10/12/2025
Desde la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas con VIH (RedLAC+) cuya historia se remonta a los años 90, cuando enfrentar la epidemia significaba también enfrentar el estigma, la discriminación, la desinformación y, muchas veces, la indiferencia de los Estados, reafirmamos hoy la esencia de nuestra lucha: defender la vida, la dignidad y los derechos humanos de todas las personas con VIH.
Durante más de tres décadas hemos demostrado que los derechos humanos no son una consigna vacía, sino una herramienta para vivir y para sobrevivir. Gracias a la organización y la movilización comunitaria en toda América Latina, conquistamos políticas de acceso universal a tratamientos, marcos legales contra la discriminación, servicios de salud integrales y el reconocimiento de nuestras voces en los espacios donde se toman decisiones. Pero también sabemos que nada de esto está garantizado. En el contexto actual, enfrentamos serias amenazas de actores antiderechos y retrocesos en marcos normativos que creíamos consolidados.
Hoy, nuestra región continúa viviendo graves violaciones de derechos humanos. Persisten las brechas en el acceso equitativo a la salud; el estigma que se reproduce en los servicios médicos, los espacios laborales y los entornos familiares; la criminalización del VIH; la violencia basada en género, incluida la violencia obstétrica; y las agresiones hacia las comunidades clave. A ello se suman las profundas desigualdades sociales, económicas, que golpean de manera desproporcionada a pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades migrantes. Estas violencias no son abstractas: las conocemos de cerca, porque atraviesan nuestra historia y nuestra vida cotidiana.
Por eso, en este Día de los Derechos Humanos, exhortamos a los gobiernos de la región a asumir su responsabilidad sin evasivas:
Porque la salud es un derecho, no un privilegio ni un negocio.
Porque ninguna persona con VIH debe ser discriminada jamás.
Porque el silencio ante el estigma y la violencia también es una forma de violar derechos humanos.
Porque la respuesta al VIH solo es efectiva cuando se construye con las comunidades, nunca sin ellas.
Desde los años 90 hasta hoy hemos aprendido que la dignidad se defiende colectivamente y que cada retroceso en derechos humanos afecta directamente nuestra salud, nuestra seguridad y nuestras vidas.
Este , reafirmamos nuestro compromiso: seguir luchando, exigir Estados responsables, medicamentos oportunos y de última generación, políticas basadas en evidencia, sociedades libres de prejuicios y una inversión sostenida en ciencia e innovación que nos acerque a la tan esperada cura.
Nuestra voz, nuestra memoria y nuestra resistencia siguen vivas. Seguiremos aquí, defendiendo derechos para transformar realidades.