29/08/2026
ROSA DE LIMA
A vosotros, hermanos, os pido que me acompañéis a reflexionar una vez más sobre esta amiga espiritual, Rosa de Lima.
En el corazón y en el pensamiento de los septriónicos debe convivir permanentemente la imagen y el espíritu de Rosa de Lima.
Ella precedió la conquista de nuestra primera comunidad en Iquitos en 1968. Fue en este su día, hace tantos años, que se nos entregaron las áreas de esta comunidad. Y ahí estaba presente, con una alegría que parecía ser parte nuestra misma, por poder presidir una acción espiritual en territorio peruano como espíritu de santa peruana.
Desde entonces, la incorporamos entre esos seres amados a quienes nosotros respetamos y veneramos siempre, no con esa imagen que a veces la historia nos hace conocer de ella, sino con la imagen de la fe, del servicio y de la alegría de vivir, dedicada y entregada a hacer el bien a los demás, haciendo uso de todo cuanto su ingenio fue capaz para conseguir aquello que quería en bien de aquellos que amaba.
Rosa de Lima es septriónica, además de cristiana, porque siempre estuvo cerca de nosotros, compartiendo los sinsabores, los éxitos y los fracasos de esta nuestra misión.
Por eso, al reunirnos esta noche, noche de ceremonia y noche de conmemoración de su paso por la Tierra, queremos pedir al Padre para que su luz sea ejemplo de vocación de servicio, de esa fe que a veces flaquea y se apaga en el corazón de muchos, y de esa entrega que toda mujer debe tener siempre por la vida espiritual, por la ejemplaridad de acciones que debe tratar de dejar para todos los suyos, a fin de dignificar sus ancestros, sus tradiciones; para hacer de nuestro país un país que renazca a la vida espiritual, más en estos momentos en que la sociedad se debate en la agonía de la incivilidad, de la amoralidad y de la delincuencia.
Rosa de Lima no solamente es considerada la patrona de la justicia y de las fuerzas del orden, sino que debe ser venerada por todos los hombres, porque ella dejó el mundo de comodidades fáciles y exitosas para dedicarse al servicio de Dios; un ejemplo que, en nuestra actual sociedad, no implica necesariamente renunciar a los deberes de la vida normal, pero que sí exige una entrega de servicio a nuestro prójimo, un compromiso permanente de ayudar a aquellos que lo necesitan, y un dar de sí —sin importar a quién— aquello que tenemos para dar.
Meditemos y pidamos al Padre para que su Luz ilumine a Rosa de Lima. Para que la Luz de Jesús irradie sobre Rosa de Lima muchas más bondades y virtudes que puedan llegar a todos los peruanos de todas las condiciones, para encontrar esa paz perdida en el mundo tan atribulado del presente.
Meditemos, hermanos, pidiendo por nuestro pueblo, pidiendo por nuestra gente, por las fuerzas del orden que, día tras día, entregan sus vidas tratando de combatir aquello que sabemos que es malo para todos.
Pidamos por aquellos que, por confusas ideas, abrazaron el camino de la violencia, en la creencia de que era la mejor forma de servir a nuestro país. Pidamos para que tanto Jesús como Dios mismo iluminen a estos hombres confundidos, a ver si podemos rescatar la paz y la armonía en nuestro pueblo.
Pidamos también para que, mediante Rosa de Lima, la luz del Padre llegue a los gobernantes, a estos hombres que, aun cuando quieran hacer el bien, aún no han comprendido que dividiendo jamás se puede hacer el bien.
Pidamos para que el Padre nos conceda una oportunidad de paz y armonía para el bien de todos, y pidamos para Rosa más luz, más amor por los suyos y todas las bendiciones del Padre para ella.
Shikry Gama
Ceremonia del 30 de agosto de 1988, Lima