Ananías

Ananías El principal objetivo es dar a conocer las diferentes realidades de lo que un católico necesita saber para esta vida, y para la vida eterna. Fue Ananías.

Hay muchas ojos cegados por cosas tan cotidianas que nos alejan de la vida en gracia. Abramos los ojos de nuestros hermanos por medio del testimonio de Cristo en nuestras vidas, para así poder escuchar y entender lo que nos dice Dios nuestro Señor. Aquí, una pequeña historia de aproximadamente 2000 años atrás:

Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: ¡Ananías

! El respondió: "Aquí estoy Señor" y el Señor le dijo: "Levántate. Vete a la calle Recta y pregunta en la casa de Judas por uno de Tarso que se llama Saulo; mira: él está en oración y está viendo que un hombre llamado Ananías entra y le coloca las manos sobre la cabeza y le devuelve la vista. Respondió Ananías y dijo: "Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los males que ha causado a tus seguidores en Jerusalén, y que ha venido aquí con poderes de los Sumos Sacerdotes para llevar presos a todos los que creen en tu nombre". El Señor le respondió: "Vete, pues a éste lo he elegido como un instrumento para que lleve mi nombre ante los que no conocen la verdadera religión y ante los gobernantes y ante los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre". Entró en la casa. Le colocó sus manos sobre la cabeza y le dijo: "Hermano Saulo: me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías. Y me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo". Al instante se le cayeron de los ojos unas como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas.

Dirección

Lima
051

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Ananías publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir