09/12/2025
La Piscina de Echarate: Una Historia de Superación Comunitaria
Hace veinte años, en la selva de Echarate, Cusco, donde el calor alcanza los 37°C y la vida transcurre entre ríos y el inicio de la explotación del gas de Camisea, ocurrió una tragedia que marcaría para siempre a nuestra comunidad. Estudiantes del colegio José Carlos Mariátegui, buscando alivio y un lugar para practicar natación, se dirigieron al río sin saber que aguas arriba, en la sierra, las lluvias habían convertido el cauce en una fuerza imparable. El resultado fue desgarrador: jóvenes perdidos, familias destrozadas.
Frente a este dolor, el entonces alcalde, el profesor Jaime Bustamante, hizo un juramento solemne: "Nuestros hijos no pueden seguir perdiendo la vida de esta manera. Tenemos el Canon, y con él, construiremos la mejor piscina del sur del Perú". Así nació el sueño del Complejo de Piscinas de Echarate.
El desafío era monumental. El pueblo contaba con un reservorio de apenas 100 m³ de agua, mientras que la piscina necesitaría más de 1050 m³. Me contrataron con la misión de hacerlo posible. Con dedicación, ideamos un sistema para captar y tratar agua de un riachuelo, purificándola en una cámara de compensación con productos químicos y cloro líquido, hasta lograr un PH cristalino e inofensivo. Un sistema de recirculación inteligente aseguró que solo consumiéramos 2 o 3 m³ diarios del preciado reservorio municipal. I cambio total del agua, cada 2 años.
Pero la tierra también nos puso a prueba. Donde el plano indicaba 2 metros de excavación, encontramos una montaña de piedras gigantes y móviles. No nos rendimos. Con dinamita controlada y precisión, excavamos hasta 12 metros para hallar un terreno firme, construyendo después un poderoso muro de contención. Sobre esa base, levantamos una piscina semiolímpica de forma octagonal, perfectamente nivelada, que, hasta hoy, dos décadas después, no muestra una sola rajadura.
El cambio de gestión municipal no detuvo la obra. Con la llegada del alcalde Elio Pro, recibí la invitación para continuar y culminar el proyecto, lo que logramos en septiembre del 2007. No solo se terminó la piscina principal; creamos un espacio integral para la comunidad: dos hidromasajes con asientos de concreto revestidos de pepelma y chorros de agua a 50 PSI para rehabilitación, una cancha multideportiva, espacio para frontón y bádminton, vestuarios, servicios higiénicos y un emocionante tobogán de 20 metros de altura. Todo techado con capasi, el material tradicional de la zona, uniendo modernidad con la identidad del lugar.
Cumplimos con todos los estándares, incluso los parámetros de la FINA, con una profundidad máxima de 1.60 metros para seguridad y competencia.
Esta obra es un monumento a la perseverancia y al trabajo en equipo. Recuerdo con orgullo a los hombres y mujeres que pusieron "el hombro", trabajando turnos dobles con un solo ideal. Honro la visión del alcalde Jaime Bustamante (QEPD) y la voluntad del alcalde Elio Pro para finalizarla.
A pesar de que luego vinieron voces que despreciaron este logro, diciendo que "solo los limeños" merecían este tipo de obras, y no de los pueblos selváticos que intentaron manchar el esfuerzo con politiquería, que un militar que fue presidente, solo llego a criticar la piscina por diversos medios de difusión s**o los votos electorales y jamás regreso, la piscina sigue en pie. Es un testimonio físico de que, cuando una comunidad se une, lo imposible se hace realidad.
Yo mismo sufrí las consecuencias de esas críticas. Al terminar la piscina, postulé a un concurso para gerente, pasando los exámenes en Arequipa y llegando a la etapa final en Lima. Allí me descartaron porque en mi CV encontraron que había dirigido esta obra. La gente vinculada al entonces presidente me lapidó, negándome la oportunidad de llegar más lejos a nivel nacional, con el argumento mezquino de que obras como esta no debían haberse construido.
Pero nada de eso opaca la obra. Porque al final, la historia juzga los hechos, no las palabras. Y cada niño que nada, cada adulto mayor que se rehabilita, cada familia que ríe bajo el sol de Echarate en ese complejo, le da la razón a aquel juramento.
Los hombres pasan, pero las obras quedan. Esta piscina, rumbo a cumplir 20 años, es nuestra obra. Y seguirá en pie, generación tras generación.