15/01/2026
🕊️ Elecciones 2026: discernir desde la fe y el cuidado de la vida 🌱
En el contexto de las próximas elecciones generales 2026, el cardenal Pedro Barreto Jimeno nos ofrece una reflexión profunda y oportuna que interpela nuestra conciencia cristiana y ciudadana.
Desde la luz del Evangelio y la propuesta de la Ecología Integral, este artículo nos invita a vivir el proceso electoral como un acto de discernimiento, poniendo en el centro la defensa de la vida en todas sus formas, la dignidad de las personas y el cuidado de la Casa Común. Elegir no es solo un derecho, sino también una responsabilidad ética y espiritual, especialmente frente al clamor de los pobres y de la naturaleza.
Que esta lectura nos ayude a orar, reflexionar y asumir un compromiso responsable por un Perú más justo, solidario y en armonía con la creación.
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𝐄𝐋𝐄𝐂𝐂𝐈𝐎𝐍𝐄𝐒 𝟐𝟎𝟐𝟔: 𝐄𝐋𝐈𝐉𝐀𝐌𝐎𝐒 𝐄𝐋 𝐂𝐔𝐈𝐃𝐀𝐃𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐕𝐈𝐃𝐀 𝐘 𝐋𝐀 𝐍𝐀𝐓𝐔𝐑𝐀𝐋𝐄𝐙𝐀
por Cardenal Pedro Barreto Jimeno
A poco de las elecciones 2026, la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales propone criterios éticos para seleccionar líderes comprometidos con la conservación y la justicia social en el país.
Por cardenal Pedro Barreto Jimeno SJ, arzobispo emérito de Huancayo y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA).
En el Perú atravesamos uno de los momentos más decisivos de nuestra historia republicana reciente. Llegamos a las elecciones generales de 2026 con un clima social cargado de preocupación: instituciones tutelares debilitadas, inseguridad ciudadana, economías ilegales que avanzan depredando los territorios, la pérdida acelerada de bosques, la violencia contra defensores ambientales y una ciudadanía cansada de la corrupción, angustiada por la incertidumbre.
Pero es en este escenario donde pareciera que no hay salidas; sin embargo, el país demuestra cada día su alta resiliencia porque conserva una reserva profunda de esperanza. Esta nace de la convicción de que el Perú —su gente, su cultura, su espiritualidad y su naturaleza extraordinaria— puede reconstruirse.
Sin embargo, esa reconstrucción no será automática: exige un proceso pedagógico con decisiones responsables, informadas y éticamente firmes. Y hoy, cuando estamos a punto de elegir a quienes conducirán el país, esa responsabilidad recae directamente en los candidatos y en cada votante.
Comenzamos el nuevo año 2026 con buenos deseos de tender puentes, y buscar el bien común, tal como lo promueven las tradiciones y religiones del Perú. Nos acercamos a las próximas elecciones que marcarán el rumbo del país, en este contexto, el proceso electoral adquiere un sentido más profundo: elegir autoridades que contribuyan a la unión, la justicia, la protección de la vida y de la biodiversidad en el país.
El cuidado de la Creación es un deber prioritario en un país creyente como el Perú y, de manera especial, proteger la Amazonía es una urgencia que no podemos postergar por todas sus contribuciones para la vida y la salud del planeta. Sin embargo, su territorio está siendo deforestado de manera creciente y destrozado irracionalmente por la minería ilegal. Porque “cuando el ser humano se coloca así mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo” (Laudato Sí 122). Por ello, la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI Perú) propone cinco criterios éticos mínimos que deberían guiar la elección de candidatas y candidatos. Estas pautas buscan ofrecer una herramienta cívica para discernir, con serenidad y claridad, qué tipo de liderazgo requiere el país.
𝗘𝗹𝗶𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗺𝘂𝗲𝘃𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗔𝗺𝗮𝘇𝗼𝗻í𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱𝗮𝗯𝗹𝗲 𝘆 𝗿𝗲𝘀𝗶𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲
Más del 60% del territorio peruano es amazónico. La Amazonía, con sus 7 millones de kilómetros cuadrados, es el bosque tropical más extenso del mundo y comprende nueve países (Perú tiene el 13%). El bioma amazónico es fundamental para la salud de la humanidad y del planeta. Produce cerca del 20% del oxígeno mundial y absorbe, aproximadamente, 2,000 millones de toneladas de CO₂ al año. Proteger la Amazonía, sus pueblos y culturas en el Perú es un gesto de justicia y solidaridad socioambiental.
Recordemos lo que nos dice el Papa Francisco: “Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño por nosotros”, porque “el suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios” (LS 84).
Quienes aspiren a gobernar y ejercer la “mejor política”, que es buscar el bien común, deben comprender con claridad la urgencia ecológica y social que vivimos. Un Perú con bosques sanos y fuertes es un país con futuro por la calidad de vida que ofrece a sus ciudadanos.
𝗘𝗹𝗶𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗲𝘁𝗮𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻 𝗹𝗮 𝗶𝗹𝗲𝗴𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱
La inseguridad y la ilegalidad —minería ilegal, tala ilegal, narcotráfico, trata de personas, extorsión— se han convertido en poderes paralelos que destruyen territorios, familias y comunidades enteras. Mientras tanto, se aprueban normas que debilitan la fiscalización y favorecen intereses criminales.
Necesitamos gobernantes comprometidos con el bien común, respetuosos de la ley y capaces de fortalecer la institucionalidad democrática. Personas dialogantes, críticas y capaces de liderar equipos interdisciplinarios que enfrenten a las mafias y recuperen el Estado de derecho. Sin instituciones fuertes, nadie —ni los bosques ni las personas— estará protegido.
𝗘𝗹𝗶𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 í𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝘀 𝘆 𝗵𝗼𝗻𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀
El deterioro moral del país se ha normalizado peligrosamente. No puede ser aceptable que quienes aspiran a liderar el Perú carguen con procesos, antecedentes o financiamiento turbio.
La integridad, la transparencia y la honestidad deben ser condiciones mínimas para cualquier candidatura. La democracia no puede construirse con dinero o intereses que destruyen la vida y alimentan la corrupción.
𝗘𝗹𝗶𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗺𝘂𝗲𝘃𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗺í𝗮 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗲𝗻𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗯𝗼𝘀𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗻 𝗽𝗶𝗲
El falso dilema entre desarrollo y conservación debe quedar atrás. La evidencia muestra que la destrucción de la naturaleza no ha generado prosperidad: solo pobreza, violencia y degradación.
El Perú necesita líderes que apuesten por bionegocios sostenibles, cadenas de valor limpias y modelos económicos que generen bienestar sin destruir el capital natural. La Amazonía ofrece enormes oportunidades para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, la pobreza y la seguridad hídrica. Un gobernante que solo piensa en extractivismo está imaginando un Perú que no tiene futuro.
𝗘𝗹𝗶𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗳𝗶𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼𝘀 𝗶𝗻𝗱í𝗴𝗲𝗻𝗮𝘀 𝘆 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀
Una democracia auténtica protege a los más vulnerables. En la Amazonía, los pueblos indígenas y los defensores ambientales sostienen la vida del bosque, muchas veces a costa de su propia seguridad.
Los candidatos deben mostrar compromiso real con los derechos humanos, la autonomía y la cosmovisión de los pueblos originarios, así como con la protección de los PIACI. Defender a quienes protegen la vida es obligación moral y política.
𝗦𝗶𝗻 𝗯𝗼𝘀𝗾𝘂𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝘆 𝘃𝗶𝗱𝗮: 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶ó𝗻 𝗲𝘀 𝗮𝗵𝗼𝗿𝗮
IRI Perú ha lanzado la campaña “Sin bosques no hay vida”, un mensaje espiritual y profundamente humano. Sin agua, sin alimentos, sin clima estable, sin cultura viva, sin naturaleza saludable, no hay país. Y sin gobernantes éticos que protejan los bosques, la vida misma se pone en riesgo.
El 2026 no es un año electoral cualquiera: es la oportunidad de decidir qué Perú queremos ser. Cuando estamos por elegir a quienes tomarán las riendas del país, es fundamental asumir que esta responsabilidad recae en los candidatos y en cada votante.
¡𝐀𝐜𝐭𝐮𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐝𝐮𝐫𝐞𝐳 𝐲 𝐥𝐚 𝐯𝐚𝐥𝐞𝐧𝐭í𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐞𝐱𝐢𝐠𝐞!
A poco de las elecciones 2026, la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales propone criterios éticos para seleccionar líderes comprometidos con la conservación y la justicia social en el país.