Apuntes de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) Chiapas-EZLN

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Apuntes de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) Chiapas-EZLN Los acuerdos de San Andrés Larráinzar son resultado del proceso de mayor horizontalidad y particip

29/07/2026

Carta a Jaime Bonilla: perdiste el respeto de las mujeres de Tijuana

Por Jaime Martínez Veloz

Bonilla:

Te escribo desde la ciudad donde las mujeres aprendieron a sobrevivir sin esperar que nadie las defendiera. Desde la frontera donde ellas han cargado con la violencia, con la ausencia, con la impunidad, con la noche, con la vida entera. Desde el territorio donde una amenaza contra una mujer no se escucha fuerte: se escucha vieja. Se escucha gastada. Se escucha como el último recurso de un hombre que ya no tiene nada más que ofrecer.

Vi tu video. Ese donde te sientas rodeado de tus fieles, como si el poder todavía te obedeciera, y sueltas una amenaza contra una gobernadora como quien lanza una piedra desde atrás de la puerta.

Y quiero que lo escuches de mí, sin adornos:

Cuando un hombre amenaza a una mujer, no demuestra fuerza. Demuestra que ya perdió.

Perdiste, Bonilla. No en las urnas. No en los partidos. No en la narrativa. Perdiste en algo más profundo: perdiste el respeto de las mujeres de esta ciudad. Y cuando una mujer tijuanense deja de respetarte, no hay campaña, no hay video, no hay faramalla que te salve.

Las mujeres de Tijuana ya te dictaron sentencia

Ellas te escucharon. Las que trabajan doble jornada. Las que cruzan la ciudad de noche. Las que sostienen hogares enteros. Las que han enterrado hijas. Las que han sobrevivido a hombres que se creían más grandes que su violencia. Las que no se quiebran. Las que no se doblan. Las que no se callan.

Y todas dijeron lo mismo:

“¿Eso es todo lo que trae? ¿Amenazar a una mujer desde una sala privada?”

Aquí, Bonilla, la valentía no se mide por el volumen de la amenaza, sino por la capacidad de enfrentar la verdad sin esconder la mano.

Y tú, en ese video, escondes ambas.

Tu miedo tiene nombre y expediente

No voy a disfrazarlo: tu miedo se llama Next Energy. Pretendiste hacer un negocio que le costara a Baja California en 37 mil millones de pesos y de que en caso de que ese negocio no se llevara a cabo, los bajacalifornianos pagáremos como garantía por no cumplir tu acuerdo con la empresa ventajosa cuando menos 5 mil millones de pesos.

Afortunadamente el gobierno actual se puso las pilas y ni siquiera eso pudiste cobrar. Informes del CNI me han informado que recibiste en efectivo 140 millones de pesos. Me dijeron el nombre de la persona que te los entrego. Eso será parte de loa anexos de la nueva denuncia que presentare ante la Fiscalía General de la República en los próximos días.

Se llama auditorías. Se llama citatorios. Se llama funcionarios declarando. Se llama daño patrimonial. Se llama expediente que ya no puedes controlar. Se llama historia que ya no puedes editar.

Por eso armas la faramalla de los audios manipulados, de las filtraciones, de los videos recortados. No para defenderte: para distraer.

Pero aquí, donde las mujeres han aprendido a distinguir entre ruido y verdad para sobrevivir, tu cortina de humo no funciona. Ellas ya te leyeron. Y yo también.

La frontera no compra tu doble camiseta

Puedes ser Republicano en California y militante del PT en México. Puedes cambiar de ideología como quien cambia de tenis en la 5 y 10. Puedes cruzar la línea y reinventarte cada mañana.

Pero aquí, donde las mujeres han tenido que sostener principios sin cambiar de camiseta cada vez que el viento sopla distinto, tu doble militancia no se ve estratégica: se ve oportunista. Se ve desesperada. Se ve como lo que es: una fuga.

De tú a tú, Bonilla

Voy a decírtelo con la fuerza que me han enseñado las mujeres de esta ciudad:

Cuando amenazas a una mujer, no atacas solo a ella. Atacas a todas. Atacas a la institución. Atacas a la democracia. Atacas a la frontera que te vio crecer y que hoy te mira con distancia.

Y aquí, donde ellas han tenido que pelear por cada espacio, tu amenaza no las intimida: las indigna. Las moviliza. Las une.

La línea que cruzaste no se borra

Tu video será uno de los anexos que acompañará mis denuncias en México y en Estados Unidos. No porque me interese tu ruido, sino porque me interesa la verdad.

Y quiero que lo sepas directamente de mí:

Si te quieres llevar, Bonilla, llévate con la ley. Porque las mujeres de Tijuana ya te leyeron, la frontera ya te ubicó, y la historia ya no te va a soltar.

Y yo, con ellas, me voy a encargar de que así sea.

Tijuana B.C. a 28 de julio del 2026

La Reforma Indígena de López Obrador en donde desaparece el territorioPor Jaime Cleofas Martínez VelozHay reformas que n...
10/07/2026

La Reforma Indígena de López Obrador en donde desaparece el territorio

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

Hay reformas que nacen como tormentas y otras que nacen como silencios. La indígena de 2024 nació como esas tardes en la Laguna donde el cielo se queda quieto, como si estuviera pensando. Un silencio largo, casi ritual, antes de que el viento cambie y uno entienda que algo se está moviendo detrás del horizonte.

El 30 de septiembre de 2024, al final del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, apareció en el Diario Oficial un decreto que prometía ser histórico: el reconocimiento constitucional de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas como Sujetos de Derecho Público. En el papel, era un triunfo. En la entraña, era otra cosa.

Para entenderlo, hay que volver a San Andrés Larráinzar, 1996. A ese momento en que los pueblos originarios, después del levantamiento zapatista, le dijeron al Estado: “Aquí estamos. Somos muchos. Somos antiguos. Somos naciones.” Y el Estado respondió con acuerdos que prometían pluralismo, territorio, libre determinación. Prometían un país distinto. Prometían que México dejaría de ser un mapa dibujado desde arriba.

Pero la historia constitucional mexicana es como esas acequias viejas: uno cree que llevan agua limpia, pero por debajo corren otras corrientes. La reforma foxista de 2001 convirtió a los pueblos en “entidades de interés público”, una categoría que los reconocía como sujetos… pero no como sujetos de poder. San Andrés quedó reducido a un recuerdo.

La reforma de 2024 prometía corregir esa herida. Prometía devolverles nombre, voz, dignidad jurídica. Y sí: les dio nombre. Pero les quitó suelo. Les dio personalidad jurídica, pero les negó territorio. Les dio presupuesto, pero les negó soberanía. Les dio reconocimiento, pero les negó país.

La ruta rota: de la consulta nacional a la mutilación presidencial

Entre 2019 y 2021, México vivió algo extraordinario: una consulta indígena de dimensiones inéditas. 54 foros. 60 asambleas regionales. 20 mil autoridades comunitarias. 630 mil firmas. Un país hablando consigo mismo.

La propuesta resultante —entregada por la Tribu Yaqui al presidente en Vícam Pueblo— era un documento vivo, un mapa de futuro: quince artículos constitucionales modificados para reconstruir la relación entre el Estado y los pueblos originarios.

Pero el 5 de febrero de 2024, el Ejecutivo presentó otra iniciativa. Una versión reducida, recortada, domesticada. Una reforma que se concentró casi exclusivamente en el artículo 2 y que eliminó, uno por uno, los derechos estratégicos que daban sustancia a la libre determinación.

ALDEA lo dijo sin rodeos: fue una traición. Una violación al derecho a la consulta. Una maniobra para neutralizar la fuerza territorial de los pueblos.

El despojo silencioso: cómo se vació el Artículo 2

El análisis micro-comparativo del articulado es como leer un expediente forense: ahí están las huellas del despojo, palabra por palabra.

El pluralismo que nunca llegó al Artículo 1

Los pueblos pidieron que la pluriculturalidad fuera principio rector de los derechos humanos. El Ejecutivo lo descartó. Sin pluralismo en el Artículo 1, todo lo demás es ornamento.

La comunidad sin política

La propuesta consultada definía a la comunidad como unidad política. La reforma borró esa palabra. Quitar lo político es quitar el derecho a decidir sobre el rumbo colectivo.

El autogobierno bajo tutela

La reforma permite decidir formas internas de gobierno… pero “conforme a esta Constitución y leyes aplicables”. Autonomía condicionada. Autonomía vigilada.

La jurisdicción indígena encerrada

Se reconoce, sí. Pero solo dentro del “orden jurídico vigente”. La justicia indígena queda como invitada, no como igual.

El territorio desaparecido

Aquí está el corazón del despojo. Los pueblos pidieron reconocimiento de tierras, territorios, recursos genéticos, biodiversidad. La reforma solo habla de “tierras” y “lugares sagrados declarados por la autoridad competente”. El territorio —la base material de la libre determinación— fue borrado del texto constitucional.

Los recursos naturales bajo tutela federal

La propuesta consultada pedía poseer, desarrollar y controlar los recursos. La reforma mantuvo el texto de 2001: uso y disfrute preferente, siempre bajo supervisión federal.

La consulta sin consentimiento

Sin consentimiento, la consulta es trámite. Un ritual administrativo para legitimar decisiones ya tomadas.

La autonomía fiscal amarrada

Transferencias directas, sí. Pero bajo “normas presupuestarias aplicables”. Autonomía fiscal sin autonomía fiscal.

El dispositivo de desterritorialización: el país como mercancía

La desaparición de la palabra territorio no es un descuido. Es una estrategia. Es la llave que permite al Estado seguir operando megaproyectos sin consentimiento real.

Tren Maya

6,018 hectáreas de selva deforestadas. Amparos suspendidos por decreto de “seguridad nacional”.

AIFA

96 hectáreas del ejido Xaltocan despojadas con irregularidades. Consulta exprés, sin información.

Corredor Interoceánico

Gasoductos, parques industriales, imposición sin consentimiento.

La reforma indígena de 2024 consolida un sujeto jurídico sin suelo. Un sujeto que puede firmar contratos, pero no defender su hábitat. Un sujeto perfecto para el modelo de inversión de impacto: administradores comunitarios sin poder territorial.

Las reformas paralelas: el pluralismo subordinado

Mientras se reconocía personalidad jurídica, el Congreso aprobaba otras reformas sin consulta indígena: la judicial, la política y la de aguas. Tres golpes simultáneos.

Reforma Judicial

Elección popular de jueces y ministros. Sin consulta indígena. Sin tribunales pluriculturales.

Reforma Política

Se eliminaron los escaños indígenas electos por sistemas normativos propios. Los pueblos quedaron atrapados en el sistema de partidos.

Ley de Aguas

Conagua mantiene la sobreconcesión hídrica. Los pueblos siguen sin soberanía sobre sus acuíferos.

La reforma indígena de 2024 reconoce a los pueblos… pero les quita el país.

Les da nombre… pero les borra el territorio. Les ofrece autonomía… pero les amarra las manos. Les promete justicia… pero les entrega papel.

Porque el Estado mexicano, incluso cuando dice “transformación”, sigue temiendo lo mismo: que los pueblos originarios no solo existan, sino que manden.

Por eso desapareció la palabra territorio. Por eso la consulta quedó sin consentimiento. Por eso la jurisdicción indígena quedó subordinada. Por eso el agua sigue en manos de otros.

La reforma indígena de 2024 es la prueba de que el Estado está dispuesto a reconocer todo, menos el poder real de los pueblos.

Y en México, eso tiene un nombre: despojo con firma oficial.

24/06/2026

Bonilla: el operador binacional que infiltra, graba, filtra y captura. El Caballo de Troya desde el Partido Republicano vía el Partido del Trabajo

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

Durante más de veinte años, Jaime Bonilla Valdez no ha hecho política: ha hecho operaciones encubiertas. Su carrera no se explica por votos, ideas o proyectos, sino por un método corrosivo que combina doble militancia, doble residencia, doble discurso y una sola constante: el uso de grabaciones clandestinas como arma de control y destrucción.

No es una acusación.
Es un expediente.

I. El origen del método: grabar, entregar, filtrar

El 23 de octubre de 2003, el Los Angeles Times publicó “A Border Politician’s Artful Rise”. Ahí se describe a Bonilla como:

“the Water Board President… who worked with the FBI and secretly recorded Gastelum discussing how to arrange a $1‑million payoff.”

No hay interpretación posible:
Bonilla grabó en secreto. Bonilla entregó al FBI. Bonilla filtró.

Ese episodio no fue un accidente.
Fue el manual operativo que ha repetido durante dos décadas.

II. El negocio paralelo: política financiada con dinero público

Mientras construía su plataforma política, su empresa Media Sports de México SA de CV recibió $12,955,925.94 pesos del Ayuntamiento de Tijuana entre enero y mayo de 2017.
Los documentos oficiales incluyen:

• Cheque por $6,835,563.00
• Cheque por $2,142,619.50
• Cheque por $2,006,235.00
• Cheque por $675,370.50
• Cheque por $1,231,481.94

No es una sospecha:
es una transferencia sistemática de recursos públicos hacia su estructura mediática.

III. El poder por la fuerza, no por la ley

En 2019 llegó a la gubernatura de Baja California.
Su administración fue un laboratorio de confrontación, filtraciones y guerra interna.
Intentó extender ilegalmente su mandato mediante la “Ley Bonilla”, declarada inconstitucional por la Suprema Corte en 2020.

Ese intento de prolongarse en el poder no fue un error político.
Fue un mensaje:
Bonilla no respeta reglas. Las dobla, las rompe o las compra.

IV. El regreso del viejo truco: audios, “informantes” y filtraciones

Entre 2023 y 2025 reapareció el mismo patrón de 2001–2003:

• Audios “anónimos”
• Supuestos “informantes del FBI”
• Filtraciones dirigidas
• Narrativas fabricadas para destruir adversarios

Distintos actores políticos señalaron a Bonilla como el operador detrás de esa estrategia.
El guion es idéntico.
La mano también.

V. El dato que desnuda todo: su afiliación republicana en 2025

El 25 de marzo de 2025, Bonilla reapareció en registros electorales de California como votante activo del Partido Republicano, con domicilio en:

1145 Mansiones Lane, Chula Vista, CA 91910

Mientras en México se presenta como dirigente del Partido del Trabajo, en Estados Unidos se reafilia al partido conservador.

No es contradicción.
Es doble militancia funcional:
una para operar en México, otra para protegerse en Estados Unidos.

VI. El PT como plataforma de captura

A pesar de su historial, el Partido del Trabajo lo nombró Comisionado Político Estatal en Baja California, otorgándole capacidad de:

• intervenir en candidaturas,
• presionar estructuras,
• negociar posiciones,
• bloquear adversarios,
• operar desde Estados Unidos sin rendir cuentas en México.

Es la fórmula perfecta para un operador binacional:
poder interno, protección externa.

VII. El Caballo de Troya

Bonilla no entra para sumar.
Entra para infiltrar.
No entra para construir.
Entra para capturar.
No entra para fortalecer.
Entra para fracturar.

Es un actor interno con intereses externos, un político que vive en un país, milita en otro y opera en ambos según su conveniencia.

Ese es el verdadero peligro:
no se le ve venir porque ya está adentro.

VIII. La pregunta final

La pregunta no es si Bonilla tiene derecho a participar en política.
La pregunta es para quién opera realmente.

Los documentos, los registros y los antecedentes apuntan a una conclusión incómoda:

Bonilla no juega para un solo lado.
Juega para sí mismo.
Juega desde dos países.
Juega con dos partidos.
Y juega con las mismas armas de siempre: grabaciones, filtraciones y presión.

Ese es el riesgo.
Ese es el mensaje.
Ese es el Caballo de Troya.

Las cuentas que no cuadran y las sombras que si: Bonilla, Media Sports y la herencia de Lourdes Maldonado.Por Jaime Cleo...
22/06/2026

Las cuentas que no cuadran y las sombras que si: Bonilla, Media Sports y la herencia de Lourdes Maldonado.

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

En Tijuana, las historias no se entierran: se esconden. Se guardan en cajones con sellos oficiales, en archivos que nadie revisa, en empresas que cambian de dueño pero no de dueño real. Y cuando regresan, lo hacen como regresan las deudas: con nombres, con fechas y con la memoria de quienes ya no pueden contarlas.

Esta es una de esas historias.

La empresa Media Sports de México, S.A. de C.V., la misma que Lourdes Maldonado demandó y a la que le ganó un juicio laboral después de casi diez años, reapareció en 2023 con una serie de movimientos que no huelen a trámite administrativo, sino a maniobra política.

Los documentos del Instituto Federal de Telecomunicaciones lo dicen sin rodeos:

“Rita Fimbres Cheno… 49 acciones… 99% del capital social… con derecho a voto.”
(Constancias IFT 2020, 2021, 2022 y 2023)

La esposa del senador.
La dueña formal de la empresa que Lourdes litigó.
La empresa que operó el aparato mediático de Bonilla durante años.

Pero lo más revelador no es quién aparece como dueña, sino cuándo aparece:
todas las constancias —2020, 2021, 2022 y 2023— fueron solicitadas y registradas en septiembre de 2023.
Todas juntas.
Todas de golpe.
Como si alguien hubiera recordado que los papeles también dejan huella.

Y mientras esos papeles se movían en 2023, otros papeles —más viejos, más incómodos— ya hablaban desde 2018.

El 11 de septiembre de ese año, el Ayuntamiento panista de Tijuana, encabezado por Juan Manuel Gastélum, emitió un oficio donde se detallan pagos por 12 millones 955 mil 925 pesos a Media Sports.

Pagos hechos cuando Jaime Bonilla era Presidente Estatal de Morena en Baja California.
Pagos hechos cuando ya era el operador político más influyente del movimiento lopezobradorista en el estado.
Pagos hechos por un gobierno panista que públicamente decía combatir a Morena.

El documento lo dice con la frialdad de la contabilidad:

“MEDIA SPORTS DE MÉXICO, S.A. DE C.V.… Cheque 132481… $6,835,563.00…”
(Oficio Tesorería Municipal, 11 de septiembre de 2018)

En Tijuana, los enemigos políticos se pelean en público y se pagan en privado.

Y en medio de todo esto está Lourdes.

La periodista que no se calló.
La mujer que enfrentó a un aparato mediático y político.
La que ganó un juicio laboral contra Media Sports.
La que denunció públicamente que temía por su vida.
La que fue asesinada un día antes de que se ejecutara la sentencia que ordenaba el embargo contra la empresa.

No hace falta acusar a nadie.
Basta con mirar la línea del tiempo.
Basta con ver cómo los papeles se mueven cuando la justicia está a punto de alcanzarlos.

Los documentos del IFT muestran que Media Sports no era un cascarón. No era una empresa dormida. Era una concesionaria activa, con folios, con notificaciones, con estructura accionaria registrada en 2020, 2021, 2022 y 2023.

“Media Sports de México, S.A. de C.V.… Fecha de notificación: 20 de septiembre de 2023.”
(Constancia IFT 074025)

Y los documentos del Ayuntamiento muestran que la empresa recibía millones del erario mientras Bonilla dirigía Morena en Baja California.

Y los documentos judiciales muestran que Lourdes ganó.
Y que la ejecución del embargo estaba programada para el 24 de enero de 2022.
Y que ella fue asesinada el 23.

Hoy, los papeles hablan.
Hablan más que los discursos.
Hablan más que los silencios.
Hablan más que los culpables que nunca aparecen.

Hablan de una empresa.
De una familia.
De un político.
De una periodista que ya no está.

En Tijuana, la verdad no se esconde: se disfraza.
Pero siempre regresa.
Y esta vez regresa con folio, con firma digital y con la memoria de Lourdes caminando delante.

RECUADRO DOCUMENTAL

Extractos clave

IFT – Constancias de Inscripción 2020, 2021, 2022, 2023

“Rita Fimbres Cheno… 49 acciones… 99% del capital social… con derecho a voto.”
“Media Sports de México, S.A. de C.V.… Fecha de notificación: 20 de septiembre de 2023.”

Ayuntamiento de Tijuana – Tesorería Municipal (11 de septiembre de 2018)

“MEDIA SPORTS DE MÉXICO, S.A. DE C.V.… Cheque 132481… $6,835,563.00…”
“Total pagado: $12,955,925.94.”

Sentencia laboral de Lourdes Maldonado (enero 2022)

“Se ordena la ejecución y embargo contra Media Sports de México, S.A. de C.V.”
(Ejecución programada para el 24 de enero de 2022.)

La Realidad: el día en que México estuvo a punto de cambiar(Crónica del encuentro entre la Comandancia Zapatista y la CO...
13/06/2026

La Realidad: el día en que México estuvo a punto de cambiar

(Crónica del encuentro entre la Comandancia Zapatista y la COCOPA, 30 de septiembre de 1995 en el Poblado de la Realidad, del Municipio Las Margaritas Chiapas)

Epígrafe 1

“La paz en Chiapas y la Reforma del Estado son vertientes de un mismo proceso de cambio.”
— Documento de la COCOPA, 16 de agosto de 1995

Epígrafe 2

“Si ustedes fracasan… se pierde todo. Incluso el país.”
— Subcomandante Marcos, La Realidad, 30 de septiembre de 1995

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

I. La víspera: un país suspendido

San Cristóbal de las Casas, 29 de septiembre de 1995.
La noche tenía un espesor extraño, como si el país entero contuviera la respiración. En el hotel donde nos hospedábamos los integrantes de la COCOPA, nadie dormía. No por falta de sueño, sino por exceso de historia.

En un cuarto, Heberto Castillo pedía un médico.
En otro, Luis H. Álvarez debatía consigo mismo si su cuerpo resistiría el viaje de ocho horas por terracería.
En otro rincón, Juan Guerra, José Narro, Oscar González Yáñez y yo repasábamos el documento que llevábamos en la bolsa:

“Reiniciar el Diálogo para la Reforma del Estado: una exigencia nacional.”

Éramos cuatro fuerzas políticas —PRI, PAN, PRD y PT— sentadas en la misma mesa, firmando el mismo documento.
Una anomalía luminosa en un país acostumbrado a la desconfianza.

Heberto, con su voz ronca, dijo:

—Este documento es más grande que nosotros. Si lo hacemos bien, puede cambiar el país.

Luis Felipe Bravo Mena asentía en silencio.
Pablo Salazar tomaba notas.
Oscar López Velarde revisaba cada frase como si fuera un contrato con la historia.

Afuera, la noche chiapaneca seguía su curso.
Adentro, nosotros escribíamos —sin saberlo del todo— una de las últimas oportunidades que México tendría para rehacerse desde la palabra y no desde la violencia.

II. El documento: la noche en que México se miró al espejo

Sobre la mesa había un documento que parecía tener pulso propio.
Unas cuantas hojas que pesaban más que todo el país.

“Reiniciar el Diálogo para la Reforma del Estado: una exigencia nacional.”

Ese título no era un encabezado.
Era un diagnóstico.
Era una alarma.
Era un grito escrito con letra de legislador, pero con urgencia de pueblo.

Y ahí estábamos sentados —PRI, PAN, PRD y PT— como si de pronto México hubiera decidido que, por una noche, sí era posible ponerse de acuerdo.

No era poca cosa.
En un país acostumbrado a la sospecha, a la zancadilla, al cálculo, a la mezquindad, esa coincidencia era casi un milagro laico.

Lo que decía el documento (y por qué dolía leerlo)

“La paz en Chiapas y la Reforma del Estado son vertientes de un mismo proceso de cambio.”

Era una frase sencilla, pero detrás de ella había décadas de simulación, de autoritarismo, de exclusión, de desigualdad.
Decía lo que nadie en el gobierno quería admitir:
que Chiapas no era un problema local, sino un síntoma nacional.

“El diálogo nacional debe ser abierto, participativo, permanente e ininterrumpido.”

Era una invitación a romper la lógica del poder cerrado, del pacto cupular, del país decidido entre pocos.

“Es indispensable concluir de inmediato la reforma electoral federal.”

Porque sin elecciones limpias, no hay país que aguante.

“Es necesario establecer bases constitucionales para que sea realidad el federalismo.”

Porque México llevaba décadas fingiendo que era una república federal cuando en realidad era un país gobernado desde un solo escritorio.

“La composición del diálogo debe ampliarse para incorporar a los nuevos actores sociales.”

Porque el país ya no cabía en los partidos.
Porque había voces nuevas, dolores nuevos, luchas nuevas.

Lo que no decía, pero estaba ahí

Ese documento hablaba de México, sí.
Pero también hablaba de nosotros.

De nuestras dudas.
De nuestras contradicciones.
De nuestras historias personales.
De nuestras heridas políticas.
De nuestras ganas —a veces ingenuas, a veces tercas— de que el país pudiera ser mejor.

Cada firma era una apuesta.
Cada firma era un riesgo.
Cada firma era una renuncia a la comodidad del cálculo político.

Porque firmar ese documento era decirle al país:

“No podemos seguir así.
No queremos seguir así.
No debemos seguir así.”

La vigencia: el documento que no envejece

Han pasado décadas desde aquella noche.
El país ha cambiado y no ha cambiado.
Ha avanzado y ha retrocedido.
Ha respirado y se ha ahogado.

Pero ese documento sigue ahí, intacto, como una brújula enterrada en la tierra.

Porque México sigue necesitando:

un diálogo nacional,
una reforma profunda del Estado,
un federalismo real,
instituciones confiables,
inclusión de nuevos actores,
un pacto social que no excluya a nadie.
Ese documento no era para 1995.
Era para el futuro.
Era para ahora.

La Realidad esperaba ese documento (aunque nadie lo sabía)

Cuando horas después llegamos a La Realidad, ese documento no era un papel:
era un puente.

Y Marcos lo entendió de inmediato.
Por eso entregó sus armas.
Por eso aceptó la reunión.
Por eso dijo lo que dijo.

Porque ese documento no era una propuesta para Chiapas.
Era una propuesta para México.
Para el país que éramos.
Para el país que queríamos ser.
Para el país que aún podemos ser.

III. La caravana: atravesar México en un solo día

A las cuatro de la mañana, el primer grupo salió hacia Oventik:
Juan Guerra, Narro, Oscar González Yáñez y yo.
Nos acompañaban la Conai, la Conpaz, la Cruz Roja.

Enrique Aguilar, habilitado como fotógrafo, recuerda:

“La camioneta en la que iban Martínez Veloz y yo se medio desbarrancó.
Por un instante, pensé que ahí se acababa todo.”

Pero no.
La montaña nos perdonó.

A las siete, ya con el comandante David y dos miembros más de la Comandancia General del EZLN, la caravana regresó a San Cristóbal y tomó rumbo hacia la selva.

No hubo desayuno.
No hubo pausa.
Solo sándwiches al vuelo y refrescos tibios.

El país estaba urgido.
Nosotros también.

IV. La Realidad: pobreza, dignidad y burocracia selvática

Llegamos a La Realidad después del mediodía.
Casas de tablas, techos de lámina, niños descalzos, ancianos con pantalones sostenidos por mecates.
La pobreza era brutal, pero la dignidad era más grande.

Ahí empezó la espera.
Veinte minutos bajo el sol, dentro de camionetas convertidas en hornos.

La Conpaz discutía por radio con sus sobrenombres —“Colocho”, “Apache”, “Gaviota”— sobre si debíamos entrar o no.

Enrique Aguilar lo narra con precisión:

“En nombre de la ‘sociedad civil’, lo sencillo lo enredan y lo complejo lo acaban de complicar.”

La espera era parte del ritual.
En La Realidad, nada ocurría sin ceremonia.

V. El ritual del desarme: el gesto que cambió el aire

Hasta el último momento no sabíamos si Marcos estaría ahí.
Era un fantasma, un rumor, una sombra.

Pero de pronto, Tacho pidió que Juan Guerra y don Samuel Ruiz lo acompañaran afuera.

Lo que fueron a ver fue histórico:

Marcos entregó sus armas a Rosario Ibarra.
Un R-15 y una pi***la automática.

—Quiero que vean que voy a entrar desarmado —dijo—.
Al igual que los demás comandantes.

Ese gesto —simple, silencioso, contundente— cambió el aire.
La selva respiró distinto.

VI. La reunión: la mesa de tablas donde se movió el país

Entró Marcos.
“Buenas tardes”, dijo, y el olor a maple de su p**a llenó la cabaña.

Se sentó al extremo de la mesa.
A su derecha, los comandantes indígenas.
A su izquierda, nosotros:
Heberto, Bravo Mena, Pablo Salazar, López Velarde, Marco Antonio Michel, Narro, Guerra, Oscar González, Elizondo, Pérez Noriega, y yo.

La mesa era de tablas.
Las bancas, troncos.
El país entero, suspendido en ese cuarto.

VII. Diálogo directo reconstruido

Comandante David:
—Bienvenidos. Este encuentro es importante para nosotros. Para todos.

Tacho:
—Agradecemos que hayan venido por carretera. Así se conoce la vida de nuestras comunidades.

Marcos:
—Antes que nada, gracias por esperar. Aquí todo tiene ceremonia.
(Pausa)
—He sido duro con ustedes. A veces injusto. Lo reconozco.
(Pausa más larga)
—Pero también entiendan: hemos vivido acosados.
Y cuando sentimos que ustedes eran parte del ataque, así lo dijimos.

Los legisladores guardaron silencio.
Era un silencio que no era vacío: era reconocimiento.

Entonces Marcos hizo algo que nadie esperaba: nombró a integrantes de la COCOPA por su nombre.

Marcos:
—Quiero reconocer a dos de ustedes.
A Jaime Martínez Veloz y a Oscar López Velarde.
Han sido firmes en pedir un trato civilizado hacia nosotros.
Eso no se olvida.

Luego continuó:

—Ahora tengo que reconocer algo más: ustedes destrabaron el diálogo de San Andrés.
Ustedes entendieron lo que el gobierno no quiso ver:
que el EZLN no podía quedar fuera de la discusión nacional.

Y soltó la frase que todavía hoy me retumba:

—Si ustedes fracasan, si fracasa la Conai… se pierde todo.
Incluso el país.

VIII. La noche larga: música, cansancio y carcajadas

La reunión terminó.
Hubo conferencia de prensa.
Hubo baile.
Hubo cumbias y quebraditas.
Tacho cantó boleros rancheros con una voz fea pero llena de estilo.

Enrique Aguilar lo narra así:

“Los actuales insurgentes mexicanos, además de tanatudos, son bien románticos.”

Y yo me quedé esperando.
A las cuatro de la mañana, Marcos me recibió en una cabaña.
Hablamos largo.
Hubo carcajadas que se escuchaban desde afuera.

Esa conversación confirmó algo que ya intuía:

Ese día, México estuvo a punto de cambiar.

IX. Cierre del capítulo: la puerta que sigue abierta

La Realidad no fue solo un lugar.
Fue una posibilidad.
Una puerta que se abrió por un instante.

Y este texto— es un recordatorio de que esa puerta sigue ahí.
Esperando que el país tenga el valor de cruzarla.

“Hay que hacer posible que la política derrote a las armas”: Sub MarcosEl Diálogo que puede salvarnosPor Jaime Cleofas M...
10/06/2026

“Hay que hacer posible que la política derrote a las armas”: Sub Marcos

El Diálogo que puede salvarnos

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

I. Un país que se está quedando sin aliento

México necesita un Diálogo Nacional.
Lo digo como quien escupe tierra después de una jornada larga:
nos estamos quedando sin país.

No es exageración.
No es discurso.
Es lo que se ve en la carretera, en la banqueta, en la fila del agua, en la frontera, en la sierra, en la selva.

El país se está rompiendo por dentro
mientras los de arriba siguen hablando como si todo fuera un malentendido.

II. Coahuila: donde el polvo se mete en la boca y en la política

Coahuila es un territorio donde el silencio pesa más que el calor.
Aquí la gente trabaja hasta que el cuerpo truena.
Aquí la mina se traga vidas y escupe riqueza que nunca se queda.

Mientras la gente se partía el lomo,
el país entregaba millones de hectáreas a la minería,
como si el territorio fuera un catálogo de ofertas.

Y no solo eso:
México firmó un convenio con Canadá que permite que el ISR de las mineras
se pague allá, no aquí.

Es decir:
la riqueza sale por toneladas
y los impuestos se van por avión.

En la Carbonífera vi cómo el Estado se retiraba
y el crimen organizado entraba como dueño.
No fue casualidad.
Fue diseño.

Cuando privatizaron el territorio,
privatizaron también la seguridad.
Y cuando privatizaron la seguridad,
el crimen la compró.

III. Baja California: donde la frontera huele a mar, a metal y a miedo

Tijuana es un lugar donde el país se deshace en cámara lenta.
Una ciudad donde el Estado llega tarde
y el crimen llega temprano.

Cuando privatizaron los puertos y los aeropuertos,
no trajeron modernidad:
trajeron opacidad.

Los puertos privatizados se volvieron corredores perfectos
para el fentanilo, las armas, el contrabando, la trata.
No porque la gente fuera mala,
sino porque el Estado dejó de estar ahí.

En Baja California vi cómo el crimen organizado no solo controlaba territorios:
controlaba permisos, aduanas, rutas, funcionarios.

Cuando privatizaron los puertos,
privatizaron la soberanía.
Y cuando privatizaron la soberanía,
el crimen la compró.

IV. Chiapas: donde la dignidad resiste aunque el Estado no llegue

La selva Lacandona no es paisaje:
es advertencia.

Ahí entendí que México habla lenguas que el poder no quiere aprender.
Que los pueblos indígenas no piden inclusión:
piden que se cumpla lo que ya se firmó.

Mientras se negociaban los Acuerdos de San Andrés,
el país hacía lo contrario:
entregaba territorios indígenas a mineras extranjeras.

La selva me enseñó que la pobreza no es natural:
es política.
Y que la dignidad puede vivir sin Estado,
pero no sin palabra.

V. El país que se entregó mientras nadie miraba

Mientras privatizaban puertos, aeropuertos, carreteras, bancos, minas, energía,
las veinte familias más ricas de México
acumularon lo mismo que decenas de millones de mexicanos juntos.

No es metáfora.
Es matemática.

Y mientras esas fortunas crecían,
el crimen organizado también crecía.

Porque un país donde la riqueza se concentra arriba
y la pobreza se concentra abajo
es un país donde el crimen encuentra mano de obra, territorio y protección.

El modelo económico no solo creó desigualdad:
creó condiciones para que el crimen organizado se volviera Estado.

VI. 1995: el día en que México respiró… y luego lo ahogaron

Cuando la Cocopa propuso el Diálogo Nacional,
México estuvo a punto de corregir el rumbo.

El EZLN aceptó.
El Congreso aceptó.
El país estaba listo.

Pero el gobierno no.
El gobierno tenía miedo.

Porque un Diálogo Nacional habría cuestionado el modelo económico.
Habría frenado las privatizaciones.
Habría revisado las concesiones.
Habría devuelto la voz a los territorios.

Por eso lo dejaron morir.
Por eso traicionaron San Andrés.
Por eso apagaron la luz.

VII. Lo que un Diálogo Nacional puede reparar (sin adornos)

Un Diálogo Nacional puede:

• Revisar las concesiones mineras que entregaron el país.
• Recuperar los puertos y aeropuertos privatizados.
• Romper el convenio fiscal que regala impuestos a Canadá.
• Frenar la concentración obscena de la riqueza.
• Reconstruir el Estado en territorios capturados por el crimen.
• Devolverle la voz a quienes nunca la tuvieron.
• Refundar el pacto social roto.

No es un evento.
Es una cirugía.
Una intervención a corazón abierto.

VIII. La frase del Subcomandante Marcos como sentencia

Cuando el Subcomandante Marcos dijo a los integrantes de la COCOPA, que en ese momento platicábamos con el:
“Hay que hacer posible que la política derrote a las armas”,
no estaba haciendo poesía.

Estaba diciendo la verdad más dura de este país:
si la política no derrota a las armas,
las armas seguirán derrotando a México.

Esa frase no es brújula:
es ultimátum.

IX. El país que me hizo y el país que me duele

Escribo esto con la voz raspada por el polvo,
por las carreteras que conozco de memoria,
por los territorios que me formaron:

Desde Coahuila, donde el silencio fue política.
Desde Baja California, donde la frontera se volvió botín.
Desde Chiapas, donde la dignidad resiste aunque el Estado no llegue.

Ahí entendí que un país no se salva con discursos:
se salva con acuerdos.

Y que México —mi México, nuestro México—
todavía puede hablarse.
Todavía puede escucharse.
Todavía puede salvarse.

Pero solo si la política derrota a las armas.
Y solo si el país deja de ser mercancía
y vuelve a ser comunidad.

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