Esta es la página que reúne a quienes en algún momento estudiamos en el Colegio Corazón de Jesús, fundado por la doctora Julia Isabel Castañeda de Alvarado, y que se ubicaba en el jirón Junín # 911, frente a la Plaza Italia en los Barrios Altos de Lima, Perú. Nuestra página no tiene fines de lucro. Por ende, no tiene ningún costo subscribirse a ella. Nuestra institución fue fundada como "Colegio
Corazón de Jesús", pero durante el gobierno militar de Velasco fue cambiado a "C.E.P. Corazon de Jesus" (CEP = Centro Educativo Particular), por imposición de dicho gobierno. Sin embargo, siempre lo llamamos Colegio. Algunas personas lo confunden con el "Colegio Sagrado Corazón de Jesús" o con el "Colegio de Jesús" por llevar el nombre de nuestro santo patrón, pero no existió ni existe ninguna relación con dichas instituciones. Con el único colegio que tuvimos estrecha relación fue con el Colegio Montessori, en Santa Beatriz, pues fue fundado por nuestra misma directora. Por muchos años, nuestro colegio fue mixto hasta el tercer año de primaria, pero, en sus últimos años de existencia, fue mixto hasta quinto de primaria. La secundaria, en cualquiera de sus secciones, solo fue para señoritas. Por otro lado, nuestro colegio tenía secciones de secundaria común y de comercio de gran prestigio. En sus décadas iniciales, nuestro colegio tuvo una sección industrial donde se enseñaba corte y confección. El prestigio de nuestro colegio se ganó debido a la visión futurista y de avanzada que tenía la doctora Castañeda, pues ella propuso materias, temas y cursos que propugnaban el desarrollo personal y colectivo y que años después se implantarían en la currícula de otros colegios. Influyó en ella el método o filosofía de María Montessori del cual nos beneficiamos todos nosotros cuando nuestros maestros aplicaron los fines de dicha filosofía que son:
* la autonomía intelectual al formarnos el pensamiento crítico;
* la autonomía moral al inculcarnos el respeto mutuo, la solidaridad y la reciprocidad;
* la autonomía social al propugnar en nosotros el trabajo en armonía;
* la autonomía emocional al infundirnos la seguridad y la confianza ante nuestros propios limites, y al educar nuestra voluntad y autosuficiencia. La doctora Castañeda buscaba que tuviéramos un desarrollo integral al trabajar sobre nuestro desarrollo intelectual, psíquico, físico y espiritual. Nuestro local era inmenso y hermoso. Teníamos jardines con palmeras al ingreso y salas de reuniones y de visitas para las internas a los lados. También salas de máquinas de escribir y de coser, una librería, oficinas administrativas y un imponente salón de actos. Cada sección tenia su propio patio. La sección secundaria contaba con una linda pileta con peces dorados al centro (la cual desapareció en los setentas). Rodeaban al patio todas las grandes aulas de secundaria común y pasillos con arcos y columnas de madera. En ese patio también estaba nuestra acogedora capilla, así como el gran comedor, los accesos al internado y a la sección primaria. Este patio estaba coronado por la urna con la imagen de nuestro santo patrón, el Corazón de Jesús, al cual nunca le faltaron flores. La sección primaria tenia dos patios que separaban a los más pequeños de infantil y transición de los demás niños. Los patios de esta sección tenían pisos de damero blanco y negro, al igual que el resto de áreas comunes en el colegio. Estas aulas tenían sillas y mesas celestes acordes con la estatura de los niños. Uno de los patios tenía un gran portón que daba al jirón Huanta, al cual sólo accedía el personal. El área común para todos era la zona de los baños y de nuestro querido y siempre visitado kiosko de snacks donde nos esperaban doña Lola y doña Hermelinda con deliciosos panes franceses con palta, hot dog y tamal, los cuales hoy recordamos con nostalgia. Frente al kiosko, estaba la puerta mágica que nos llevaba al campo de educación física donde teníamos una cancha de deportes, una zona de gimnasia, una piscina y un área para salto alto y salto largo. En este campo, solíamos recibir al payaso Pimbolo en fiestas patrias y nos daba un inolvidable espectáculo lleno de juegos, adivinanzas y diversión. Nuestro colegio también acogía alumnas internas y semi-internas y, por ser tan grande, también brindaba internado para señoritas. Sin duda, nuestra directora dio ejemplo de inclusividad desde entonces, pues las internas provenían de diferentes partes del país, lo cual enriquecía nuestro aprecio por las diversas muestras y caracteres culturales de nuestra patria. Nuestro colegio desapareció en 1990, pero permaneceremos por siempre ligados a la educación que allí recibimos, una educación de igualdad, inclusiva, participativa y de cooperación. En esta página, buscamos compartir esos recuerdos. Por eso, alentamos la confraternidad, la solidaridad y los reencuentros de las diversas promociones de primaria y secundaria común y comercial. Sólo pedimos que todo comentario o publicación sea con respeto. No admitimos la publicidad comercial ni política. Bienvenidos!