17/08/2026
La desconexión del fujimorismo con el patrimonio cultural tiene raíces en la visión pragmática y mercantilista del Estado que marcó la década de 1990. Durante el régimen de Alberto Fujimori, el ajuste económico, la privatización y la lógica del libre mercado ocuparon el centro de la agenda gubernamental, mientras la conservación de la memoria y la identidad histórica quedó relegada a un segundo plano. En ese escenario, las instituciones culturales perdieron peso dentro del aparato estatal y el patrimonio fue tratado como un asunto secundario, lejos de ser entendido como un componente esencial de la identidad y de la construcción del país. En la actualidad, el fujimorismo repite el plato con Keiko.