26/06/2024
Ahí Vamos - Un año después…
Me encontraba solo, en mi cuarto, buscando darle continuidad a este capricho; a este proyecto; a este desahogo emocional, que resulto ser mi mayor catarsis. Fue aceptar ser transparente conmigo mismo y compartir mi malestar con el mundo. Un malestar que se encontraba muy arraigado en mi humanidad, y que en conteo regresivo estallo dentro de mí, pulverizando cada rastro de lo que pretendía ser.
¡Ahí vamos! Inicio como un proyecto para concientizar la salud mental con base en mi propia experiencia con depresión y ansiedad. Enfermedades que fueron derivadas principalmente por falta de aceptación personal y el agresivo cuestionamiento de mis preferencias sexuales. Lo que ha servido como temática principal de este blog; el cual ha sido alimentado en gran parte por mí vivencias y experiencias internas.
Sin definir nada y sin querer límites, me fui expandiendo un poco a más temáticas sociales (También basadas en vivencias) sobre el machismo, feminismo, escritos personales, y el más conocido por todo, mi experiencia en los call centers.
Un año después, no puedo negar el orgullo que siento al hablar de Ahí Vamos. Si bien, no he logrado la constancia que necesito para lograr más alcance; atreverme y lanzarme a escribir públicamente detalles de mi vida, que pueden ser puestas en tela de juicio, no es nada fácil.
Es donde me encuentro el día de hoy, dándole vueltas al rollo de ideas que tengo en mi cabeza. Donde la ansiedad hace de las suyas y me obliga a sobrepensar cada palabra que quiero expresar con sinceridad desde mi interior; sin la búsqueda de la elocuencia o innovaciones narrativas.
Me encuentro en la pausa creativa por la lucha a la que me enfrento, de querer volver a mi caparazón. Quizás me expuse mucho y ahora no quiero que sepan tanto de mí. Quizás fue lo mejor para ayudar a otros, ¿pero quién me ayuda a mí? O quizás estos escritos son mi autoayuda. Muchos quizás, quizás. “Quizás” mi palabra favorita a la hora de escribir.
Este escrito, en celebración a un año del blog, está sirviendo como motor de arranque. Sé que voy a volver a una fertilidad creativa y anímica para continuar escribiendo.
Nunca fui fanático de mi escritura. Muchos textos quedaron en la papelera de reciclaje o hechas pelotas de papel. Siempre escribí para mí porque callaba las voces interiores. Sin querer queriendo, mi propia humanidad lo hacía por inercia. Hasta en terapia, me di cuenta de que es un mecanismo de defensa y autoayuda para la ansiedad.
Al revelar mis preferencias sexuales públicamente, fueron las voces de mi cabeza que no me dejaban descansar a las 2:35 am. Lo que me llevó a escribir la verborrea publicada. Pero también, fue él impuso para lanzarme al blog. Quien me dio la última patada fue mi psicóloga, que vio “talento” en el escrito.
Y pues, al final… ¡Ahí Vamos! No encontré mejor nombre para encajar con la inconsistencia que ha predominado mi vida en todos los aspectos. Es el juego de palabras perfectos para evitar entrar en detalles personales de los temas que callamos porque nos duelen.
Este no sería un post de aniversario, sin antes agradecer a todos los que han apoyado este blog y me han motivado a seguir escribiendo. Sé que lo hacen de corazón. E igual, a todos los que se toman el tiempo de dar clic al enlace y leerme. Cada vez que alguien nuevo me lee, me desnudo a que conozcan mi intimidad.
Y bueno, un año después… ¡Ahí Vamos!