05/04/2026
En Getsemaní, el silencio no era calma… era el peso de lo que estaba por venir. Jesús sintió una angustia profunda, una lucha interna real, de esas que aprietan el alma y hacen que todo dentro de uno quiera detenerse. No fue un momento fácil ni distante… fue humano, intenso, donde incluso Él expresó: “si es posible, pase de mí esta copa”.
Y aun así… decidió quedarse. Decidió rendir su voluntad y avanzar, no porque fuera sencillo, sino por amor. Por eso, si hoy estás pasando por un momento difícil, recuerda esto: Él entiende esa lucha… y no te deja solo en medio de ella.
“Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42)
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