25/03/2026
La era digital, y específicamente la Internet y varios métodos de mensajes, ya han contribuido a reducir el mundo y eliminar las demoras. Pero cuando se trata de comunicación con Dios, la era digital no ha cambiado nada excepto que tal vez nos has hecho más impacientes con Dios. Estamos acostumbrados a recibir respuestas y contestación a las preguntas YA y nos olvidamos de que Dios obra según su propio calendario, y no según el nuestro. Pero cuando una respuesta de Dios lleva tiempo, nos vemos obligados a detenernos, pensar, considerar, evaluar, meditar, contemplar, revisar, arrepentirnos; y sobre todo, dejar que Dios sea Dios. Dios no es impulsivo, ni tampoco debemos serlo nosotros. El hecho de no recibir respuestas inmediatas, si así es como Dios responde, nos obliga a ser más considerados.
Si usted está esperando a Dios, sepa que hay una razón para (lo que parece ser) una demora. Lo que parece demora en la tierra, es señal de un propósito o razón en el cielo.