17/05/2026
Elaboración de un POEMA y de una HISTORIA DIVERTIDA en homenaje a MAMÁ, la Gerente inteligente Financiera del Hogar.
Curso: Educación e Inteligencia Financiera
Expositor: Econ. LIZARDO Orbegoso. Director de la Escuela Superior de Microfinanzas.
En convenio con el PSL-Proyecto Social Leer, su Director MARCEL SIMEÓN Pablo Saldaña.
Alumna: MARÍA ANTONIETA Terrones Culqui.
Fecha: V. 15 mayo 2026.
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*EL POEMA:*
¡𝗣𝗿𝗲𝘀𝘂𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗻𝗰𝗶𝗲𝗿𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗔𝗠𝗢𝗥!
Cuando era más pequeñito,
uno y otro juguete le pedía,
Con su sabiduría y sarcasmo desbordante,
Siempre me decía:
¡”¿Tú crees que soy un banco?”! o
¡”¿Juego con el dinero?”!
Y aunque yo, no comprendía,
hoy ya sé su contribución y, cuánto la quiero.
Sí, al salir a jugar, dejaba la luz prendida,
Su voz de MANDAMÁS como LA JEFA, se oía en el hogar:
¡”Apaga la luz de donde ya no estarás”!
Me arengaba con atención
Allí me enseñaba, yo sin saberlo:
*LA PRIMERA GRAN LECCIÓN.*
Al pedir que quería salir a la calle,
Para comprar mi dulce o mi helado favorito,
Ella aplicaba un decreto que ya estaba presupuestado:
¡”Hay comida en la casa”!
Ella lo decía con todo el control
Y, a la vez que, guardaba el CAPITAL SEMILLA, bajo la luz del sol.
HOY, mi “CHANCHITO” ya va llenándose y,
Mi negocio ya va a empezar,
Gracias a tus FRASES SABIAS que me supiste dar.
Tus LÍMITES CLAROS, MAMÁ de mi Corazón,
Me convirtieron en el dueño de mi propia educación.
*¡*FELIZ DÍA, mi querida SOCIA FAVORITA, mi MAMÁ*!*
(Autora: MARÍA ANTONIETA Terrones Culqui - V.15 mayo 2026).
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*LA HISTORIA DIVERTIDA:* Un cuento con amor y luz.
¡𝙇𝘼 𝙎𝙐́𝙋𝙀𝙍 𝙂𝙀𝙍𝙀𝙉𝙏𝙀: 𝙈𝘼𝙈𝘼́!
Había una vez, un Pequeño NIÑO Emprendedor que pensaba que los cajeros automáticos del Banco eran mágicos porque veía que de estos salían BILLETES, y creía que crecían en las macetas de los jardines que los rodeaban.
Cuando pasaba el Camión de Helados por donde vivía, el pequeño NIÑO corría donde su Mamá con los ojitos brillantes, ella con su superpoder llamado “Inteligencia Financiera de Emergencia”, se daba cuenta de lo que quería y con su hechizo protector, le decía:
¡”Ni lo pienses, hay comida en la casa”!
El NIÑO no entendía por qué su mamá no quería comprarle otro juguete que estaba de moda, él le insistía:
¡“Mamá yo lo quiero, cómpramelo, cómpramelo, ese juguete lo quiero, me gusta”!
La Mamá con los brazos en su cintura, le brindó la auditoría interna:
¡”¿Y tú qué te crees?”! ¡”¿Qué yo juego con el dinero”?! ¡”¿Qué yo fabrico billetes?”!
El NIÑO suplicante volvió a insistir:
¡”Mamá, me gusta, no te pediré más otro juguete, pero ese cómpramelo”!
La Mamá, ya más firme y cerrando el diálogo replicó:
¡”Cuando tengas TU PROPIO DINERO, comprarás lo que quieras”!
Al día siguiente, el NIÑO al despertar, sintió la añoranza del juguete que le gustaba tanto y que mamá no le compró, luego de asearse, se fue a la cocina, para ayudar a Mamá, a preparar el desayuno y poner la mesa, y de pronto escuchó la advertencia de Mamá:
¡”No puedes preparar eso. Tenemos arroz y frejoles que sobraron ayer, se hará TACU-TACU”!
Y el NIÑO replicó:
¡”Pero mamá, ya saqué para preparar las torrejas”!
¡”Ya te dije, se aprovechará el arroz y el frejol de ayer, porque aquí NO SE TIRA NADA”!
Pasaron los meses, y el NIÑO cuidaba todos sus útiles del colegio, su uniforme, su ropa que se cambiaba, la Mamá sonreía de satisfacción. ¡Ah! Pero eso no vino de la nada, en una ocasión llegó faltante algunos útiles escolares, se le habían perdido, así como su uniforme sucio y descosido, por haber jugado con la pelota con sus amiguitos, y la Mamá, le dio la máxima advertencia del hogar:
¡”Cuida tus cosas porque no te voy a comprar otras, tú sabrás cómo haces las tareas”!
¡”Ah, escucha bien jovencito, si deterioras tu uniforme, así te irás al colegio, no hay para otro”! ¡”Quién no cuida lo que tiene, a pedir se queda”! ¡”Quién no trabaja, no tiene dinero, pues EL DINERO NO CAE DEL CIELO”! ¡”Ah, y te has peleado con LA AGUJA”! (El pantalón de su uniforme estaba descosido).
Un buen día, el niño decidió hacerle caso a Mamá y con su ayuda, abrió su ALCANCÍA “Chanchito”, y cogió el dinero para comprar los ingredientes y, en la cocina, junto con Mamá, preparó unos postres deliciosos y salió a venderlos con su bolso cruzando su pecho, donde guardaba el dinero de la venta. Al regresar a casa, con sus primeras ganancias brillando en sus manos, miró a su mamá y con mucha alegría le dijo:
¡”Mira, mamá”! ¡”Hice rotar el capital de mi ALCANCÍA”!
Mamá sonrió, lo abrazó fuerte y le dijo la última frase de su Reglamento Financiero:
¡"Mientras vivas bajo mi techo, se hace lo que yo diga... ¡”Ah, Y…también lo que yo digo es…”!
Su Madre lo miró con mucha ternura y continuó:
𝙀𝙨 𝙦𝙪𝙚, 𝙚𝙨𝙩𝙤𝙮 𝙢𝙪𝙮 𝙤𝙧𝙜𝙪𝙡𝙡𝙤𝙨𝙖 𝙙𝙚 𝙩𝙞: ❝¡𝙈𝙄 𝙁𝙐𝙏𝙐𝙍𝙊 𝙀𝙈𝙋𝙍𝙀𝙎𝘼𝙍𝙄𝙊!❞
FIN FIN FIN FIN FIN, como dice EL TUNCHI en nuestra Selva Peruana. Y COLORÍN, COLORADO esta Historia divertida, se ha terminado. Muchísimas gracias por tu atención y gozo. Hasta pronto.
(Autora: MARÍA ANTONIETA Terrones Culqui - V.15 mayo 2026).
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