03/03/2026
Lo ocurrido con el atropello que causó la muerte a la campeona de natación Lizeth Marzano, es realmente una tragedia para ambas familias. Ambas han perdido a un hijo. Una de ellas perdió a una hija muy querida que fue arrancada del seno familiar de manera trágica y violenta, y superar la pérdida familiar como el duelo sobreviniente le costará un largo tiempo con mucho dolor. La otra que de alguna manera también pierde a un hijo con nada menos 20 años de edad, quien con su proceder ha dañado su propio proyecto de vida, quien no pudo reaccionar en forma responsable y adecuada a la altura de las circunstancias tan graves que creó con su falta de concentración durante la conducción y posteriormente con el aparente desprecio demostrado por la vida de un ser humano al que dejó sobre el pavimento en estado agonizante, falleciendo a los 35 minutos; alguien que de ser condenado tendrá durante el cumplimiento de su condena una muerte en vida porque estoy segura que jamás olvidará este episodio que le está tocando vivir, lo cual representará un dolor muy profundo para sus padres. -No sólo los padres son los responsables por no educar a sus hijos para asumir las consecuencias de los accidentes de tránsito que mata todos los días a por lo menos 7 u 8 personas en el mejor de los casos y mata hasta 37 personas en un solo día por la misma causa, cuando de accidentes de tránsito con muertes masivas se trata. Tenemos las estadísticas de accidentes de tránsito más altas a nivel de Sudamérica, invariables, nunca reductibles, siempre están en alza, tanto que nos hemos convertido en uno de los países con el peor tráfico del mundo, pero lamentablemente quienes tienen el poder de educar, de poner límites a estos accidentes mediante planes estratégicos o activación oportuna de protocolos, no hacen nada para eso y seguimos en una vertiente imparable de vidas truncadas, proyectos de vida perdidos, miles de personas con secuelas y discapacidad neurológicas, miles de personas discapacitadas físicamente; y todo, debido a los mal llamados accidentes de tránsito ocasionados por gente insensible que sabe que no debe conducir en estado de ebriedad, con cansancio extremo o en estado de somnolencia o con ignorancia normativa. Sencillamente debido a los mal llamados accidentes de tránsito, la vida no vale nada en el tráfico peruano. Eduquemos bien, en todos los campos con seriedad, con compromiso, estas tragedias se pueden detener educando, sensibilizando a los conductores y a los peatones. Formemos ciudadanos responsables y a quien corresponda actuar con responsabilidad funcional, que lo haga bien.
Realmente hay mucho por tratar en este tema y mucho por hacer para cambiar el destino de muchos peatones o conductores, tanto que no sabemos en qué momento nuestra vida acabará en una vía pública por la impericia o imprudencia o por conducción temeraria de un insensible o un ignorante que se encuentra frente al volante en forma indebida.
Basta de muertes por falta de seguridad vial, eduquemos todos, eduquémonos todos, nunca es tarde, aprendamos a darle valor a la vida del otro usuario de la vía pública, aprendamos a ceder el derecho a quien le corresponda y a respetar el derecho del otro usuario de la vía pública para que no sigan ocurriendo este tipo de mal llamados accidentes de tránsito.... apliquemos la cortesía elemental durante la conducción ..... de muchas maneras, BASTA !!!