04/02/2026
¿Endulzando el oído de las plantas?
Si las palabras bonitas al oído nos hacen suspirar, las vibraciones del zumbar de las abejas (ápidos) en las flores hacen a las plantas endulzar su néctar.
Esta imagen tomada en los bosques de Peñón de Temascaltepec, Estado de México, nos muestra un momento mágico: Una hembra de abejorro carpintero (Xylocopa sp.), en vuelo estacionario, suspendida frente a una flor de bromelia o gallito (Tillandsia), justo antes de buscar libar su néctar.
Es posible que en el paisaje del bosque el abejorro haya reconocido a la flor de la bromelia por su coloración, pero no por los colores que nosotros percibimos, sino por un color denominado “púrpura de abeja”, una mezcla del color en el espectro amarillo y anaranjado, que con tintes ultravioleta, es un importante indicador de la presencia de néctar para los polinizadores.
Además, una vez ubicada frente a la bromelia, es muy probable que la vibración generada por las alas del abejorro -que zumban a un ritmo más lento y profundo que otras abejas- estimula receptores mecánicos en la flor que funcionan de forma similar al oído, enviando señales a la planta, para responder fisiológicamente produciendo néctar más dulce y compensar a los polinizadores que la visitan.
Estas sutiles interacciones, creadas por millones de años de evolución, forman parte de una red más compleja, que abarca a todas las especies del ecosistema, desde el dosel del arbolado hasta las profundidades del subsuelo, que mantiene el funcionamiento y permanencia del bosque.
Evitemos introducir a los bosques olores ajenos, ruido excesivo, vibraciones, basura, luz artificial, entre otros, que produzca grandes alteraciones a este mágico tejido, que ha sido ignorado por nosotros.