21/09/2026
LA POBREZA DEBE OCUPAR EL CENTRO DE LA AGENDA NACIONAL.
Por Oscar Pérez
La discusión sobre el poder en Venezuela debe responder una pregunta esencial: ¿cómo va a mejorar la vida de la gente? El ciudadano necesita encontrar en el debate nacional respuestas a los problemas que le consumen el ingreso, le impiden trabajar y mantienen a su familia en la incertidumbre.
Recuperar las instituciones es fundamental. Un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, un Consejo Nacional Electoral confiable y elecciones con garantías y estándares internacionales de transparencia son asuntos decisivos para el país. De ellos depende que los venezolanos puedan ejercer sus derechos y exigir cuentas a quienes gobiernan.
Pero esa discusión debe avanzar junto con una agenda social que tenga prioridad en las decisiones y los recursos. La pobreza, la inflación, el desempleo y la crisis eléctrica no pueden esperar a que se resuelvan todas las diferencias políticas.
En un barrio de Petare o una urbanización de Maracay, una familia puede comprender la importancia de unas elecciones transparentes y exigir, al mismo tiempo, que el ingreso alcance para comer y que la electricidad permita trabajar. Al liderazgo le corresponde atender ambas demandas.
Por eso propongo impulsar una Agenda Nacional contra la Pobreza, respaldada por compromisos entre autoridades, liderazgo político, empresarios, trabajadores, universidades y organizaciones sociales. Su propósito debe ser recuperar la capacidad de las familias para sostenerse con autonomía y vivir con dignidad.
Eso exige enfrentar la inflación explicando las medidas, sus costos y la protección prevista para quienes ya han recortado lo esencial. También requiere generar condiciones para invertir, producir y contratar. El apoyo al emprendimiento debe concretarse en financiamiento, servicios y seguridad jurídica que permitan sostener los negocios.
La recuperación eléctrica merece atención prioritaria, con responsables identificados, inversiones justificadas y resultados verificables. Cada interrupción significa alimentos perdidos, equipos dañados o una jornada sin ingresos.
Estas propuestas deben explicar de dónde saldrán los recursos. Una política social seria obliga a revisar el gasto, establecer prioridades y rendir cuentas. Prometer sin respaldo presupuestario profundiza la desconfianza.
Privilegiar esta agenda no supone relegar la democracia. Las instituciones legítimas son necesarias para proteger derechos, controlar los recursos y corregir las decisiones de gobierno. Ambas tareas deben avanzar en paralelo, dando atención preferente a las necesidades más urgentes.
El venezolano quiere volver a vivir bien: que su trabajo alcance, que los servicios funcionen y que sus hijos puedan progresar. Esa aspiración debe orientar la agenda nacional. La madurez del liderazgo se demostrará en su capacidad para alcanzar acuerdos y convertirlos en mejoras concretas para la población.