05/06/2026
_Entre el oportunismo y la memoria electoral_
El balotaje nos sitúa ante una decisión compleja, pero para el electorado cristiano el desafío es claro: rechazar la manipulación de la fe por parte de quienes cambian de discurso según sople el viento de las encuestas.
Nuevamente, el Perú se encuentra en una encrucijada histórica, atrapado en una segunda vuelta que obliga al ciudadano a elegir entre la espada y la pared. El escenario del 7 de junio nos coloca frente a dos opciones polarizadas, representadas por Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. En este complejo tablero, las debilidades y cuestionamientos hacia la lideresa de Fuerza Popular son de público conocimiento y forman parte de un debate nacional de años; sin embargo, en el espectro de la centroderecha y los sectores conservadores, se le reconoce una predictibilidad: su línea ideológica y su discurso no sufren mutaciones de última hora para simpatizar con sectores que históricamente le han sido ajenos.
Una consistencia que contrasta nítidamente con la estrategia de su contendor. En las últimas semanas, hemos asistido a una metamorfosis política por parte de Roberto Sánchez, quien ha decidido enfundarse en un inédito ropaje de fe, visitando templos y aproximándose activamente al electorado cristiano. Ante este calculado viraje, la comunidad de fe y la ciudadanía con memoria electoral tienen el deber de formular una advertencia contundente: la identidad y las convicciones cristianas no pueden convertirse en un botín electoral ni en el instrumento de un pragmatismo sin escrúpulos.
El peligro de la instrumentalización religiosa radica en que despoja a la política de su activo más valioso: la coherencia. No se puede soslayar el hecho de que el proyecto de Juntos por el Perú ha caminado de la mano con agendas abiertamente contrarias a la concepción cristiana de la familia y la vida, promoviendo normativas y enfoques de género desde el aparato estatal. Pretender que ese bagaje ideológico desaparezca mágicamente tras una fotografía en un altar o un discurso de tono moderado es subestimar el discernimiento de millones de creyentes.
Un político que reniega de sus banderas históricas para captar votos de un sector al que antes combatía, de la misma forma abandonará sus promesas de campaña una vez alcanzado el poder.
A pocos días de la votación, el llamado al pueblo cristiano es a rechazar ser utilizado como un trampolín político. Mientras que la izquierda radical ensaya discursos conciliadores en Lima, sus alianzas y raíces programáticas en las regiones del sur revelan una visión de país muy distinta a los valores de libertad de conciencia y respeto institucional. El domingo 7 de junio se vota con memoria. Frente a la incertidumbre del balotaje, que el veredicto en las urnas sea un acto de dignidad frente al oportunismo, recordando que las leyes y sus consecuencias quedan impresas en la realidad nacional mucho después de que se desmonten los mitines de campaña.
El MINISTERIO de CAPELLANES CRISTIANOS DEL PERÚ; dentro de sus Artículos de Fundación, su Doctrina Teológica, y su Manual de Procedimientos; siempre será una Institución Eclesiástica, Pro Familia, Pro Paz, Pro Libertad, Defensora y Veedora de los Derechos Humanos, defendiendo la Vida, desde la Concepción del Ser Humano.
Creyentes de DIOS, JESUCRISTO y el ESPIRITU SANTO.
Por lo tanto; seguiremos defendiendo los Principios Bíblicos, Consagrados en La Palabra de Dios; los mismos que defienden La Vida, La Familia, La Libertad, La Justicia y La Paz
Pastor General Capellán César A. Cortez Giannotti.
DIRECTOR NACIONAL Miccpe Capellania