiendo por el camino?». Él ya sabía exactamente lo que había sucedido, pero les permitió pacientemente expresar lo que llevaban en el corazón antes de responder. ¿Cuántas veces hacemos nosotros lo contrario? Interrumpimos, sacamos conclusiones apresuradas o intentamos solucionar todo demasiado rápido.

2. *Mostrar un interés genuino*. Cuando Jesús se encontró con la mujer samaritana junto al pozo, como se relata en Juan 4, no comenzó la conversación con una condena ni con un discurso preparado. Comenzó creando un vínculo. En una cultura en la que aquella mujer era ignorada y rechazada, Jesús hizo que se sintiera importante. Vio su sed espiritual incluso antes de confrontar sus heridas. Las personas pueden darse cuenta cuando escuchamos simplemente por cortesía, pero también perciben cuando nuestra atención está acompañada de un amor genuino.

3. *Hacer preguntas antes de suponer las respuestas*. Un hombre ciego llamado Bartimeo gritó a la orilla del camino: _«¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!»_ (ver Marcos 10:46-52). Jesús se detuvo y le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Jesús ya conocía la respuesta y, aun así, decidió preguntarle. Escuchar también significa dar dignidad a los demás. Muchas veces suponemos cuáles son las necesidades de las personas sin comprender realmente su dolor.

4. *Escuchar más allá de las palabras*. Jesús percibía con frecuencia lo que nadie más podía escuchar. Vio el temor oculto en Pedro, la vergüenza de la mujer samaritana y la frustración de los discípulos camino a Emaús. Escuchar activamente no consiste solamente en oír palabras. Significa percibir emociones, silencios, expresiones y necesidades que no siempre son visibles. En el trabajo, en el hogar y en nuestras relaciones, las personas rara vez expresan todo de manera explícita. El liderazgo maduro aprende a escuchar incluso aquello que no se dice.

5. *Responder con gracia y verdad*. Jesús nunca escuchaba simplemente para obtener información. Su manera de escuchar siempre producía cuidado, dirección y transformación. Después de escuchar, animaba, confrontaba cuando era necesario, sanaba, enseñaba y restauraba. Quizá el problema actual no sea solamente la falta de comunicación, sino la falta de presencia. Estamos rodeados de personas que desean ser tomadas en cuenta y anhelan encontrar a alguien que realmente las escuche. Una de las mejores maneras de representar a Cristo con nuestra vida es sencillamente esta: detenernos, mirar, escuchar y amar a las personas mediante el regalo incondicional de nuestra atención.

Escuchar requiere humildad. Requiere paciencia. Requiere un interés genuino. Y eso se parece mucho a Cristo. Escuchar con atención es una manera silenciosa de amar. Las personas influyentes no siempre son las que más hablan, sino, muchas veces, las que hacen que los demás se sientan importantes.

*Preguntas para reflexión y discusión*
1. ¿Cuál es la diferencia entre oír y escuchar? Desde tu perspectiva, ¿existe realmente una diferencia?

2. ¿Por qué crees que en nuestro mundo actual es tan común que las personas tengan dificultades para escuchar sinceramente a los demás?

3. ¿Hay alguien que conozcas que se destaque por saber escuchar con atención? ¿Qué tiene esa persona que la hace sobresalir como alguien que realmente sabe escuchar a los demás?

4. De las diferentes formas de escuchar que se mencionan en este Maná del Lunes, ¿hay alguna que te parezca más importante que las demás? ¿En cuál de ellas crees que personalmente podrías mejorar?

NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Proverbios 10:8, 10:19, 11:13, 12:23, 15:23, 16:21, 17:27-28, 18:13, 20:12, 25:12.

*Desafío para esta semana*
Nunca está de más hacer una autoevaluación sincera. Durante tus conversaciones o mientras participas en reuniones, intenta dar un paso atrás y observarte. ¿Realmente estás escuchando a los demás o estás esperando impacientemente el momento de intervenir con tus propias ideas?

Busca también la perspectiva de otras personas: amigos de confianza, alguien con quien tengas una relación de rendición de cuentas, un mentor o un grupo de CBMC del que formes parte. Incluso puedes preguntarle a alguien que esté bajo tu responsabilidad en el trabajo. Pregúntales cómo calificarían tu capacidad para escuchar y si sienten que realmente los escuchas cuando interactúas con ellos.

18/08/2026

MANÁ del Lunes
*DIOS LLAMA A TODOS A UN «SERVICIO DE TIEMPO COMPLETO»*
Robert J. Tamasy.

Cuando estaba en la universidad, me encontraba, como yo lo llamaría, en las primeras etapas de un despertar espiritual. Como tenía interés en conocer más acerca de Dios —y en aquel momento no conocía a nadie que estuviera pensando de esa manera—, incluso me inscribí en un par de cursos de religión. Sin embargo, mi curiosidad se apagó durante un tiempo, pues aquellas clases resultaron ser todo menos inspiradoras.

En lugar de seguir buscando en el terreno espiritual, mi atención se concentró en la escritura, que descubrí era perfecta para mí. Obtuve dos títulos en periodismo y llegué a ser editor de un periódico comunitario. Durante mis diez años escribiendo y editando periódicos, no recuerdo un solo momento en que pensara que Dios me había colocado allí. Ni siquiera, por haberme convertido en seguidor de Jesús.

Todo cambió radicalmente cuando me incorporé al equipo de lo que hoy conocemos como el Comité de Profesionales y Empresarios Cristianos (CBMC). Como editor de la revista y de otras publicaciones del CBMC, conocí a muchos hombres y mujeres que no solo estaban profundamente comprometidos con su fe en Cristo, sino que también compartían una visión de servirlo y representarlo en el mundo laboral.

Pronto comprendí que aquella desconexión que había percibido entre mi fe y mi trabajo no era algo excepcional. Cuando hablaba con personas de las iglesias a las que asistía acerca de ser «embajadores de Cristo» (2 Corintios 5:20), muchas respondían con una mirada de desconcierto. Para ellos, servir al Señor significaba dedicarse a alguna forma de trabajo religioso de tiempo completo, como pastor, sacerdote o misionero. En realidad, esa era una interpretación equivocada.

Martín Lutero, quien desempeñó un papel central en la Reforma a comienzos del siglo XVI, tenía una comprensión bíblica acertada de cómo la fe y el trabajo pueden y deben relacionarse. Escribió: «Toda ocupación tiene su propio honor delante de Dios. El trabajo cotidiano es una vocación o llamado divino. En nuestro trabajo diario, sin importar cuán importante o sencillo sea, servimos a Dios al servir a nuestro prójimo y también participamos en su continua providencia para la humanidad». El trabajo y la fe deben integrarse, no mantenerse separados.

Lutero ayudó a disipar la idea de que existen dos clases diferentes de cristianos: quienes están dedicados al «servicio cristiano profesional de tiempo completo», como ministros y misioneros, y los «laicos», que permanecen en las bancas de las iglesias orando y apoyando el trabajo de los «profesionales». Pensemos en esto: no existe algo como un «cristiano de medio tiempo». O seguimos a Jesús las 24 horas del día, los siete días de la semana, o no lo hacemos. Y como seguidores suyos, estamos llamados a servirle a Él y a los demás en su nombre. Por definición, todos los creyentes están llamados a un servicio cristiano de tiempo completo. Recordemos estos principios:

1. *Todos participamos en la Gran Comisión de Jesús*. Después de su resurrección y antes de ascender al cielo, Jesús dio sus últimas instrucciones a sus seguidores, ninguno de los cuales había asistido a un seminario ni a una escuela religiosa. Les dijo: _«Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo»_ (ver Mateo 28:19-20). No solo estamos llamados a seguir a Jesús, sino también a enseñar y ayudar a otros a seguirlo.

2. *Todo lo que hacemos puede honrar al Señor*. No necesitamos estar en una iglesia o en un entorno religioso para participar en la obra que Dios realiza en este mundo. _«Y todo lo que hagan, sea de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él… Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres»_ (ver Colosenses 3:17, 23).

*Preguntas para reflexión y discusión*
1. Cuando comenzaste tu día de hoy, después de levantarte y prepararte para ir a trabajar, ¿pensaste que ibas a tu trabajo porque Dios te había llamado a servirle allí?

2. ¿Alguna vez has escuchado la expresión «servicio a Dios de tiempo completo»? Si es así, ¿qué ha significado para ti? ¿Las ideas presentadas en este Maná del Lunes han cambiado de alguna manera tu manera de entender cómo debes desempeñar tu trabajo?

3. ¿De qué maneras prácticas podrías comenzar a considerar tu trabajo como «una vocación o llamado divino»?

4. Cuando en el mundo laboral se pone tanto énfasis en las ventas, el crecimiento del negocio, la construcción de una marca y la obtención de ganancias, ¿cómo podemos mantener una perspectiva bíblica adecuada sobre el trabajo?

NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Salmos 37:2-7; Proverbios 16:3; Eclesiastés 9:10; Mateo 25:21; 1 Corintios 3:9, 10:31.

*Desafío para esta semana*
Esta semana puede ser un buen momento para volver a poner delante del Señor tu trabajo, tus responsabilidades y las personas con quienes trabajas, pidiéndole e invitándolo a obrar por medio de ti como su embajador. O quizá nunca has considerado seriamente tu trabajo como una vocación o llamado establecido por Dios. Al menos no hasta ahora. Reflexiona y ora acerca de cómo Dios quiere que avances a partir de esta nueva perspectiva.

Pide a algunos amigos cercanos, personas de confianza, un mentor o un grupo de CBMC en el que participes que oren juntos y se brinden apoyo mutuo en tu deseo de ser «colaborador de Dios», como lo describe la Biblia.

10/08/2026

MANÁ del Lunes
*MÁS QUE UN SIMPLE NÚMERO*
Chris C. Simpson

Entra a casi cualquier empresa y escucharás que las personas son descritas con un lenguaje matemático: número de empleados, equivalentes de tiempo completo, recursos, puestos por cubrir. Hablamos de las personas que necesitamos, del “banquillo” que estamos construyendo y de los espacios en el organigrama. En medio de toda esa contabilidad, la persona puede desaparecer. Se convierte en una partida; en un número que aumenta cuando el negocio marcha bien y que se reduce cuando las cosas no van bien.

Esto sucede poco a poco. No decides dejar de ver a las personas. Te ocupas, las fechas límite se acumulan, y el hombre que repone el café o la mujer que se encarga de la nómina se convierten en parte del mobiliario. Pasas junto a ellos cientos de veces sin decir siquiera su nombre.

La Biblia presenta una perspectiva muy diferente. Al concluir su carta a los Romanos, en un pasaje del capítulo 16 que fácilmente podríamos pasar por alto, el apóstol Pablo hace algo llamativo: comienza a mencionar personas por su nombre. Febe. Priscila y Aquila. Epeneto. María. Y continúa hasta saludar personalmente a unas 30 personas, haciendo además breves referencias sobre ellas. Esta trabajó mucho. Aquella arriesgó su vida por él. Estos dos ya eran seguidores de Cristo antes que él.

Treinta nombres. En una carta que sobreviviría al Imperio romano.

¿Por qué dedicar tanto espacio a una lista de nombres? Una posible respuesta está en una de las ideas centrales de la Biblia: las personas tienen un valor que no depende de su posición, productividad o utilidad. Para Dios, nadie es anónimo. Jesús incluso enseñó que Dios conoce detalles tan personales como el número de cabellos de nuestra cabeza.

Más allá de nuestras creencias religiosas, hay algo poderoso en esa idea: ser conocido importa. Todos queremos sentir que alguien nos ve, nos reconoce y considera que nuestra vida tiene valor.

Pude ver de cerca el poder de esto. En nuestra Convención de África, en Zimbabue, en 2024, un miembro del CBMC de Sudáfrica y yo recorrimos un salón lleno de jóvenes profesionales, llamando a varios por su nombre y compartiendo con ellos palabras de ánimo basadas en la Biblia. Uno tras otro, sus ojos se llenaron de lágrimas. No lloraban porque hubieran recibido una reprimenda. Lloraban porque alguien los había visto y había pronunciado su nombre en voz alta. Hay un verdadero poder en hacerle saber a una persona que es conocida.

La persona que está dos cubículos más allá no está simplemente ocupando un puesto. Es un hombre con un nombre, una historia, una familia, experiencias y aspiraciones. La mujer de recepción no dejó de tener valor el día que comenzó a trabajar para tu empresa. Sigue siendo hija de alguien. Tiene preocupaciones, sueños y necesidades. Sigue siendo una persona que merece ser tratada con dignidad, aun en un mundo que constantemente intenta reducirnos a un perfil, una credencial, un número de empleado o un usuario de redes sociales.

Por eso, aquí tienes un desafío para esta semana: aprende nombres. Úsalos. No como una técnica para generar confianza o conseguir algo de alguien, sino como una manera sencilla de reconocer a la persona que tienes delante.

Saluda por su nombre al personal de limpieza. Agradece al asistente en voz alta y por su nombre delante de los demás. Pregúntale a la persona recién contratada de dónde es y, después, recuerda su respuesta.

No te cuesta nada, pero puede comunicar mucho más de lo que imaginas. Las personas saben distinguir entre ser administradas y ser conocidas. Cuando tratas a la persona con el salario más bajo del edificio como alguien que merece respeto y dignidad, estás demostrando qué clase de persona eres como líder y como compañero de trabajo.

La Biblia plantea una idea todavía más profunda: cada ser humano ha sido creado a imagen de Dios (Génesis 1:27). Si esa afirmación es cierta, entonces la manera en que tratamos a las personas en nuestro lugar de trabajo importa mucho más de lo que reflejan un organigrama, una descripción de puesto o un recibo de nómina.

No necesitas un cargo importante para marcar una diferencia en tu trabajo esta semana. Tal vez solo necesitas aprender un nombre. Y pronunciarlo.

*Preguntas para reflexión y discusión*
1. Escucha cómo tu empresa habla de las personas. Número de empleados, recursos, FTE, puestos. ¿En qué áreas has comenzado a pensar de la misma manera acerca de tus compañeros de trabajo: como números en lugar de nombres?
2. ¿Quién en tu lugar de trabajo se ha convertido para ti en parte del mobiliario? Menciona a la persona junto a la que pasas con mayor frecuencia sin realmente verla.
3. Pablo dedicó el cierre de una carta que sobreviviría a un imperio a una lista de 30 nombres. ¿Qué te dice esto acerca de la importancia que tienen las personas dentro de una organización y, desde la perspectiva bíblica, delante de Dios?
4. Existe una diferencia entre ser administrado y ser conocido. ¿En qué área de tu vida deseas más ser conocido en este momento? ¿Quién en tu vida podría estar esperando que tú hagas lo mismo por esa persona?

NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Éxodo 33:17; Isaías 43:1, 45:3; Salmo 139:1-6; Mateo 25:40; Juan 10:3.

*Desafío para esta semana*
Elige a tres personas en tu trabajo a quienes has estado tratando como parte del mobiliario: aquellas cuyos nombres nunca te has molestado en aprender o cuyos nombres has olvidado. Aprende sus nombres esta semana. Después, úsalos. Saluda por su nombre al personal de limpieza, agradece al asistente en voz alta delante de los demás, hazle una pregunta genuina a la persona recién contratada y recuerda su respuesta. No anuncies lo que estás haciendo ni lo conviertas en un proyecto. Simplemente presta atención a la persona que tienes delante. Reconoce su presencia, escucha su historia y trátala con dignidad. Quizá descubras que algo tan sencillo como recordar un nombre puede cambiar la manera en que alguien experimenta su jornada de trabajo.

03/08/2026

MANÁ del Lunes
CÓMO ENCONTRAR GOZO EN MEDIO DE LA RUTINA LABORAL
Rick Boxx

Un artículo publicado en Harvard Business Review informó que, según diversas investigaciones, para experimentar una vida verdaderamente satisfactoria se necesitan tres elementos: logro, propósito y gozo. Sin embargo, el estudio también concluyó que, aunque los tres son importantes, el más difícil de alcanzar es el gozo. ¿Cómo podemos comprenderlo mejor y experimentarlo con mayor frecuencia?

1. *Considera la vida fuera del trabajo*. La primera conclusión del artículo, titulado «Cómo las personas más ocupadas encuentran gozo», fue esta: la forma en que las personas emplean su tiempo fuera del trabajo es más importante que la cantidad de tiempo que dedican a trabajar.

Las investigaciones demostraron que quienes experimentan mayor gozo durante su tiempo libre también encuentran mayor satisfacción en su trabajo. La Biblia respalda esta realidad. Por ejemplo: _«Un corazón alegre es la mejor medicina; un ánimo triste deprime a todo el cuerpo»_ Proverbios 17:22 (RVC).

2. *Relaciónate regularmente con otras personas*. Una segunda clave, según el artículo, es que las personas experimentan más gozo cuando realizan actividades junto con otros que cuando las hacen solas.

Los investigadores descubrieron que los profesionales disfrutaban mucho más las actividades cuando las compartían con otras personas. Esta observación no sorprende a quienes conocen la Biblia. Eclesiastés enseña: _«Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas»_ Eclesiastés 4:9-10 (NTV).

¿Te identificas con esta enseñanza? ¿Con quién podrías pasar más tiempo después del trabajo, hoy o durante esta semana?

3. *Elige actividades productivas*. La investigación también concluyó que es importante evitar las actividades excesivamente pasivas si queremos experimentar mayores niveles de gozo.

Después de una larga jornada laboral, muchas personas pasan horas viendo televisión, navegando por las redes sociales o jugando videojuegos. Estas actividades consumen tiempo, pero generan relativamente poco gozo.

En una escala de tres puntos, el gozo alcanza un promedio de 2.4 cuando las personas participan en actividades activas, mientras que las actividades pasivas apenas llegan a 1.7.

Hacer ejercicio, practicar un pasatiempo o servir como voluntario son ejemplos de actividades que producen mucho más gozo que simplemente mirar televisión o desplazarse por las redes sociales.

Como afirma la Biblia: _«Pues el reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo»_ Romanos 14:17 (NTV).

4. *Las pasiones personales son importantes*. Un cuarto factor importante para maximizar el gozo es seguir aquellas actividades que verdaderamente nos apasionan. La investigación descubrió que las actividades alineadas con aquello que personalmente encontramos gratificante aumentan significativamente nuestra satisfacción con la vida. Cuando dedicamos tiempo a un pasatiempo o una pasión que hace vibrar nuestro corazón, el gozo crece.

Encontramos un poderoso ejemplo de ello en el rey David, quien escribió: _«Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío»_ Salmo 43:4 (RVR1960).

El corazón de David se llenaba de gozo al adorar a Dios mediante la música. ¿Qué hace vibrar tu corazón?

5. *Diversifica lo que haces*. Finalmente, otro factor para aumentar el gozo es diversificar nuestras actividades. Es importante descubrir aquello que nos apasiona, pero la investigación también advierte del riesgo de concentrar toda nuestra energía en un solo interés. Cuando invertimos exclusivamente en una sola pasión, con el tiempo el entusiasmo puede disminuir. Diversificar nuestras actividades suele producir mayores beneficios.

La Biblia presenta un principio que respalda esta idea: _«Coloca tus inversiones en varios lugares, porque no sabes qué riesgos podría haber más adelante»_ Eclesiastés 11:2 (NTV).

Aunque este principio suele aplicarse a las inversiones financieras, también resulta útil para comprender el valor de diversificar las actividades que realizamos.

*Preguntas para reflexión y discusión*
1. ¿Encuentras gozo en tu trabajo? ¿O consideras que tu empleo es un «mal necesario» que toleras para mantener el estilo de vida que deseas y poder dedicarte a las actividades que realmente disfrutas? Explica tu respuesta.

2. Con frecuencia utilizamos las palabras «felicidad» y «gozo» como si fueran sinónimos. ¿Crees que existe una diferencia entre ambas? Si es así, ¿cuál consideras que es?

3. En el artículo se compara la diferencia entre las «actividades pasivas» y las «actividades activas». ¿Es necesariamente malo participar en actividades pasivas de vez en cuando? ¿Cómo podemos encontrar un equilibrio saludable entre ambos tipos de actividades?

4. ¿Cómo influyen —o deberían influir— tus convicciones espirituales en el gozo que experimentas, ya sea en el trabajo, con tu familia y amigos, o en tus actividades personales? Según 2 Corintios 5:20, ¿encuentras gozo al saber que entras al mundo laboral como embajador de Jesucristo?

*NOTA*:
Si tienes una Biblia y deseas profundizar en este tema, considera los siguientes pasajes: Salmos 5:11-12, 95:1-7, 100:1-3; Juan 15:9-11; 1 Tesalonicenses 5:16-18; Santiago 1:2-4.

*Desafío para esta semana*
Aparta un tiempo esta semana para reflexionar sobre los tres aspectos mencionados en este Maná del Lunes que contribuyen a una vida plena: logro, propósito y gozo. Asigna una calificación del 1 al 10 a cada uno, prestando especial atención al gozo. ¿Sientes que estás experimentando un gozo genuino tanto en tu trabajo como en tu vida en general? Para ayudarte en esta evaluación, pide a un buen amigo, un mentor o algunos consejeros de confianza que compartan contigo su percepción acerca de si consideran que el gozo es una característica evidente en tu vida.

27/07/2026

MANÁ del Lunes
*DOS APOYOS PARA TODA BUENA ESTRATEGIA*
Stephen R. Graves

Por lo general, escuchar voces en la cabeza no es una buena señal, pero he aprendido que hay dos «voces» que sí son confiables. Cuando se trata de planificación y estrategia, existen dos voces que debemos escuchar —y mantener en equilibrio—: la reflexión y la humildad. Aquí, dos valiosos apoyos para ser buenos estrategas:

1. *Reflexión*: La idea principal es esta: no seas impulsivo ni superficial al planificar y perseguir tu visión. En lugar de eso, actúa con reflexión y considera el panorama completo.

Vemos este principio en la vida de Jesucristo. Al inicio de Su ministerio, mientras enseñaba y preparaba a Sus discípulos, Jesús utilizó la expresión «calcular el costo»: «Porque ¿quién de ustedes que quiera levantar una torre, no se sienta primero a calcular los costos, para ver si tiene todo lo que necesita para terminarla? No sea que después de haber puesto los cimientos, se dé cuenta de que no puede terminarla, y todos los que lo sepan comiencen a burlarse de él» Lucas 14:28-29 (RVC).

Jesús, hablando a personas familiarizadas con la agricultura, utilizó el ejemplo de construir una torre, probablemente una ampliación de una estructura existente. Su enseñanza era clara: antes de dar un gran paso estratégico y comprometer recursos importantes, evalúa el costo, todos los costos, no solo los iniciales.

Esta es una idea con la que muchos directivos y ejecutivos suelen tener dificultades. El escritor David Brooks afirmó que «los seres humanos somos máquinas de exceso de confianza», citando un estudio en el que el 99 % de los profesionales de negocios sobreestimaron sus probabilidades de éxito.

Se ha dicho que muchos empresarios y profesionales son excelentes velocistas, pero pésimos corredores de maratón. Suena el disparo de salida y corren con entusiasmo para aprovechar una oportunidad: un nuevo mercado, una contratación aparentemente perfecta o una posible adquisición. Pero después descubren que el cambio estratégico era mucho más riesgoso de lo que imaginaron. Comienzan llenos de entusiasmo, pero se quedan sin fuerzas después de recorrer apenas unos metros.

Necesitamos hacernos preguntas como estas:
• ¿Qué recursos necesitaré para llevar este proyecto hasta el final?
• ¿Qué obstáculos podrían surgir?
• ¿Miraré atrás y concluiré que esta fue una decisión impulsiva?
• ¿Quién podría ver esta situación desde otra perspectiva y qué puedo aprender al escucharle?

Las decisiones de gran impacto requieren una reflexión igualmente profunda. Debemos invertir tiempo para tomar decisiones sabias. _«Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza»_ Proverbios 21:5 (NTV).

2. *Humildad*: Existe un contrapeso a toda esta insistencia en la planificación cuidadosa: no seas presuntuoso ni arrogante respecto a tus propios planes. En lugar de eso, actúa con humildad y reverencia.

Así como Jesús exhortó a calcular el costo antes de tomar una decisión, también debemos recordar que, aun cuando nuestros planes estén bien elaborados, nunca están escritos en piedra.

Esto se aprecia claramente en la carta de Santiago, un libro profundamente práctico y realista. Hacia el final de la epístola encontramos el complemento perfecto de la enseñanza de Jesús:

_«¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala»_ Santiago 4:13-16 (RVR1960).

Todo lo que hagamos debe estar bajo el principio de «si el Señor quiere». No como una frase hecha o una expresión de cortesía espiritual, sino como una convicción profunda:

Dios es bueno; y si decide impulsar mis planes o si decide detenerlos, Él sigue siendo bueno.

La humildad sin reflexión produce líderes que toman decisiones dominadas por las emociones y que con frecuencia dejan las cosas inconclusas.

*Preguntas para reflexión y discusión*
1. ¿Alguna vez tuviste una idea impulsiva y actuaste de inmediato, para después arrepentirte? ¿Cómo fue esa situación y cuáles fueron las consecuencias?

2. Piensa en una ocasión en la que, en lugar de actuar apresuradamente, decidiste reflexionar y «calcular el costo», como enseñó Jesús. Compara el resultado de esa situación con el de la decisión impulsiva que describiste en la primera pregunta.

3. Se sugiere equilibrar la reflexión con la humildad. ¿Qué significa esto para ti y cómo lo pondrías en práctica?

4. ¿Qué significa tomar decisiones y desarrollar estrategias teniendo presente que la voluntad de Dios puede ser diferente de lo que tú deseas? Explica cómo ves que la reflexión y la humildad trabajan juntas en ese contexto.

*NOTA:*
Si tienes una Biblia y deseas profundizar en este tema, considera los siguientes pasajes: Proverbios 20:21, 28:22; Romanos 2:6-8; 1 Corintios 4:1-2; Hebreos 13:17; 1 Pedro 4:10.

*Desafío para esta semana*
¿Estás enfrentando en este momento una decisión importante o un cambio estratégico que requiere actuar con reflexión, sabiendo que la prisa podría resultar muy costosa? Esta semana considera cómo estas dos «voces» —la reflexión y la humildad— pueden ayudarte a tomar la decisión correcta. Recuerda que tanto la reflexión como la humildad implican la disposición de consultar a otras personas y escuchar perspectivas que pueden ser muy distintas de la tuya. Invita a un amigo de confianza, un mentor, un consejero, tus compañeros de rendición de cuentas o tu grupo de CBMC a compartir contigo sus observaciones y consejos sobre la situación que estás enfrentando.

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