14/09/2025
🇵🇪 Cuando el “mejor desayuno” convive con hambre, desigualdad y represión
Que el pan con chicharrón haya sido elegido como “el mejor desayuno” en el campeonato de Ibai es motivo de orgullo, sin duda. Pero celebrar sabores mientras se silencian otros dolores, esconde una disonancia que merece examinarse.
Evidencia: datos verificados
1. Pobreza monetaria y pobreza extrema
En 2023, aproximadamente 29,0 % de la población peruana vivía bajo el umbral de pobreza monetaria.
La pobreza extrema —personas que no pueden costear la canasta básica de alimentos— alcanzó entonces cerca de 1,922,000 personas.
Hay una fuerte brecha entre lo urbano y lo rural: la pobreza rural se sitúa en niveles mucho mayores.
2. Regiones más afectadas
Departamentos como Puno, Loreto, Cusco, Áncash, Huancavelica, Apurímac, entre otros, presentan altos niveles de pobreza multidimensional y monetaria, con carencias en servicios básicos (salud, educación, infraestructura).
Puno ha sido señalada como una de las regiones más golpeadas, tanto en pobreza como en desnutrición infantil, y ha sido epicentro de protestas sociales.
3. Protestas sociales, represión y derechos vulnerados
El informe de la CIDH titulado Situación de Derechos Humanos en el Perú en el contexto de las protestas sociales documenta muertes, lesiones, detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza, y vulneraciones del derecho a la protesta en varios episodios entre diciembre de 2022 y enero de 2023.
Uno de los casos más visibles fue la Masacre de Juliaca (9 de enero de 2023), donde la policía disparó contra manifestantes en Puno, dejando al menos 18 mu***os y más de 100 heridos.
En Lima, durante las protestas antigubernamentales de esos meses, hubo detenciones de estudiantes, como en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde aproximadamente 193 personas fueron detenidas.
Contradicciones estructurales
Mientras se celebra la diversidad gastronómica de Perú y se reconoce un símbolo cultural poderoso como el pan con chicharrón, gran parte de la población no tiene garantizado lo esencial: alimentación adecuada, salud, educación, seguridad. El símbolo del “mejor desayuno” choca con la realidad de millones que lidian con hambre, carestía o exclusión.
Las protestas sociales se tornan la vía de reclamo para pueblos marginados, indígenas, rurales. No se trata solo de pedir reconocimiento simbólico, sino condiciones materiales: servicios básicos, infraestructura, voz política, justicia. Cuando el Estado responde con represión, detenciones arbitrarias o incluso muertes, se evidencia que los mecanismos institucionales formales pueden estar inoperantes o cooptados.
Las estadísticas muestran que los logros sociales no han sido homogéneos: las regiones rurales y los pueblos indígenas siguen rezagados, la pobreza extrema y la vulnerabilidad persisten, y muchas personas están al borde del umbral de pobreza. Celebrar logros culturales sin reconocer estas brechas es perpetuar invisibilidad.
Reflexión política
El reconocimiento cultural —como ganar un campeonato de desayuno— puede ser un bálsamo para el autoestima nacional, puede unir, inspirar. Pero no lo debe absorber todo ni usar como pantalla para ocultar problemas estructurales graves.
Una mirada basada en la justicia social exigiría:
Políticas públicas que garanticen derechos básicos (alimentación, salud, educación) de forma efectiva y con énfasis territorial, orientadas precisamente a quienes viven en pobreza rural o extrema.
Mecanismos de rendición de cuentas para las violaciones de derechos humanos; investigación independiente, sanción de abusos, protección de manifestantes pacíficos.
Redistribución: que la riqueza, los recursos, la inversión pública no queden concentrados en Lima o grandes ciudades, sino que se bajen a los pueblos, a las comunidades indígenas, a los niños que hoy no tienen oportunidades.
Conclusión
Sí, el pan con chicharrón es parte de lo mejor que somos, y celebrar nuestra gastronomía es algo legítimo. Pero tener un “mejor desayuno” no llena estómagos. Reconocer nuestra cultura debe ir acompañado de compromiso con la dignidad de todos los peruanos. No basta con saborear; también hay que alimentar justicia, equidad y memoria de quienes resisten cuando alzan la voz.