29/05/2026
“I’m a little jealous of my May Pole.”
Those were the words of Francisca Palmer, former councilwoman and Creole cultural bearer, as she reflected on the traditions, memories, and values that have shaped generations along Nicaragua’s Caribbean Coast.
For her, May Pole is not simply a dance. It is identity, history, community, and a living expression of the Creole people and their cultural heritage.
Through her memories, she reminds us of a time when May Pole was celebrated in family yards, when every song carried meaning, and when each dance was filled with joy, pride, and cultural connection.
As we celebrate African Heritage Month, we honor the voices of our elders and recognize the importance of passing these traditions on to future generations.
Because culture lives on when it is practiced, protected, and shared.
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“Soy un poquito celosa con mi May Pole.”
Con estas palabras, Francisca Palmer, exconcejal y portadora cultural Creole, compartió sus reflexiones sobre las tradiciones, recuerdos y valores que han acompañado a generaciones de la comunidad criolla de la Costa Caribe de Nicaragua.
Para ella, el May Pole no es solamente un baile. Es identidad, historia, comunidad y una expresión viva del legado cultural Creole.
A través de sus recuerdos, nos transporta a una época en la que el May Pole se celebraba en los patios familiares, donde cada canción tenía un significado y cada baile se vivía con alegría, orgullo y sentido de pertenencia.
En este Mes de la Herencia Africana, honramos las voces de nuestros mayores y reconocemos la importancia de transmitir estas tradiciones a las nuevas generaciones.
Porque la cultura permanece viva cuando se practica, se protege y se comparte.