03/06/2026
Y el miércoles 4 de junio el libro Vivir y pensar el Dios de los pobres del padre Gustavo Gutiérrez se presentará en la Feria Internacional del Libro Asunción.
Pensar la fe desde la historia concreta de los pobres, como lugar donde se verifica la fidelidad al Evangelio, es lo propio y el aporte más genuino de Gustavo Gutiérrez: lo vivió y lo escribió.
La opción preferencial por los pobres nació en el contexto latinoamericano y fue integrada posteriormente al magisterio de la Iglesia. Y Gustavo es el padre de esa forma de hacer teología.
Esta obra de Gustavo, editado magistralmente por Leo Guardado, nos ayuda a consider que todo método hermenéutico que quiera seguir siendo verdaderamente teológico debe situarse en contacto real con la existencia humana concreta. Gustavo consideró a los pobres como lugar teológico, como criterio hermenéutico recordándonos la praxis misma de Jesús, que prefirió la cercanía y ayuda a la vida amenazada, los pobres; los excluidos, los enfermos, las mujeres marginadas, los pecadores y todos aquellos que no contaban dentro del orden religioso y social dominante. Este horizonte ayuda a percibir con mayor claridad dimensiones esenciales del misterio cristiano: la gratuidad de Dios, la centralidad de la misericordia, la denuncia de la injusticia, la esperanza del Reino y la inseparabilidad entre fe y justicia. Este horizonte pertenece al patrimonio evangélico de toda la Iglesia.
Los últimos magisterios y gestos, Dilexit nos (Papa Francisco) nos recuerdan que el amor de Cristo no puede quedar encerrado en una espiritualidad intimista, sino que impulsa una reparación con sentido social, orientada a reconstruir el bien y la belleza en medio de las ruinas producidas por el pecado y la violencia. Dilexi te (Papa León) nos recuerda la centralidad eclesial de los pobres: no son un apéndice de la misión, sino parte esencial del cuerpo vivo de la Iglesia; olvidarlos sería salir de la corriente viva del Evangelio. Así, la intuición de Gustavo Gutiérrez queda confirmada y ampliada: la teología solo permanece fiel a Jesucristo cuando se deja afectar por la realidad de los pobres y aprende a pensar, creer y actuar desde esa cercanía.