14/09/2026
Los excepcionales casos de las personas inmunes al (y qué papel tienen en una posible cura)
Durante más de tres décadas, Loreen Willenberg, una diseñadora de paisajes de 71 años residente en Sacramento, California, en Estados Unidos, fue conocida por los científicos especializados en VIH como una anomalía fascinante.
Willenberg dio positivo en la prueba de VIH en 1992. Sin embargo, en lugar de sobrecargar su sistema inmunitario y acabar matándola, el virus permaneció latente en su organismo. Ella pudo llevar una vida normal durante muchas décadas, a pesar de no haber recibido nunca medicación para la enfermedad.
"Mis médicos siempre me dijeron que mi respuesta inmunitaria al VIH era muy singular", me comentó en una entrevista en agosto de 2025. "Durante muchos años no lo supieron con certeza, pero sabían que yo era diferente".
Willenberg, fallecida en abril de este año, fue posiblemente la "controladora de élite" más famosa del mundo. Es un término que se aplica a una ínfima proporción de personas seropositivas cuyos organismos, de alguna manera, mantienen el a raya sin necesidad de intervenciones.
Aproximadamente el 0,5 % de todas las personas infectadas por VIH forman parte de este extraordinario grupo. Y los creen que ellos tienen la clave para ayudar a millones de personas de todo el mundo a vencer al VIH.
La propia supervivencia de Willenberg con el virus fue aún más notable si se tiene en cuenta que en 2022 le diagnosticaron un cáncer en estadio IV, que se había extendido desde los pulmones hasta el cerebro. Respondió bien al tratamiento: la cirugía y los intensos ciclos de medicación redujeron el tamaño de su tumor.
Sin embargo, al suprimir su sistema inmunitario para combatir el cáncer, la medicación debería haber permitido que el VIH latente en su organismo resurgiera y se reactivara. Pero cuando los investigadores analizaron minuciosamente las células de Willenberg en busca del VIH, siguieron sin encontrar ningún rastro detectable del virus.
Por eso, en el congreso de la Sociedad Internacional del de 2025, Xu Yu, profesora de medicina en el Instituto Ragon de Mass General Brigham, el y , que había buscado exhaustivamente indicios del VIH en el organismo de Willenberg, se presentó ante una sala repleta de científicos e hizo una declaración impactante: la mujer, afirmó, probablemente se había librado por completo del VIH.
"Algunos controladores de élite, como Loreen, simplemente ya no tienen ningún virus viable [en su organismo]", afirma Yu. "Después de analizar miles de millones de células, realmente no hay nada". Esto es especialmente significativo, afirma, ya que implica que, en circunstancias extremadamente raras, es posible que el sistema inmunitario acabe erradicando el VIH por sí solo.
Existe un optimismo similar en torno a otra controladora de élite de Argentina que ha sido objeto de numerosos estudios, una mujer anónima de unos 30 años conocida como la paciente Esperanza, de la que también se cree que podría estar curada del VIH.
Animados por estas historias extraordinarias, científicos como Yu han profundizado en la biología de los controladores de élite. Creen que los extraordinarios sistemas inmunitarios de estas personas encierran pistas para desarrollar tratamientos de última generación para los 40,8 millones de personas que viven con el VIH en el mundo. En los próximos años, esto podría ayudar a encontrar una cura.
Los primeros resultados de las investigaciones sugieren que los controladores de élite son capaces de suprimir el virus sin la ayuda de ningún medicamento, ya que poseen genes únicos que potencian enormemente su sistema inmunitario adaptativo —la memoria a largo plazo del organismo frente a virus y otros patógenos—.
Concretamente, en los controladores de élite, parece que una de sus líneas de defensa, las llamadas células T CD8+, está especialmente equipada para inhibir el virus del VIH.
Pero aún quedaba por resolver la cuestión de cómo estas células T CD8+ "turboalimentadas" pueden suprimir el VIH aparentemente de forma indefinida. En 2020, Yu y otros investigadores llevaron a cabo un estudio con 64 controladores de élite, que reveló que parecían haber encerrado el virus en vastos segmentos de ADN conocidos como "desiertos genéticos", donde apenas puede causar daño.
Todos tenemos desiertos genéticos. Se trata de franjas del genoma que parecen no contener nada relevante. Al parecer, las células inmunitarias de los controladores de élite son capaces de empujar al virus hacia estas regiones del código genético, lejos de cualquier gen activo que tenga un impacto real en sus organismos.
Debido a ello, el VIH queda prácticamente atrapado, incapaz de secuestrar la maquinaria genética que necesita para replicarse y propagarse.
"Los virus intactos están ahí, pero se encuentran estacionados en una zona que ya no les permite hacer nada", afirma Yu. "Esto… realmente nos proporcionó un modelo de cómo podría ser una cura funcional".
Es más, investigaciones posteriores han demostrado que el mismo fenómeno puede darse en otro grupo especial de personas infectadas por el VIH denominadas controladores postratamiento.
A diferencia de los controladores de élite, estas personas sí necesitaron medicamentos antirretrovirales para suprimir inicialmente el virus. Sin embargo, tras tomar la medicación durante dos décadas, han podido interrumpir el tratamiento sin que se haya producido ningún rebrote del VIH.
Se cree que, en estos casos, los medicamentos pueden ayudar a suprimir el VIH, lo que permite al sistema inmunitario confinar el virus en desiertos genéticos.
Los controladores de élite también parecen tener células asesinas naturales especialmente activas, según Christina Thobakgale, quien dirige la división de inmunología de la Universidad de Witwatersrand y del Servicio Nacional de Laboratorios de Salud de Sudáfrica.
Thobakgale dirigió un estudio que demostró que los controladores de élite tienen más células asesinas naturales que expresan una molécula llamada CD69, un biomarcador que indica que estas células están en estado de alerta y listas para responder.
Estas células asesinas naturales podrían estar especialmente extendidas por todo el organismo de los controladores de élite, afirma Thobakgale. "También podrían estar vivas y funcionando en zonas más profundas del cuerpo, como el intestino, los ganglios linfáticos o el tracto reproductivo, donde el VIH tiende a esconderse y replicarse", explica.
Si futuras investigaciones confirman esta hipótesis, las vacunas terapéuticas podrían intentar activar las células asesinas naturales no solo en la sangre, sino también en los ganglios linfáticos y otros tejidos, con el objetivo de imitar la biología de los controladores de élite.
"Uno de los mayores retos para curar el VIH es el virus que se esconde en reservorios situados en lo más profundo del organismo", afirma Thobakgale. "Las células asesinas naturales que son muy activas y eficaces podrían ayudar a localizar y destruir estos focos ocultos de VIH".
En un primer momento, es posible que estos tratamientos resulten más beneficiosos para las mujeres que viven con VIH, afirma Yu.
Las mujeres constituyen la mayoría de los controladores de élite, y nuevas investigaciones han revelado que el sistema inmunitario innato femenino tiene más probabilidades de contar con células asesinas naturales mejor equipadas para combatir el VIH.
La propia Willenberg seguía deseando ver cómo los conocimientos obtenidos al estudiar a controladoras de élite como ella misma podrían utilizarse para mejorar los resultados de quienes aún viven con el virus.
"Me encantaría vivir lo suficiente para ver el fin de la epidemia", dijo Willenberg apenas unos meses antes de fallecer. "Si mis contribuciones han hecho avanzar la ciencia, habrá sido un gran honor. Seguiré intentando ser ese faro de esperanza para la gente mientras pueda".
Puede que no haya vivido lo suficiente para ver el fin de la epidemia, pero la esperanza que transmitió sigue viva.
*Este artículo fue publicado en BBC Future.
https://www.bbc.com/future/article/20260604-why-some-rare-people-are-invulnerable-to-hiv