20/05/2024
REFLEXIÓN:
¿CUÁNTO VALE UN ALMA?
"...no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude" Jer. 20:9
Jeremías 12:10 Muchos pastores han arruinado mi viña, han hollado mi heredad; han hecho de mi hermosa heredad un desierto desolado.
¿Cuánto vale un alma? ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por tener una Iglesia próspera, bendecida y en franco crecimiento? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para probarle a todos y a nosotros mismos que tenemos el respaldo de Dios en el Ministerio que estamos desarrollando? ¿Qué define si estamos en victoria o no?
Son muchos los pensamientos que vienen a mi mente, habiendo visto por tantos años ministerios de muchos consiervos y tengo que reconocer que no es tan fácil la tarea de pastorear como algunos lo pintan. Pero una cosa si se. Ningún pastor que se respete a si mismo diezmará el corral ajeno para llenar el suyo propio. Tampoco apoyará a las cabras porque no quiere herir las ovejas, ni mucho menos a los pastores de otros rebaños.
De mi parte no venderé la conciencia porque el que vende la conciencia, vende el alma. Tengo un compromiso con la verdad y aunque me duela, voy a pagar el precio que Dios me exija en la santa tarea que he emprendido.
Amado consiervo, tu campo misionero es el mundo y no la Iglesia de tu vecino. Que así nos ayude el Cielo, pero en nuestro rebaño no deben comer ovejas ajenas… ni mucho menos las cabras que se la pasan saltando de rebaño en rebaño.
Su siervo en el Servicio del Señor
Baptist Theological Seminary