02/07/2026
“Crónica de un hecho que no debería ocurrir:
La historia juzgará cómo una de las personas que más ha contribuido a la defensa del patrimonio cultural de la Alta Amazonía peruana terminó siendo conducida a una comisaría mientras intentaba presenciar la destrucción de un sitio arqueológico.
Ulises Gamonal Guevara fue intervenido por efectivos policiales de la comisaría de Jaén y trasladado a sus instalaciones, donde permaneció retenido durante varias horas. Su presencia en el lugar obedecía a una sola razón: observar y denunciar la destrucción de una huaca por maquinaria pesada durante trabajos de urbanización que, según la información disponible, se realizaban sin contar con el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA), emitido por el Ministerio de Cultura, requisito fundamental para este tipo de intervenciones.
Este episodio plantea una profunda reflexión. ¿Así reconoce una sociedad a quienes han dedicado su vida a proteger su memoria histórica?
Durante más de cincuenta años, Ulises Gamonal Guevara ha consagrado su vida a la protección, conservación, investigación y defensa del patrimonio arqueológico de la provincia de Jaén. Sin ostentar el título de arqueólogo, su compromiso, conocimiento del territorio y permanente labor de vigilancia han contribuido más que el trabajo de muchas instituciones. Gracias a su perseverancia se preservaron innumerables evidencias del pasado que hoy forman parte de la identidad cultural del Perú.
En lo personal, tengo una deuda inmensa con Ulises. Hace más de veinte años fue él quien me convenció de iniciar las investigaciones en el Santuario Arqueológico de Montegrande. Ese trabajo científico permitió revelar al mundo las evidencias del simbolismo del cacao más antiguo conocido hasta la fecha, un descubrimiento que hoy sitúa a la Alta Amazonía del Perú en un lugar privilegiado dentro de la historia de las primeras civilizaciones.
Mi solidaridad absoluta con el gran Apu y Maestro Ulises Gamonal Guevara.
Asimismo, hago un respetuoso llamado a las autoridades competentes para que esclarezcan plenamente lo ocurrido, investiguen las circunstancias de esta intervención y determinen las responsabilidades que correspondan. Defender el patrimonio cultural según nuestra constitución es deber de todo ciudadano y nunca debe convertirse en motivo de intimidación o sanción. Por el contrario, quienes dedican su vida a proteger la memoria de la humanidad merecen respeto, reconocimiento y el respaldo del Estado.
El patrimonio arqueológico no pertenece únicamente al Perú. Es parte de la memoria colectiva de la humanidad. Defenderlo es un deber de todos. Silenciar o desproteger a quienes lo resguardan significa poner en riesgo un legado irreemplazable para las generaciones presentes y futuras”.
Dr. Quirino Olivera