El terremoto del 31 de mayo de 1970 alcanzó en gran magnitud a la provincia de Santiago de chuco, destruyendo viviendas y construcciones de valor artístico, histórico y cultural siendo una de ellas la Iglesia Matriz del pueblo santiaguino, que fue afectada en gran parte, pero no significó una destrucción total como las autoridades de aquel entonces lo determinaron, culminando en la demolición d
e dicho monumento de un valor incalculable. El pueblo pasó muchos años sin Templo, hasta que el 25 de julio de 1978 se logra colocar la primera piedra para dar inicio a su construcción, pero se posterga por falta de presupuesto. Entonces surge la grata y acertada iniciativa del señor Constante Marquina Guevara de impulsar la organización de un comité en el Barrio San José, con el propósito de contribuir con la construcción del Templo del Glorioso Apóstol Santiago “El Mayor”. Idea que fue compartida por todos los habitantes del barrio San Josefino, formándose una comisión organizadora presidida por el señor Luis Barreto Alayo, quien convocó a una asamblea general para el día 22 de agosto de 1981 a todos los moradores del barrio en la casa del señor Constante Marquina. La que tuvo acogida y en dicha reunión por acuerdo unánime de los asistentes se formó el COMITÉ DEL BARRIO SAN JOSE PARA EL DESARROLLO DE SANTIAGO DE CHUCO, nombre propuesto por el señor Jaime Avila Reyna, quedando conformada su primera junta directiva. Presidente: Luis Barreto Alayo, Vice- presidente: Constante Marquina Guevara, Secretario: Wiliberto Valencia Mecola, Pro Secretario: Mario Geldres Castillo, Tesorera: Dorila Gamboa de Valverde, Vocales : Víctor Ávila Carranza, Francisco Carbajal Mederos, Justino Rabanal Rojas, Inés Aguilar de Cruzado y secretaria de asistencia social: Lucila Campos de Caballero. El flamante comité del Barrio San José se abocó, a planificar su primera tarea, para la construcción del Templo con la participación plena de todos sus habitantes y la acción directa de los caseríos, haciendo miles de adobes en la plaza de armas para levantar las gruesas paredes, con aportes en trabajo, dinero y víveres, mediante el trabajo colectivo de la minga, bajo la dirección del ing. Posteriormente los otros barrios y caseríos, también se sumaron a la noble causa y se llega hacer realidad la construcción del Templo con el apoyo y sacrificio de todos los fieles, devotos, amigos y sacerdotes que se identificaron con la fe al Apóstol Santiago “El Mayor”, como fue el R.P. Gerardo Rebaza Solís, quien donó el retablo del Altar Mayor, el cielo raso y bóvedas del templo. Sin contar con millonarios presupuestos, y allí está el patrimonio del pueblo a la vista de todos para velar por su conservación. En 1985 el comité del Barrio San José tomó otra iniciativa de recibir por primera vez la mayordomía de la Feria patronal del Apóstol Santiago “EL Mayor”, cuando nadie quería ser mayordomo por la grave crisis económica que atravesaba el país. En adelante los demás barrios hicieron suya tal iniciativa recibiéndose la mayordomía cada cuatro años, hasta la actualidad, en que nuevamente por novena vez nuestro Barrio vuelve a ser mayordomo el presente año 2017, teniendo como presidente al Sr Luis Barreto Alayo, después de 32 años del inició de mayordomías por barrios. Esta vez pensamos que volveremos a ser el punto de partida para rescatar nuestras propias tradiciones y costumbres como es el fervor religioso y nuestras danzas ancestrales que se van perdiendo con el paso del tiempo por diversos motivos y actitudes de los propios coterráneos. Desde esta perspectiva estamos mirando a Santiago de Chuco convertirse en “LA CAPITAL DEL FERVOR RELIGIOSO Y EL FOLKLORE DEL NORTE DEL PERÚ”, como era considerada en épocas pasadas y que la feria patronal trascienda más allá de nuestras fronteras impulsando el turismo, porque el nombre de Santiago de Chuco siempre está latente en los ámbitos del Perú y fuera de él, gracias a sus ilustres hijos; como también está en el eje de muchas discusiones y en el intercambio de puntos de vista sobre su pasado histórico, su presente y el futuro que le espera para convertirse en una ciudad andina con desarrollo, acorde con la categoría de capital de provincia, superando el atraso y el desorden de nuestra inolvidable tierra.