El Proyecto K**i centra sus actividades en las faldas del majestuoso Huascarán en la Provincia de Yungay con un programa que tiene como meta levantar los niveles de vida de los pobladores menos favorecidos en las Comunidades rurales cercanas a K**i, con especial énfasis en nuestros ‘Girasoles’ del programa Niños en Estado de Abandono, creando así un modelo digno de ser replicado. Paul Clark, de la
primera promoción del Colegio Markham es el responsable de este Proyecto. Teníamos Kawai en la Costa, Kimo en la Selva, pero nos faltaba el de la Sierra. ¡Es así que yo quería un campamento más! Es así que un día le dije a Rosa: “Cuando vas de colegio en colegio con tus voluntarios, siempre mantengan los ojos abiertos para un terreno de regular tamaño, con por lo menos una parte plana y una vista hacia el Huascarán. Sueño con un lugar para hacer campamentos. ¿No te parece grandiosa la idea? En los años siguientes, de vez en cuando, ella me mandaba datos y fotos. Aparte de que no había dinero y los precios estaban por las nubes, los requisitos que le di nunca estaban completos. O el terreno no era plano o no tenía vista al Huascarán - hasta el día que recibí su carta acerca de Ongo:
“Mi papá estuvo el otro día en una farmacia en Yungay”, escribió. “Le preguntó al farmacéutico si tenía algún conocimiento de terrenos en venta con frente al Huascarán. El hombre le dijo que sí, que el otro día había pasado una señora Ángeles para decir que su familia estaba por vender parte de su propiedad”. De inmediato viajé a Ongo, a 3 kilómetros de Yungay, en el camino a las lagunas de Llanganuco. Supe que en la zona los terrenos estaban por encima de los $15 por metro cuadrado – lo que haría difícil una compra. Más que difícil, imposible, ya que no teníamos un solo dólar para tal propósito. Como siempre – y para bien – nunca había dinero de más. En todo caso, nada se perdía con indagar. En Ongo conocí a Carmen Ángeles quien atendía los asuntos de la hacienda y cuidaba a su anciano padre. El lugar era muchísimo más de lo que jamás habría esperado. Comenté con entusiasmo el uso que le daríamos al lugar y pedí que eso lo tomara en cuenta a la hora de fijar precio. ¡Para mí total sorpresa el terreno de 45,094.25 m2 nos lo ofreció en $54,113.10 dólares, o sea a $1.20 el metro cuadrado! Se entusiasmaron con la idea de que su terreno fuera usado para tan noble fin. Así nos lo hicieron saber. Ahora tendríamos que compartir la buena nueva y salir en busca del dinero. Nuestros nuevos amigos se sumaron al esfuerzo, ejerciendo paciencia mientras los fondos iban llegando de a poco. Es así que, desde el comienzo, hemos tenido el apoyo incondicional de esta familia, quienes siempre pusieron a disposición su entusiasmo, sus conocimientos detallados de la zona y los contactos necesarios para el avance del Proyecto. Para lograr los fondos, nuevamente fue Marty la que más hizo en contactarnos con gente amiga. En resumidas cuentas, las donaciones comenzaron a llegar de lugares esperados y de otros jamás imaginados, tal los casos de una señora que acababa de vender su casa y aportó $5,000 y de otra, de bajos recursos económicos, que también fue más que generosa. Con lo poco que tenía. Luego el anciano señor Ángeles ubicó a don Donato, quien había realizado la reconocida construcción en Conchucos de los Padres Salesianos, y nos lo recomendó como maestro de obra. Hoy, años después, una de las callecitas de K**i lleva el nombre ‘Pasaje don Donato’. La señora Carmen, por su parte, ofreció su apoyo y ejerció la tarea, por varios años ya, de supervisar la construcción hasta en el más mínimo detalle, incluida la donación de eucaliptos usados como vigas en las construcciones. Incluyendo varios visitantes recurrentes del extranjero, ¡formamos un equipo ganador! Desde el comienzo de este partido, aprendimos a valorar el idioma de los pobladores andinos, admirar su arquitectura y gustar de sus exquisitos potajes. No puedo escribir de este bello lugar sin mencionar el trágico incidente que marcó a toda la población por siempre. Hasta los pobladores que aún no habían nacido ese fatídico 31 de mayo de 1970 cargan con el dolor colectivo y el triste recuerdo que a todos los une. Eran las 3 y 23 de la tarde. Un terremoto que duró 45 segundos terminó con la vida de más de 70,000 peruanos. Para la ciudad de Yungay, tres minutos después, 3:26 p. m. - ¡todo había terminado! La ciudad con sus aproximadamente 25,000 habitantes estaba enterrada bajo un alud. No se sabe a ciencia cierta, pero se estima que aparte de algunos niños que habían ido a una función de circo fuera de la ciudad y unos 90 pobladores que lograron refugiarse en el cementerio, todos murieron. Un estimado de 15 millones de metros cúbicos de hielo se desprendió del extremo norte del Huascarán. A estos se sumaron 5,000,000 metros cúbicos de roca, luego 33,000,000 más de tierra. Los 53 millones de metros cúbicos de material con un peso de ciento diez millones de toneladas, recorrieron los 15 kilómetros en una caída de 4,400 metros en 2 minutos y 30 segundos ¡a una velocidad de 400 kilómetros por hora! En tres minutos y cinco segundos ¡todo era silencio! De la familia Ángeles, sobrevivieron Carmen, su papá y dos de sus ocho hermanos quienes habían viajado a Lima el día anterior. Fallecieron los demás con la mamá y los cuatro abuelos. Jesús, esposo de Carmen, quien en ese tiempo tenía 14 años de edad, sobrevivió. Era uno de los que lograron alcanzar el camposanto y que luego de varios días fueron evacuados por helicóptero. Para esto, ya habían pasado muchos años. Como se entenderá, al adquirir el terreno, nos comprometimos a abrir un espacio en el cual los vecinos y lugareños sintieran el aprecio y la amistad que como cristianos solemos dar. Había pues que poner un nombre que reflejara esto – y tendría que ser quechua tal como Kimo es asháninca. Me compré un diccionario castellano-quechua y como es de imaginarse, me concentré en el sonido de la letra K, así comenzase con una C o una Q. ¡Tendría que sintonizar con Kimo y Kawai! Estoy ALEGRE, soy FELIZ, me siento CONTENTO. Sume estos conceptos, divídelo por tres ¡y tendrá en quechua la palabra K**I!