03/10/2026
La hora de la afirmación
Por Germán Peralta
Para el aprismo, este proceso electoral significa afirmarse en los principios doctrinarios esgrimidos por Haya de la Torre. No se trata de enunciarlos y adscribirse o elegir a otras instituciones. La identidad partidaria no consiste en estar buscando puestos o representaciones en gobiernos que no expresan ni remotamente los principios de Haya de la Torre.
El aprismo es firmeza, consecuencia. En suma, lealtad a sus principios y sus luchas, a las vidas que se entregaron y a los años de sacrificio de sus militantes. Este domingo, los candidatos del aprismo a los diferentes cargos, lo hacen con gran identidad y con profunda convicción de amor a la justicia social, valor que legaron de Haya de la Torre. Ellos han aceptado la representación partidaria no por interés individual, sino por convicción colectiva.
Saben que no estamos atravesando por el mejor momento de nuestra historia. Pero, se entregan en esta lucha por los principios, por mantener imbíbita la chispa de la revolución espiritual de mártires y sacrificados. Es la hora de la convicción y no de la división. Hay de aquellos que nos dividan, la historia se encargará de señalarlos.
De ahí que las bases del partido, los hombres que siempre nos hemos afirmado en el trabajo militante de forma permanente, no podemos traicionar a nuestros hermanos de lucha, Nuestra participación tiene el sentido de servir al Perú, entregando no solo nuestro trabajo, sino nuestras ideas. Somos el partido de Centro izquierda que ensaya modernizar nuestras regiones y ciudades. Contamos con los instrumentos para realizarlo, así como con los hombres preparados técnicamente para ejecutarlos.
Quienes pretenden dividirnos, solo encontraran el desprecio histórico del pueblo peruano. En esta hora de cambios y RENOVACIÓN. La lealtad significa convicción y expresar éticamente el compromiso de "jamás desertar." Quienes asumimos la militancia no lo hacemos para buscar un puesto público, sino para solucionar los problemas del país. Los militantes y dirigentes de base somos quienes hemos comprendido que el mejor instrumento para el cambio cualitativo de la vida política peruana es militar sin dobleces en el partido de Haya de la Torre.
A todos los candidatos a lo largo y ancho del país, a quienes con honor y valentía han asumido las banderas de la representación aprista, nuestro apoyo, reconocimiento y congratulación. El aprismo afirma su identidad y unidad no en función de personas, sino de principios de ideas.
Los exdirigentes que desgobernaron durante treinta años el partido lo han llevado al fracaso, pues de 370,000 adherentes, lo hicieron perder su inscripción, deben reconocer que son figuras que actualmente no imantan ni atraen simpatías, sino recelos por sus inconductas partidarias. Por otro lado, es importante destacar que utilizaron al partido para intereses personales y de grupo, pero no han producido ni enriquecido con algún aporte teórico al partido. Su balance dirigencial es negativo, solo redujeron al mínimo la influencia y relación con la población. La crisis del APRA no ha comenzado hace cinco años, sino hace treinta años. La mayor responsabilidad la tienen quienes más tiempo manejaron el partido.
Estas elecciones del domingo 4 de octubre, para los apristas hayadelatorrianos es la fecha de la convicción, de la fe en nuestros principios y en la voluntad de ganar, participar para servir renovar y modernizar nuevamente al país. Hemos delimitado un espacio democrático para dar prioridad a los principios con ética. Es el mandato de nuestros fundadores y el recado que trasmitimos a los electores. El aprismo no es una cueva de corruptos, sino una escuela de servicio al país.