18/08/2026
🟢🟠🔴IGLESIA CATÓLICA LEVANTA SU VOZ POR EL NANAY: VICARIATO DE IQUITOS EXIGE AL ESTADO ERRADICAR DEFINITIVAMENTE LAS DRAGAS
La defensa de los ríos amazónicos suma una voz institucional de enorme importancia. El Vicariato Apostólico de Iquitos, como parte de la Iglesia Católica, emitió un contundente pronunciamiento frente al avance de la minería ilegal en Loreto y exigió al Estado acciones “urgentes e impostergables”, entre ellas la erradicación definitiva de las dragas y campamentos ilegales que operan en la cuenca del río Nanay.
El pronunciamiento aparece luego de conocerse nuevos datos sobre la expansión de la minería en los ríos de Loreto. El Vicariato recoge un estudio basado en imágenes satelitales que contabiliza 1,518 registros de dragas mineras en 13 ríos desde 2017, señalando que casi la mitad apareció desde comienzos de 2025.
La Iglesia pone especial atención sobre el río Nanay, al que identifica como principal proveedor de agua para más de medio millón de habitantes de Iquitos, además de ser una cuenca fundamental para comunidades indígenas y ribereñas.
Según el documento, el 70 % del total de registros de dragas corresponde al Nanay, territorio ancestral del pueblo Ikitu. También advierte sobre el incremento registrado en los ríos Marañón y Tigre y sobre el avance de la deforestación asociada a la minería aluvial.
📌“PROFANAR LA CREACIÓN EQUIVALE A ATENTAR CONTRA EL MISMO DIOS”
El Vicariato no aborda el problema únicamente desde una perspectiva ambiental. Lo coloca como un asunto humano, moral y de defensa de la vida.
Recordando el Salmo 24 y la responsabilidad cristiana sobre la creación, señala categóricamente:
“Profanar la creación equivale a atentar contra el mismo Dios”.
La Iglesia también recupera el llamado realizado por el papa Francisco durante su histórica visita a Puerto Maldonado en 2018, cuando pidió romper con el paradigma que considera a la Amazonía como una “despensa inagotable” y advirtió sobre la contaminación ambiental generada por la minería ilegal y otros delitos que pueden desarrollarse alrededor de estas economías ilícitas.
📌LA IGLESIA ADVIERTE SOBRE MERCURIO, VIOLENCIA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
El pronunciamiento advierte que el problema va mucho más allá de las balsas que pueden observarse sobre los ríos.
Según el Vicariato, el crecimiento de la minería genera violencia y amenazas a la seguridad, mientras que sus impactos ambientales, particularmente aquellos relacionados con la contaminación por mercurio, representan un peligro para la salud y la seguridad alimentaria de las comunidades.
Por ello, reclama que la respuesta no recaiga solamente en las autoridades regionales, sino que exista una intervención integral del Gobierno Nacional.
📌EXIGEN ERRADICAR DEFINITIVAMENTE LAS DRAGAS
La posición de la Iglesia Católica es directa.
El Vicariato Apostólico de Iquitos EXIGE a las autoridades competentes, particularmente al INGEMMET, Ministerio de Energía y Minas, Ministerio del Interior y Ministerio de Defensa, acciones concretas frente a la situación.
Entre sus principales demandas se encuentran:
La inmediata declaración de nulidad de cualquier concesión minera metálica o no metálica otorgada por INGEMMET sobre la cuenca del Nanay.
La erradicación definitiva de las dragas y campamentos ilegales que continúan operando y afectando los ecosistemas.
Un control efectivo de maquinaria e insumos que ingresan a la cuenca por los ríos o mediante rutas clandestinas.
El mensaje es claro: para la Iglesia ya no resulta suficiente realizar intervenciones ocasionales mientras la minería continúa expandiéndose.
Hay que atacar también las rutas de abastecimiento, maquinaria, combustible, financiamiento y demás componentes que permiten mantener estas operaciones.
📌 ¿QUIÉN ESTÁ PROTEGIENDO REALMENTE AL NANAY?
El pronunciamiento vuelve inevitable una pregunta que desde hace tiempo viene formulándose en Loreto:
Si conocemos dónde están las dragas, conocemos los ríos afectados y las imágenes satelitales permiten observar su expansión, ¿por qué todavía no se consigue detenerlas?
La dimensión alcanzada por el problema exige respuestas.
El Nanay no es simplemente otro río dentro del enorme territorio amazónico. Su importancia para Iquitos convierte su protección en un asunto de interés público que trasciende posiciones políticas, religiosas o ideológicas.
Defender el Nanay significa defender el agua, la alimentación, las comunidades, los ecosistemas y el futuro de Iquitos.
📌 LA IGLESIA TAMBIÉN PIDE CAMBIOS DESDE EL CONGRESO
El Vicariato plantea además impulsar una iniciativa legislativa destinada a impedir el otorgamiento de concesiones mineras sobre los ríos amazónicos donde la actividad se encuentre prohibida.
Asimismo, solicita una fiscalización exhaustiva a INGEMMET por parte del Congreso y la Contraloría General de la República, debido a los cuestionamientos relacionados con concesiones y derechos mineros dentro de estas zonas.
La institución religiosa incluso se pone a disposición para contribuir con propuestas jurídicas destinadas a enfrentar la problemática y proteger lo que denomina nuestra “casa común”.
📌 LA IGLESIA CATÓLICA YA HABLÓ; AHORA LE CORRESPONDE RESPONDER AL ESTADO
El pronunciamiento del Vicariato Apostólico de Iquitos representa un nuevo momento en la lucha contra la minería ilegal en Loreto.
La preocupación ya no proviene únicamente de ambientalistas, comunidades indígenas, dirigentes o ciudadanos. La Iglesia Católica ha levantado públicamente su voz y está exigiendo decisiones concretas.
Loreto no puede acostumbrarse a observar dragas navegando y operando sobre sus ríos como si fueran parte normal del paisaje amazónico.
Tampoco podemos esperar que el daño alcance dimensiones irreversibles para preguntarnos por qué no actuamos cuando todavía existía la oportunidad de hacerlo.
La Iglesia ha colocado sobre la mesa una reflexión que supera cualquier diferencia política:
¿Qué estamos dispuestos a hacer para proteger el agua y la vida de las próximas generaciones?
Y cierra su pronunciamiento haciendo suyas las palabras del papa Francisco:
“La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida”.
Hoy esa frase adquiere un significado especial para Loreto.
Defender el Nanay y nuestros ríos amazónicos es, finalmente, defender nuestra propia vida.