15/10/2025
Leyenda de la Laguna de Piás
Cuentan los antiguos pobladores del distrito de Piás, en la provincia de Pataz, que hace muchos siglos, en el mismo lugar donde hoy se extiende la laguna, existía un pueblo próspero. Sus habitantes vivían del oro que extraían del río, metal que lavaban día y noche hasta perder el sentido de la humildad. La abundancia los volvió arrogantes, y la codicia se apoderó de sus corazones.
Una noche, una anciana peregrina llegó al pueblo pidiendo pan y abrigo. Tocó muchas puertas, pero nadie quiso socorrerla. Solo una familia humilde la acogió y le ofreció alimento.
Antes de marcharse, la anciana les advirtió:
“Mañana, cuando escuchen una voz que diga ‘¡es la hora!’, huyan sin mirar atrás, porque los cerros reclamarán lo que el hombre les ha robado.”
Al amanecer, el cielo se oscureció. Se levantó un viento helado y, de pronto, una voz profunda retumbó entre los cerros:
“¡Es la hora!”
Entonces, los cerros Cundiringa, Chagpachucho y Huacrahuarco comenzaron a moverse lentamente, cerrando el valle donde se alzaba el pueblo. Una lluvia torrencial cayó con furia durante horas; el río creció desbordándose, y de las entrañas de la tierra brotaron aguas que cubrieron todo el poblado.
El oro, las casas y las calles desaparecieron bajo una inmensa masa de agua que dio origen a la Laguna de Piás.
Solo la familia que ayudó a la anciana se salvó, pues había obedecido la advertencia sin mirar atrás.
Desde entonces, los pobladores cuentan que en las noches de luna llena se escuchan campanas, cantos y golpes de barreta que emergen del fondo de la laguna. Algunos aseguran haber visto brillar destellos dorados bajo el agua, como si el oro ma***to siguiera esperando ser rescatado.
Así nació la Laguna de Piás, símbolo de que la codicia atrae el castigo, y la naturaleza siempre reclama justicia cuando el hombre olvida su respeto y equilibrio con la tierra.
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Fuente de la foto: de hoy