23/01/2026
UN DÍA LA LANA llegó por el camino que iba de Azcapotzalco a San Pedro Azcapotzaltongo. En Puente Grande encontró su lugar en la fábrica que, a orillas del Río Grande, tomó el nombre de San Ildefonso.
Se tiñó de verde, se peinó, torció, y junto con más fibras se hizo hilo. Uno a uno fue pasado a los telares que le dieron forma e identidad. Por las puertas de la fábrica salió un casimir verde a cuadros rumbo a la Exposición de Agricultura e Industria, celebrada en la ciudad de México a finales de 1851, y fue catalogado como uno de los más finos que se han visto, hechos en México, hecho en San Ildefonso, y por tal razón ganó el primer premio de su categoría.
Esa vez no sólo se tejió un casimir fino; se tejió una identidad, una cultura que, como los hilos, hicieron la trama y urdimbre que tejieron una comunidad que hoy celebra a su santo patrono.
Felicidades a nuestro pueblo, a nuestro santo y a nuestra cultura.