22/05/2026
Cada olla común encuentra su propia forma de sostener a la comunidad.
Hoy compartimos 2 de las 13 experiencias y realidades que acompañamos en Huaycán.
Santa Úrsula es una de las organizaciones más recientes en sumarse al grupo, pero rápidamente se integró gracias a la iniciativa y participación constante de sus integrantes.
La presidenta, Eleira Mallma Parco, la vicepresidenta, Matilde Leoncia Álvarez Parco, y las cocineras del día nos recibieron y compartieron con nosotros su historia y el trabajo cotidiano en la olla.
Además, ellas cuentan con una cocina mejorada, una tecnología que reduce la contaminación dentro del espacio de cocina y mejora las condiciones para quienes cocinan cada día. Complementariamente, utilizan gas y parte de los alimentos se acompaña con huevos frescos provenientes de las gallinas que algunas familias de los comedores crían.
Matilde, actual vicepresidenta, acompaña también a Inés Balbuena Veliz, presidenta de las presidentas de las ollas comunes, apoyando en la gestión y comunicación entre las 13 ollas comunes cuando ella no puede participar directamente.
Otra de las ollas visitadas fue la Olla Común Corazón de Guadalupe, presidida por Yisela Adela Flores Cristóbal, donde encontramos un grupo igualmente grande y organizado, sostenido por muchas mujeres y también por otras personas de la comunidad que apoyan diariamente.
Aquí el agua no es corriente: llega cada 3 o 4 días y debe almacenarse en grandes barriles para poder seguir cocinando y preparando los alimentos de lunes a viernes.
Aun así, cada día logran ofrecer comidas equilibradas y preparadas con cuidado.
Detrás de cada menú hay organización, recuperación de alimentos, adaptación, gestión de críticas y trabajo cotidiano que muchas veces no se ve, pero que sostiene a la comunidad todos los días.