07/12/2024
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Gentilicio Hispanoamericano
Viernes 6 de noviembre de 2024,
hoy deseando que vosotros y vuestras familias gocen de las bendiciones de Dios,
os comparto la primera parte del capítulo uno de mi novela autobiográfica “Impaciencias del corazón” basado en las sabias enseñanzas que he aprendido en la masonería.
CAPITULO 1
Primera parte
EL FRANCISCO INMERSO EN SU ACTUAL EXISTENCIA.
Una tarde de verano sentado, cómodamente en su equipal, respirando el suave aroma de los árboles de pino y de los olores de las flores silvestres que lo rodeaban, en un momento dado, su pensamiento voló a su remoto pasado, recordó que un 16 de enero de 1938, nació en la ciudad de México, en la Villa de Guadalupe, alcaldía de la Ciudad de México, segundo santuario de la grey católica más grande del mundo después del Vaticano. Siendo por ello literalmente hijo de la viuda pues su padre, quien siendo piloto aviador de la Fuerza Aérea Mexicana murió en el cumplimiento de su deber en un accidente aéreo justamente cuando apenas tenía un año y un mes de haber contraído matrimonio con su madre, dejándola, a la edad de 35 años de edad y con aún muchos años de vida por delante y con solo dos meses de embarazo esperando, como fruto de su amor en el seno de su madre a Francisco por lo que, al nacer él, su madre ya sufría la desdicha de ser viuda, la que nunca se volvió a casar por amor a él. Su madre le contaba que su padre era, como masón, un hombre excepcional todo un caballero y un dechado de virtud, por lo cual la educación que su madre me dio desde la más temprana edad la basaba en todos los principios éticos y morales que su padre le había enseñado desde su noviazgo. Además de su madre, toda mi familia se completaba con una tía suya, la tía María, anciana que en cierta forma interpretaba el papel de su abuela, aún señorita a pesar de su avanzada edad muy apegada a la iglesia católica por lo que su más caro deseo era que Francisco fuera sacerdote, despertando en él una gran necesidad espiritual, diariamente lo llevaba a misa, donde Francisco siendo aún niño, gozaba escuchando del sacerdote su homilía y sobre todo le encantaban las lecturas bíblicas que ahí se presentaban las que llenaban sus anhelos infantiles de espiritualidad, a cierta edad fue acolito y miembro del coro de niños cantores de “Nuestra Señora de Guadalupe”, por ello muy apegado a las monjas y sacerdotes, tanto así que él estaba inmerso hasta el fondo en el catolicismo, pero llegó el momento en que al abrir sus ojos descubrió, encarándose, con pensamiento más realista, la enorme corrupción que imperaba en dentro de la organización eclesiástica que él frecuentaba, lo que al cumplir los quince años repudió todo lo que al catolicismo se refería declarándose abiertamente ateo. Pocos años después de la muerte de su tía María, murió su madre dejándolo huérfano y desamparado a los veinte años, sin embargo con la ayuda de la familia de su tío Alfonso hermano de su mamá logró terminar su carrera a los 22 años de Ing. Químico colocándome en una importante empresa México- Americana con un excelente sueldo, por lo que al tener dinero de sobra y no estar sujeto a la férrea disciplina de su tía Lupe, esposa de su tío Alfonso, perdió el piso y se dedicó a la “Dolce Vita” de fiestas, vino y mujeres, lo que hiso que olvidara los sueños de espiritualidad que tuvo desde su niñez, casándose dos años después, a los 24 años de edad, inmensamente enamorado de su novia y esposa la que lamentablemente murió en abril del año 2019, dejándolo con dos excelentes hijo, una mujer y un varón. hecho que lo enfrentó a la realidad de la vida, a la necesidad de cumplir con sus obligaciones según los principios éticos y morales que su madre me había inculcado y que entonces despertaban en él, lo que lo hizo recapacitar al avivarse en forma más enérgica su necesidad espiritual discerniendo que, una cosa era Dios, otra muy distinta la religión católica pues quizás como religión era buena, pero entendiendo que, lo que definitivamente no eran buenos eran los clérigos que él había frecuentado durante su niñez y su juventud. Ya en su edad madura ahora casado, los problemas económicos y emocionales de la vida lo empezaron a acosar, por lo que borró todo vestigio de su ateísmo para volver a pedir la ayuda de Dios. Para ese entonces llegó a sus manos un librito escrito por Monseñor Escrivá de Balaguer fundador del Opus Dei, “Camino” en el que se exaltaban excelsamente los principios éticos y morales que nos legó Jesús, enrolándome entusiasmado por ello 3 años en esa organización con la esperanza de encontrar la paz espiritual que afanosamente buscaba, pero ¡Oh desilusión!, la corrupción, soberbia y engaño también estaban presentes en esa institución.
El próximo viernes te compartiré la segunda parte del Primer Capítulo .
Faustino Francisco García Peña
M.·.M.·.