23/04/2024
San Sebastian y San Jeronimo de Cusco.
la Procesión del Corpus del Cusco, uno de los más notables espectáculos religiosos del mundo. Para esta fiesta religiosa, concurren de varias leguas a la redonda congregaciones de indios y pueblos en masa, cargando en andas a sus santos favoritos. Como participantes de honor vienen San Sebastián y San Jerónimo, patronos de dos pueblos indios, vecinos del Cusco. San Jerónimo, situado a mayor distancia de la ciudad, para llegar a la procesión tiene que atravesar la calle larga de San Sebastián, el santo rival. En las sombras de la noche emprenden la marcha. Treinta, cuarenta, cincuenta indios descalzos cargan las pesadas andas donde se yergue el santo sosteniendo en la diestra un báculo de oro incrustado de pedrerías. En silencio de sombras avanza el Santo entre luminarias. La roja túnica dibuja en la noche puntiagudos aceros con los reflejos de su seda.
Los sebastianos, prevenidos, esperan emboscados en las bocacalles y en los techos de su magnífica iglesia. Vigilan. Al grito de "allí vienen", se precipitan con palos y piedras. Comienza la batalla para no dejar paso al Santo, hasta que no emprenda San Sebastián la marcha. Aquí comienza un fantástico desfile por la carretera. San Sebastián, su blanco cuerpo desnudo, atado a un árbol y atravesado por cinco flechas de plata, implorante la mirada al cielo, sale bamboleante en el anda suntuosa para disputar la delantera a su rival. Con redoblar de tambores, silbidos de quenas y destemplado roncar de los pututos guerreros, se zarandean, entre nubes de polvo, las dos andas.
Referencia:
Cusco imperial, Felipe Cossio de Pomar (1952)