18/08/2026
CAJAMARCA: RECUPERAR NUESTRO PATRIMONIO, ORDENAR NUESTRA CIUDAD Y AVANZAR HACIA LA UNESCO
Como cajamarquino, deseo lo mejor para esta hermosa tierra donde nací, crecí y aprendí a querer profundamente nuestra historia, nuestra cultura y nuestras tradiciones.
Por eso, sueño con una Cajamarca que sea reconocida nacional e internacionalmente por la riqueza de su patrimonio histórico y cultural, y que pueda avanzar decididamente hacia su reconocimiento, conservación y protección en el marco de la UNESCO.
Sueño, además, con una Cajamarca que sea el mejor lugar donde vivir y donde visitar.
Pero para alcanzar ese objetivo tenemos que empezar por casa.
Hoy debemos reconocer, con responsabilidad y sin mezquindades, que nuestro Centro Histórico atraviesa una situación preocupante.
Existe desorden, deterioro y abandono de parte de nuestro patrimonio histórico y cultural. Y si realmente queremos que Cajamarca sea una ciudad patrimonial, turística, ordenada y orgullosa de su identidad, tenemos que actuar.
No podemos hablar seriamente de UNESCO si primero no somos capaces de poner en valor, proteger y conservar nuestro propio patrimonio.
PONGAMOS EN VALOR NUESTRO PATRIMONIO
Lo que Cajamarca necesita es una verdadera política de recuperación y puesta en valor de nuestro patrimonio histórico y cultural.
No se trata de realizar intervenciones aisladas, pintar alguna fachada o ejecutar obras solamente cuando existe una fecha conmemorativa.
Necesitamos un proyecto integral, con planificación, prioridades, presupuesto, especialistas y objetivos de corto, mediano y largo plazo.
Debemos identificar cada uno de nuestros bienes patrimoniales, conocer su estado de conservación, determinar qué necesita ser restaurado y establecer mecanismos concretos para conseguir los recursos necesarios.
Tenemos que recuperar nuestras casas, iglesias, monumentos, calles y espacios públicos.
Y debemos hacerlo respetando nuestra arquitectura, nuestra historia y nuestra identidad.
1. RECUPEREMOS NUESTRO PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO
Tenemos que elaborar un proyecto integral para recuperar y poner en valor las viviendas que forman parte de nuestro Centro Histórico.
No podemos permitir que los techos de las casas que forman parte de nuestro patrimonio continúen cubiertos con calaminas cuando podemos recuperar progresivamente la imagen tradicional de nuestra ciudad.
Propongo impulsar un programa que permita reemplazar progresivamente las calaminas por tejas, con participación de la Municipalidad, Gobierno Regional, Gobierno Nacional, y por supuesto, de los propietarios.
Pero debe existir también un compromiso del propietario.
Si recibe apoyo para mejorar su techo, debe comprometerse a conservar y mejorar la fachada de su vivienda, mantenerla limpia y, cuando corresponda, pintarla respetando los criterios establecidos para el Centro Histórico.
No se trata simplemente de cambiar calaminas por tejas.
Se trata de recuperar progresivamente la imagen urbana de nuestra Cajamarca histórica.
Cada vivienda patrimonial recuperada es una parte de nuestra historia que estamos salvando para las futuras generaciones.
2. RECUPEREMOS NUESTRO PATRIMONIO RELIGIOSO
Nuestras iglesias forman parte fundamental de la historia, identidad y patrimonio cultural de Cajamarca.
Sin embargo, debemos decirlo con claridad: varias de nuestras iglesias atraviesan momentos muy difíciles en materia de conservación y el deterioro es preocupante.
No podemos permanecer indiferentes.
Necesitamos un Proyecto Integral de Puesta en Valor del Patrimonio Religioso de Cajamarca, que permita identificar las necesidades de conservación, restauración y mantenimiento de nuestras iglesias y coordinar esfuerzos entre las autoridades, la Iglesia, especialistas, universidades y otras instituciones.
Nuestro patrimonio religioso no puede seguir deteriorándose frente a nuestros ojos.
Particularmente, debemos prestar especial atención a nuestra Catedral Santa Catalina, uno de los símbolos más importantes de Cajamarca y parte fundamental de nuestro Centro Histórico.
Y aquí considero necesario formular una pregunta que, como cajamarquino, creo que merece una explicación clara:
¿Cómo se permitió que el hotel que colinda con nuestra Catedral tenga incorporada o utilice como parte de su infraestructura una zona lateral vinculada al entorno de nuestro templo?
Es necesario saber qué autorizaciones existieron, quién las otorgó, bajo qué condiciones y si se respetaron las normas de protección del patrimonio histórico y cultural.
No se trata de señalar gratuitamente a nadie.
Se trata de exigir transparencia y respeto por nuestro patrimonio.
Nuestra Catedral no es de una persona, de una empresa ni de una autoridad.
La Catedral es parte de la historia y de la identidad de todos los cajamarquinos.
Y si se permitió alguna intervención que afecte su integridad, su entorno o su imagen, tenemos derecho a conocer las razones y responsabilidades correspondientes.
Personalmente, considero que sería una verdadera vergüenza que nuestro patrimonio histórico terminara subordinado a intereses particulares mientras nosotros hablamos de convertir a Cajamarca en un destino turístico internacional.
Primero tenemos que demostrar que somos capaces de cuidar lo que tenemos.
3. ORDENEMOS EL COMERCIO INFORMAL
Tenemos que decirlo con claridad: el comercio informal no puede continuar ocupando y deteriorando los espacios más importantes de nuestro Centro Histórico.
Nuestra Plaza de Armas y sus alrededores no pueden convertirse en un mercado permanente.
Esto no significa desconocer el derecho de las personas a trabajar.
Significa ordenar, formalizar y generar alternativas dignas para quienes viven de sus actividades comerciales.
Cajamarca necesita una política seria de formalización y reubicación ordenada del comercio informal, con diálogo, alternativas viables y oportunidades para que las personas puedan trabajar dignamente.
Ordenar no significa expulsar. Ordenar significa encontrar soluciones.
El Centro Histórico debe ser un espacio para vivir, caminar, conocer, disfrutar y admirar nuestro patrimonio.
4. ORDENEMOS EL TURISMO Y RECUPEREMOS NUESTRA PLAZA DE ARMAS
Cajamarca es una ciudad turística y debemos fortalecer esa condición.
Las empresas que brindan servicios turísticos son importantes para nuestra economía y generan empleo. Pero necesitamos organizar la actividad turística de una manera diferente.
Nuestra Plaza de Armas no puede convertirse en una cochera de vehículos turísticos.
Debemos establecer zonas, horarios y mecanismos adecuados de embarque y desembarque que permitan brindar un buen servicio al visitante sin afectar la belleza, tranquilidad y seguridad de nuestro principal espacio público.
El turismo debe convivir con nuestro patrimonio, no deteriorarlo.
Queremos más turistas, pero también queremos que encuentren una ciudad ordenada, limpia, segura y hermosa.
5. ORDENAR SIN EXPULSAR LA ACTIVIDAD ECONÓMICA
Estoy convencido de que los negocios y establecimientos comerciales pueden y deben formar parte del Centro Histórico.
El problema no es que existan negocios.
El problema aparece cuando las actividades comerciales se desarrollan sin orden, afectan las fachadas, invaden los espacios públicos, generan contaminación visual o deterioran la imagen urbana.
Por eso necesitamos reglas claras y una autoridad que las haga cumplir.
Ordenar no significa paralizar.
Ordenar significa hacer compatible la actividad económica con la conservación de nuestro patrimonio.
Queremos una ciudad donde se pueda invertir, trabajar y generar empleo, pero respetando las reglas y la identidad de Cajamarca.
6. RECUPEREMOS NUESTRO ESPACIO PÚBLICO
Una ciudad patrimonial necesita espacios públicos de calidad.
Tenemos que recuperar nuestras calles, veredas, plazas y parques.
Debemos reducir la contaminación visual, ordenar la publicidad, mejorar las fachadas, organizar el transporte y garantizar que nuestros principales espacios históricos sean lugares agradables tanto para los cajamarquinos como para quienes nos visitan.
El Centro Histórico no puede ser solamente un conjunto de edificios antiguos.
Debe ser un espacio vivo, cuidado, ordenado y dinámico.
7. CAJAMARCA NO ES SOLAMENTE CARNAVAL
Tenemos que aprender a valorar toda nuestra riqueza cultural.
El Carnaval es una de nuestras grandes expresiones culturales y debemos sentirnos orgullosos de él.
Pero Cajamarca es mucho más.
Tenemos Fongal, nuestras tradiciones campesinas, nuestras danzas, música, gastronomía, festividades religiosas, caballos peruanos de paso y las expresiones culturales de nuestros pueblos.
Tenemos Porcón, Chetilla, Pariamarca y tantas otras manifestaciones que forman parte de nuestra identidad.
Nuestra cultura no puede reducirse a una sola festividad.
Debemos proteger, promover y transmitir a las nuevas generaciones todo ese patrimonio cultural vivo.
8. CAJAMARCA DEBE AVANZAR HACIA LA UNESCO
Si queremos que Cajamarca aspire a un reconocimiento internacional, tenemos que trabajar seriamente y con visión de futuro.
No basta con decir que tenemos patrimonio.
Tenemos que demostrar que somos capaces de conservarlo, protegerlo, ponerlo en valor y transmitirlo a las futuras generaciones.
Necesitamos una planificación integral que incluya nuestro patrimonio arquitectónico, religioso, histórico, cultural, paisajístico y nuestras tradiciones.
Debemos convocar a especialistas, universidades, colegios profesionales, instituciones culturales, empresarios, operadores turísticos, Iglesia, propietarios y, sobre todo, a los propios cajamarquinos.
Este debe ser un verdadero proyecto de ciudad, donde la población se sienta artífice y parte del proyecto, y no un mero espectador. Pero evitando el figuretimso, esto es un gran problema que no permite generar confianza.
La UNESCO no debe ser una frase bonita ni un objetivo utilizado solamente para discursos.
Debe ser el resultado de un proceso serio de recuperación, conservación y puesta en valor.
Primero debemos recuperar nuestra casa.
Después podremos invitar al mundo a conocerla.
CAJAMARCA MERECE MÁS
Cajamarca tiene historia.
Tiene cultura.
Tiene tradiciones.
Tiene arquitectura.
Tiene paisajes.
Tiene gastronomía.
Tiene identidad.
Y tiene, sobre todo, una población que ama profundamente esta tierra.
Por eso no podemos resignarnos al deterioro y al desorden.
Tenemos que recuperar nuestro Centro Histórico, ordenar nuestra ciudad, proteger nuestro patrimonio y convertir nuestra riqueza cultural en una verdadera oportunidad de desarrollo.
Quiero una Cajamarca orgullosa de su pasado, ordenada en su presente y preparada para construir su futuro.
Quiero una Cajamarca donde el patrimonio no sea solamente un recuerdo, sino una fuente de identidad, turismo, empleo y desarrollo.
Pero para lograrlo, reitero, necesitamos dejar de lado el figuretismo, los intereses personales y las acciones improvisadas.
El patrimonio no puede convertirse en escenario para protagonismos personales.
Debe ser una causa común de todos los cajamarquinos.
La población está cansada de promesas y de acciones que buscan solamente la fotografía o el aplauso momentáneo.
Lo que Cajamarca necesita son resultados concretos, trabajo responsable y una verdadera política de protección, conservación y puesta en valor de nuestro patrimonio.
No se trata de quién aparece más en una fotografía. Hay algunos que les gusta solo eso: FIGURETEAR.
Se trata de quién está dispuesto a trabajar de verdad por Cajamarca.
Se trata de dejar de lado las diferencias, unir esfuerzos y construir una visión de ciudad que trascienda a las personas y a las autoridades de turno.
Cajamarca merece que pensemos en grande.
Merece que trabajemos unidos.
Merece que dejemos de lado los intereses particulares.
Y merece que dejemos a nuestros hijos y nietos una ciudad mejor de la que recibimos.
Porque amar a Cajamarca no significa solamente decir que estamos orgullosos de haber nacido aquí.
Amar a Cajamarca significa cuidar nuestra historia, defender nuestro patrimonio, preservar nuestra identidad y trabajar para construir un mejor futuro.
El momento de actuar es ahora. Nuestro desafío debe ser, ir al Reencuentro de nuestra historia, cultura, costumbres y tradiciones.
¡CAJAMARCA:
PATRIMONIO, IDENTIDAD, ORDEN y DESARROLLO!
César Alberto Verástegui Llaque