18/05/2025
🟣Día de la Mujer de los Pueblos Originarios – 18 de mayo (Día Internacional de la mujer indígena u originaria)
Hoy, 18 de mayo, en el corazón de la memoria ancestral de nuestros pueblos, nos reunimos para rendir homenaje a la mujer originaria: la mujer Aymara , Quechua , Uro y Amazónica. Aquella a quien en el pasado impusieron nombres ajenos como “india”, y luego “campesina” o “indígena”, negando su verdadero nombre: warmi originaria, mujer de raíz milenaria, hija del territorio, madre de la vida, reflejo de la Pachamama y la Mamaqota .
Hoy no celebramos un estereotipo impuesto ni una figura vacía. Celebramos a la Mujer que lucha, que resiste y que guía. A la mujer que desde tiempos antiguos ha sembrado no solo la tierra, sino también la sabiduría, la lengua, la justicia y el futuro. A la mujer que no ha sido sombra del varón, sino su complemento, su par, su espejo en la dualidad sagrada que rige nuestros pueblos.
Recordamos con profunda reverencia a Micaela Bastidas Puyucahua, quien no fue solo compañera de Túpac Amaru II, sino estratega, dirigente, madre, voz y espada de la rebelión. Su dignidad no fue vencida ni siquiera ante la muerte.
Recordamos también a Rita Poma, mujer aymara, luchadora infatigable por los derechos de nuestras hermanas originarias en las comunidades, quien enfrentó el silencio, la discriminación y el olvido con la fuerza de la palabra y la organización colectiva. También a Bartolina Sisa, mujer luchadora y aguerridas, fuerza de las mujeres de nuestros pueblos.
Recordamos a tantas mujeres sin nombre en los libros, pero vivas en nuestras memorias: Mama T’allas, sabias, hilanderas, curanderas, pastoras, guerreras, defensoras de los territorios, maestras del ayni y la ch’ulla, tejedoras de comunidad y tiempo.
En cada comunidad, en cada ayllu, en cada bosque y altiplano, la mujer originaria ha estado allí: complementando al varón, guiando procesos, defendiendo la tierra, pariendo cultura, reconstruyendo identidad. Porque así nos enseñaron nuestros abuelos y abuelas. "nada existe solo, todo tiene su par; no hay sol sin luna, no hay varón sin mujer, no hay justicia sin equilibrio".
Hoy afirmamos con orgullo que sin la mujer originaria, no hay pueblo que camine, no hay historia que avance. Porque ella es fuego y agua, es semilla y fruto, es palabra y acción, es raíz y horizonte.
Por eso, desde nuestros territorios, nos comprometemos a seguir luchando por su respeto, por su voz, por su derecho a decidir, a hablar en su lengua, a vivir sin violencia, a conducir nuestras naciones con sabiduría ancestral.
Hoy, más que nunca, decimos con fuerza y claridad.
¡Jallalla la mujer originaria!
¡Kawsachun warmi andina y amazónica!
¡Que viva la mujer que siembra futuro en medio de la adversidad!