16/05/2025
La banda de cristal
Y ahí vienen, brother, caminando entre burbujas, oliendo a jabón vegano y ansiedad cruda, con los oídos más finos que el ego de un influencer. Son los chavos de ahora, la raza transparente, los que se quiebran si les hablas duro, los que hacen asamblea pa’ decidir qué pronombre usar antes de ir al baño.
Todo les raspa: las palabras, las miradas, los chistes. Todo es "violencia simbólica", todo es "microagresión". Pero eso sí, el cel bien cargado, los dedos bailando en TikTok, la boca llena de discursos importados de series gringas, y el corazón hecho papilla por cualquier crítica mal parada.
Ya no hay cuero duro, ya no hay barrio, ya no hay esquina donde se aguanten las verdades. Hay burbujas. Hay filtros. Hay lágrimas que exigen Wi-Fi.
Y mientras el mundo se quema allá afuera —con guerra, jefes cul3r0s y sueldos chiquitos—, ellos están en su cápsula existencial, buscando trigger warnings en los cuentos de hadas.
¿Qué pasó con la raza brava? ¿Con los que se rifaban sin tanto show?
Ahora se cancela en vez de enfrentar. Se bloquea en vez de responder. Se etiqueta todo con cuidado: "esto puede herir sensibilidades". ¡Como si la vida no fuera eso: herida y risa, madrazo y carcajada!
Pero ni modo, carnal.
Cada generación tiene su trip, y esta es de cristal…
aunque se crean de oro.
Políticamente incorrectos