15/04/2026
✍️El Perú profundo alza su voz
El Perú profundo hoy alza su voz. Es un Perú distinto al que se observa desde la capital; un Perú que muchas veces ha sido olvidado, invisibilizado, relegado y muchas veces terruqueado por quienes toman las decisiones desde los centros de poder.
En vastas regiones del país, la justicia parece no llegar con la misma fuerza ni con la misma rapidez. Sus pobladores sienten que sus derechos y su dignidad no siempre son respetados, mientras observan cómo gran parte de la riqueza generada en sus territorios termina concentrándose en las grandes ciudades, especialmente en Lima, sin que ello se traduzca en mejores condiciones de vida para sus comunidades.
Es también el Perú de miles de familias que, ante la falta de oportunidades, se vieron obligadas a migrar a las ciudades en busca de un futuro mejor. Muchos de sus hijos crecieron luchando desde los cerros, en viviendas precarias, sin acceso adecuado a servicios básicos como agua, desagüe o electricidad, enfrentando día a día la desigualdad y la indiferencia del sistema.
En ese sentir popular, muchos recuerdan el caso del expresidente Pedro Castillo, a quien sus seguidores consideran un símbolo del Perú rural y profundo: un maestro proveniente del campo, formado en escuelas con enormes carencias, donde muchas veces faltan agua, desagüe, electricidad y aulas adecuadas. Es la realidad de miles de docentes que, con esfuerzo y vocación, continúan enseñando en condiciones precarias para atender a sus alumnos.
Hoy, para un sector de la población, Roberto Sánchez recoge ese sentir y busca representar la voz de quienes se sienten excluidos del sistema político tradicional. Aunque existen dudas y cuestionamientos sobre su liderazgo, parte del pueblo profundo expresa demandas concretas: la libertad de Castillo, el cese de lo que consideran persecución política contra líderes sociales, y justicia para las personas fallecidas durante las protestas de 2022 y 2023.
Asimismo, se exige que las autoridades competentes investiguen y determinen responsabilidades políticas y penales por los hechos ocurridos durante ese periodo, incluyendo a la presidenta Dina Boluarte y al entonces presidente del Consejo de Ministros Alberto Otárola, señalados por diversos sectores como responsables políticos de las decisiones adoptadas durante la crisis.
El Perú profundo no pide privilegios; exige respeto, justicia, oportunidades y una verdadera inclusión. Su voz no puede seguir siendo ignorada, porque en ella se encuentra la realidad de millones de peruanos que sostienen al país con su esfuerzo, su trabajo y su esperanza.
Escuchar al Perú profundo no es solo una necesidad política, sino un deber moral para construir un país más justo, unido y verdaderamente democrático.