28/05/2026
¿Qué importa más?
Ser hijos de Dios es preferir ser aceptados por Él antes que aprobados por la gente.
La asignación que Dios pone sobre tu vida muchas veces va a amenazar tu reputación, pero Jesús nunca protegió Su reputación por encima de Su propósito. Él protegió Su asignación.
Jesús caminó con pecadores, tocó lo que otros evitaban y amó a quienes otros señalaban. No vivió para quedar bien; vivió para obedecer al Padre.
La reputación depende de opiniones, pero la asignación depende de Dios.
Y lo que nace de la obediencia, permanece.
“Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Filipenses 2:8
Al final, lo importante no es cuántos nos aceptaron, sino si fuimos fieles al Dios que nos llamó. 🤎