26/05/2026
Lunes de Opinión | por: Valeria Hernandez y Ricardo G. Bastida.
Hoy aparecieron los dos jóvenes que estaban siendo buscados y afortunadamente, están con vida. Esa es una buena noticia.
Sin embargo, me llama la atención algo que volvió a hacerse evidente durante estos días: la rapidez con la que muchas veces pasamos de la preocupación al juicio. Antes de que existiera información clara, ya había quienes desacreditaban la búsqueda, cuestionaban a las familias o intentaban justificar una posible desaparición por las acciones personales de los propios jóvenes.
Más allá de lo que haya ocurrido en este caso en particular, creo que vale la pena preguntarnos por qué nos incomoda tanto que una comunidad se movilice para buscar a dos menores de edad. Vivimos en un país donde la desaparición de personas no es una preocupación imaginaria ni una exageración mediática. México mantiene una crisis de desapariciones que supera las 130 mil personas registradas como desaparecidas o no localizadas.
(La Jornada)
Algo importante que mencionar es que las comunidades se fortalecen cuando generan redes de solidaridad y cuidado mutuo. Cuando una familia pierde contacto con un hijo, un hermano o un amigo, la preocupación no surge de la nada; responde a un contexto social que todos conocemos. Por eso, acompañar, compartir información y ayudar en la búsqueda debería ser una reacción natural, antes que el señalamiento o la descalificación.
También creo que vale la pena reflexionar sobre el papel de la opinión pública. Opinar no está mal, pero cuando las especulaciones, los prejuicios o los juicios anticipados ocupan más espacio que la información verídica, se corre el riesgo de distorsionar la realidad. La conversación deja de centrarse en encontrar a las personas y comienza a enfocarse en criticarlas, cuestionarlas y señalarlas. En lugar de generar una movilización colectiva para ayudar, terminamos creando una ola de descalificaciones que poco aporta a la situación.
Si al final resultó que salieron por decisión propia, qué bueno que aparecieron. Pero eso no vuelve absurda la preocupación de sus familias ni invalida el esfuerzo de quienes ayudaron a buscarlos. En un contexto como el nuestro, preocuparse, actuar y acompañar sigue siendo mucho más valioso que asumir, juzgar, señalar o permanecer indiferentes.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/27/politica/en-mexico-hay-132-mil-534-personas-desaparecidas-la-mayoria-de-los-ultimos-20-anos