11/04/2024
Me escribes diciendo que llevas tiempo tratando de localizarme, que te vas de Kabul el 26, que tienes mucho que contarme, que me has llamado un par de veces pero que te manda a buzón el celular ,que por eso es curioso que me escribas esa carta:
-Imagino que perdiste de nuevo el teléfono- me dices-Quiero verte.
Fue la mañana de la explosión que nos conocimos, era la tercera vez que te veía con tu cámara capturando los momentos indefensos. El bazar era muy grande pero algo te llamó la atención de esos dos tipos. El fuego de pronto lo consumió todo. Aturdida aún, buscabas ayudar a los sobrevivientes entre los fragmentos, a los heridos que aullaban de dolor.
Por la noche, tras la evacuación de mexicanos de la ciudad, supe que trabajabas en la organización mundial de la salud, que tu nombre era Jennifer, que tenías ya un largo tiempo en Kabul, que no podías comprender como la ayuda humanitaria terminaba mayormente en reventa en aquellos mercados.
- Tendré que llevarte a Villahermosa-te dije- para que te enseñe en donde se originó el paraíso.
-Déjate de palabrerías, de promesas ya no vivo-respondiste.
Tiempo después hiciste ese largo viaje a México, al Sur. El día del eclipse.
Tuvimos que comer atún, la opción de la carne picada con arroz se esfumó con el corto circuito de la parrilla eléctrica. Ardía la ciudad. 42 grados con sensación térmica de 52. Reímos con la idea de bebernos un garrafón de Chocaven nosotros solos.
Ni siquiera usamos los lentes que trajiste para ver el fenómeno, porque a esa misma hora tú no traías nada encima e intentabas entre risas, despojarme de mi playera favorita.
Los primeros besos comenzaron mordiéndonos los labios, continuaron a través de los cuellos y siguieron su ruta natural hacia el sur de nuestros cuerpos.
El 11 de julio del 91 éramos muy jóvenes para saber que el amor es un atentado que sólo practican los suicidas. Que el amor es una explosión inminente donde tarde o temprano el fuego lo consume todo.
Que iluso el calor compitiendo contra la quemadura de tus senos pequeños, de tu lengua de lava.
Qué sabíamos entonces sobre el magma que asciende desde las grietas entre dos cuerpos que se eclipsan, de esos temblores que causan catástrofes y duelos.
-Te voy a partir en dos ese frío corazón donde no quieres que viva- te dije
Nuestros cuerpos se acercaron entonces y se alejaron lentamente como en un viejo ritual del cosmos que alguien había predicho que sucedería en aquella cocina, sobre la rústica corteza del piso del comedor.
Afuera 310 minutos ha durado el fenómeno observado. Pero sumado el tiempo entre nosotros, 51 segundos fueron suficientes para detonar una fuerza que destruiría ciudades o formaría volcanes desde las profundidades del mar.
Luego partiste.
-Escríbeme una carta bonita- me dices ahora- te extraño también, de verdad.
Pero hoy eliminé las fotos que tenia de ti en el Facebook, con la certeza de que el sábado 30 de marzo de 2052 volverá a pasar el amor entre nosotros.
-Los poetas no dicen mentiras-te dije
-Los verdaderos no-me respondiste.
Texto Cyrano de la Serra
foto: Kabul Afghanistan in 2020 | Afghanistan photography, Beautiful nature ...