01/05/2026
Compañer@s:
Hoy en una fecha que no es solo conmemorativa, sino profundamente política: el Primero de Mayo. No es un feriado cualquiera. Es el día en que la clase trabajadora del mundo recuerda que cada derecho que hoy existe —la jornada de ocho horas, las vacaciones, la seguridad social— fue conquistado con organización, lucha y, muchas veces, con sacrificio.
En el Perú, este Primero de Mayo nos encuentra en un momento decisivo. No estamos en tiempos neutros. El escenario político actual nos plantea una disyuntiva compleja .
No se trata de hacer propaganda electoral desde el sindicato. Se trata de tener claridad histórica. El movimiento sindical no puede ser indiferente cuando están en juego los derechos laborales, la negociación colectiva, la estabilidad en el empleo y la dignidad del trabajo.
Nosotros, como trabajadores de Tottus, sabemos lo que significa enfrentar a una empresa que pone obstáculos, que dilata negociaciones, que intenta fragmentar la organización sindical. Lo vivimos en carne propia. Por eso, más que nunca, debemos entender que nuestra fuerza no está solo en la mesa de negociación, sino también en nuestra conciencia como clase.
El Primero de Mayo nos recuerda tres cosas fundamentales:
Primero, que nada nos ha sido regalado. Todo derecho puede ser recortado si bajamos la guardia.
Segundo, que la unidad es nuestra principal herramienta. Divididos somos débiles; organizados, somos un actor social con capacidad real de incidencia.
Y tercero, que el sindicato no es solo un espacio de defensa económica, sino también de formación, de solidaridad y de construcción de futuro.
Hoy más que nunca necesitamos un sindicalismo activo, crítico y consciente. Un sindicalismo que no se deje arrastrar ni por el miedo ni por el oportunismo. Un sindicalismo que sepa leer el momento político sin perder su autonomía, pero también sin caer en la ingenuidad.
Porque, seamos claros: hay proyectos políticos que fortalecen la negociación colectiva, y hay otros que la debilitan. Hay modelos que reconocen al trabajador como sujeto de derechos, y otros que lo ven solo como un costo que hay que reducir.
Este Primero de Mayo no es solo para recordar el pasado. Es para asumir responsabilidades en el presente.
Por eso, desde SINATHIT, hacemos un llamado claro:
A fortalecer nuestra organización.
A participar activamente en las decisiones colectivas.
A informarnos, debatir y tomar posición con criterio.
Y, sobre todo, a no olvidar que somos parte de algo más grande: la clase trabajadora peruana.
Compañer@s
La historia no está escrita. Se construye. Y se construye desde espacios como este sindicato, desde cada afiliado, desde cada acto de solidaridad.
¡Viva la clase trabajadora!
¡Viva la organización sindical!
¡Y que viva la lucha por un Perú más justo!