17/04/2025
Tarea de la Memoria:
ALEJANDRO SÁNCHEZ WHITLE
Por Jaime Ruiz
Conocí a Alejandro Sánchez Whitle en 1984 o en 1985. Alejandro Hernández Benítez nos lo presentó. Llegaba al Conjunto Habitacional Los Ríos acompañado de su hermana Claudia, en un despampanante Dart "K", color azul, que conducía su padre: un hombre blanco y serio.
Era un poco distinto a casi todos nosotros. Hablaba como si fuera adulto; usaba navaja de explorador, encendedor, daba consejos, fumaba Camel blancos y era un poco boy scout.
Siempre trató de enseñarnos a hacer fogatas sin cerrillos, a explorar de una manera distinta el mundo y sus alrededores, también a realizar “casas de campaña” con el material que había sobrado de la construcción de los Los Ríos, mismas que hacíamos atrás del edificio Oxolotán.
Mucho esfuerzo. Mucho sudor. Y una vez instalados en ella, todos con la cabeza agachada en la pequeña construcción, soportando el calor del mediodía y ¡de repente! un sonido fuerte en el techo de madera, como si nos estuvieran bombardeando.
Salimos con terror para ver qué pasaba, y eran “Cagalín” y “Cagalimpio”, dos hermanos vecinos, que se reían como mandriles desquiciados, mientras nos lanzaban blocs y ladrillos desde la azotea. Por suerte no pasó a mayores y no hubo ningún descalabrado.
También se construyó una lancha de unicel, con la que dábamos paseos en la laguna donde había un lagarto, donde ahora es la panadería de Chedraui Selecto's. Y como los demás chamacos se acercaban para ver cómo nos divertíamos, a alguien se le ocurre la brillante idea de cobrar 5 pesos por vuelta a la laguna, y así sacar para los refrescos. ¡Ojo!, el que se quisiera pasar de listo, tardando de más en el paseo, la lancha de unicel, unida con varillas tenía un mecanismo para que, como una bomba de tiempo, se abriera si los paseantes tardaban demasiado, cayendo irremediablemente sobre el agua, con la posibilidad de que se los comiera el lagarto.
Alejandro Whitle, "Wait", o “El Gordo Hermoso”, como le decían también tiempo después a Alexs Whitle, entre otras cosas.
Pero una de las mayores aportaciones que Whitle hizo a Los Ríos, fue un asunto musical:
Para finales de los ochentas teníamos los oídos afilados: nosotros escuchábamos a Scorpions, Ratt, Twisted Sister, Iron Maiden, Skid Row, Los Ángeles del In****no y al grupo Luzbel, entre otros.
Cuentan que una vez, en el año de 1989, su madre, la señora Leonor Whitle (q.e.p.d.) fue a Inglaterra a visitar a su familia, y estando allá no sabía qué regalo traerle a su hijo Alejandro y preguntó en una tienda que '¿Cuál era la música que estaba de moda en Inglaterra?', en ese entonces, y la persona que la atendió sacó un casete de la banda Queen llamado “The Miracle”, o “el de las caras”, como le decíamos nosotros.
Y la mamá le compró aquel casete con unas caras fusionadas; ni blanco ni negro, sino color gris transparente en su interior. Y de esa manera disfrutamos y tuvimos a nuestro alcance ese álbum que todavía no se distribuía en México, y por supuesto en Tabasco, mucho menos.
Ese casete roló por todos lados. Primero uno por uno lo fuimos escuchando, sus ritmos un poco caribeños y un tono un poco raro de hacer rock, muy lejos de “I whant to break free”, de “Whe are the champions”, de “Another one bites the dust”, o del "Bohemian Rapsody", pero luego nos acostumbramos a ellos y nos gustó.
Fue un casete que anduvo rolando de casa en casa, de carro en carro, de casete a casete: la impresionante canción “The Miracle”, la alucinante “Skandall” y la rebelde “I Whant it all”, entre muchas cosas.
Por esto y muchas cosas más, felicidades de nuevo en tu cumpleaños.
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En la fotografía: Mi hermano Marco Antonio Ruiz y Alejandro, festejando en una reunión en casa de 'Maty', en Fraccionamiento Carrizal.